Diez años de pasión por el vino

una carpa circense albergó música y espectáculos para acerca los caldos navarros a un público joven

Irantzu Ibiricu Lasterra Javier Bergasa - Sábado, 1 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

Los vinos y los pinchos se repartieron dentro de la carpa.

Los vinos y los pinchos se repartieron dentro de la carpa.

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Los vinos y los pinchos se repartieron dentro de la carpa.Los camareros estaban disfrazados según la temática.La carpa tenía una gran capacidad de aforo.El circo y sus miembros decoraron el evento.
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“El vino de Navarra cuenta cada vez con más fieles seguidores”

La Noche del Vino embriagó ayer la Ciudadela. En su décimo aniversario y tras cuatro ediciones en el salón de armas, este evento regresó a sus orígenes y volvió a ser al aire libre. Una fiesta dirigida a todos los públicos, pero que buscaba principalmente captar la atención de los más jóvenes.

Una carpa de circo como principal lugar de actividad, una escenografía de la mano de Nicolás Alba y unos pinchos elaborados por Iñaki Andradas, crearon el especial ambiente nocturno de este acto. Elena Arraiza, responsable de comunicación del Consejo Regulador de la DO de Navarra, declaró que esta ocasión pretendía sorprender y cerrar con un broche de oro las diez ediciones anteriores. Y lo consiguió. El circo abrió sus puertas para todo el público, Air Showuna exhibición que contó con acobracias, equilibrio, espectáculos de fuego y agua. Con este despliegue buscaban fusionar las artes escénicas y la música, además de varias actividades interactivas con el público.

elena arraiza

Responsable de comunicación

El evento contó con el guiño innovador de la joven promesa de la cocina local, Iñaki Andradas, quien ganó el primer premio de la Semana del Pincho. Iñaki buscaba sorprender con cuatro pinchos inspirados en Berlín, París, Nueva York y Londres, temáticas de años anteriores. Para el cocinero, el proceso creativo es algo más que cocinar, “es la unión de sentimientos, emociones y aromas, y tener en cuenta aquello que quieres transmitir, e intentar conseguir que le provoque algo al cliente”. La entrada del evento costaba 20 euros, y en ella, incluía cuatro vinos a elegir entre varias prestigiosas bodegas navarras, además de los cuatro pinchos creados por Andradas. Uno de ellos, estaba inspirado en lo que Trump opina de los mexicanos. Para elaborarlo usó una tortilla de maíz y productos locales. Iñaki apuesta por el rosado para cualquier tipo de plato. Ya que según recomendó, “va con todo”.

El encargado de que el acto estuviera perfecto, y tuviera armonía, el escenógrafo Nicolás Alba, diseñó el evento inspirándose en las cuatro ciudades temáticas pero dándole un toque más natural. Decoró cada una de las cuatro pérgolas en las que se recogían los pinchos con unas cepas de vino para representar la unión con lo vegetal.

las bodegas La Noche del Vino contó con una gran variedad de bodegas navarras, 35 en total: Cirauqui, Liédena, Sada, Sarría, Inurrieta, Aguirre, Alconde, Armendáriz, Aroa, Azul y Garanza, Beramendi, Campos de Enanzo, Castillo de Enériz, Castillo de Monjardín, Emilio Valerio, Gran Feudo, Irache, Lezaun, Macaya, Malón de Echaide, Marco Real, Marqués de Montecierzo, Máximo Abete, Ochoa, Olimpia, Orvaláiz, Pago de Larrainzar, Piedemonte, Príncipe de Viana, San Martín, Valcarlos, Valdelares, Quaderna Vía, Tandem y Unsi. La mayoría de ellas han formado parte de este evento los diez años que lleva en marcha, como es el caso de Beramendi, de San Martín de Unx. Su actual dueña, María Luisa Marco, apostó por este acontecimiento “como un buen vehículo a nivel general para darle visibilidad al vino entre la gente joven”. Por otra parte, María Abete, la propietaria de Máximo Abete defendió que a su bodega le resulta más fácil acercarse al público de menos edad porque la gente joven que trabaja en ella se mueve en el mismo entorno y hacen el vino como les gusta.

Muchos consideran ya esta celebración como una cita obligatoria de todos los años. “Es hacer algo diferente, la organización y las actividades están muy bien”, comentaba una pareja de Pamplona. Incluso, acuden visitantes desde otras comunidades. Como Conchi Sánchez, de Mallorca quien se considera una aficionada al vino y ve este acto como una “maravillosa oportunidad para conocer los vinos de denominación de origen de Navarra”.