Primer funeral de estado

Los líderes de la UE se comprometen en Estrasburgo a mantener el legado europeísta de Helmut Kohl

El Europarlamento acoge su primer funeral de estado para despedir al excanciller alemán

Lara Malvesí - Domingo, 2 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Numerosos dirigentes mundiales actuales y contemporáneos de Kohl le rindieron homenaje en Estrasburgo.

Numerosos dirigentes mundiales actuales y contemporáneos de Kohl le rindieron homenaje en Estrasburgo. (EFE)

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Numerosos dirigentes mundiales actuales y contemporáneos de Kohl le rindieron homenaje en Estrasburgo.Maike Kohl-Ritcher, la esposa de Kohl, junto a Merkel.

Estrasburgo- Mandatarios de todo el mundo se pusieron el pasado sábado de acuerdo en el primer funeral de estado europeo de la historia para aclamar la importancia de la figura del excanciller Helmut Kohl para la paz y la reconciliación en Alemania y Europa tras los momentos más oscuros de la región en el siglo XX.

Con líderes mundiales sentados en los escaños que normalmente ocupan los eurodiputados en la sede de la Eurocámara, y con el féretro de Kohl cubierto por una bandera europea y el colofón final del himno de la Alegría, el artífice de la integración europea tuvo su final deseado en Alsacia, la región fronteriza entre Francia y Alemania que simboliza la reconciliación y el sueño continental. Por un día, líderes mundiales como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu;el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev;la primera ministra británica, Theresa May;la canciller alemana, Angela Merkel, o el expresidente de EEUU Bill Clinton, se unieron en una reflexión colectiva sobre la importancia de apostar por la reconciliación y la paz, una de las lecciones de historia del excanciller fallecido.

Merkel y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se erigieron como responsables de dar continuidad al legado de Kohl en la integración europea, que ahora vive horas bajas y de la que el fallecido político alemán fue clave.

Hasta el punto de jugarse el cargo en Berlín para defender un futuro con euro y sin franco alemán, como recordó el expresidente del Gobierno español Felipe González, que pronunció un discurso en la ceremonia como amigo personal de Kohl. “La historia un día también tendrá que juzgarnos a nosotros”, apuntó el jefe de Estado francés, a lo que Merkel añadió que ahora le toca a su generación política “mantener su legado”.

González, que vivió con Kohl momentos como la entrada de España en la Unión Europea (UE), ofreció al igual que Medvédev y Clinton unas palabras personales y sentidas, después de haber sido invitado a hablar por la viuda del político, Maike Kohl-Ritcher.

Junto al expresidente del Gobierno español, que destacó la “lealtad” de Kohl y su deseo de construir “una Alemania europea para que nunca más hubiera una Europa alemana”, también representaron a España en la ceremonia los Reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, así como el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, el ex presidente José María Aznar, y el vicepresidente de la Eurocámara, Ramón Luis Valcárcel.

“Estadista” y “gigante político” fueron algunos de los adjetivos que recibió Kohl del presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y del de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El luxemburgués quiso explicar la anécdota de las lágrimas que se le saltaron a Kohl en una cumbre europea en 1997 cuando se decidió la gran ampliación de la UE hacia el este.

Merkel, que cerró el turno de discursos, reconoció haber tenido “algunas discrepancias” con su padre político, si bien destacó que tanto ella como el resto de alemanes y europeos están en deuda con él. “Muchas de las cosas que ahora tenemos, como el euro, no habrían existido sin él”, añadió.

El discurso más sentido a juzgar por la reacción en el hemiciclo fue el de Clinton, que señaló con una sonrisa en el rostro que Kohl, de gran apetito como él mismo, “adoraba ser alemán y adoraba ser europeo”. Los restos mortales de Kohl fueron después trasladados desde el Parlamento Europeo en helicóptero a la ciudad alemana de Espira, donde fue enterrado tras una misa funeral en la catedral.

Kohl, que fue jefe del Gobierno alemán entre 1982 y 1998, no hablaba francés, salvo para decir “su majestad Mitterrand I” en las reuniones en Bruselas cuando se dirigía a su homólogo galo François Mitterrand, con el que remó para reforzar una Unión Europea que hoy ya le añora en pleno embiste del Brexit y los euroescepticismos nacionalistas.

el funeral más íntimoUn segundo entierro más familiar tuvo lugar en Espira, tras finalizar el que tuvo lugar en Estrasburgo. A este acto de caracter más fraternal asistió la plana mayor de política alemana, encabezada por Merkel y el presidente Frank-Walter Steinmeier entre unos mil invitados;entre ellos, exmiembros de los Gobiernos que lideró Kohl entre 1982 y 1998, el propio Clinton y otras presencias destacadas del funeral en Estrasburgo.

Alrededor de un millar de ciudadanos siguieron el oficio ante la catedral, donde se había instalado una pantalla gigante.

Pese a que Ludwingshafen fue la ciudad natal y el lugar donde Kohl tuvo su domicilio familiar, el segundo funeral tuvo lugar en Espira, que fue su refugio espiritual en sus tiempos de estudiante y el lugar a donde solía llevar a sus visitas de Estado más destacadas.

El entierro, último capítulo de la larga jornada de homenaje tras un solemne desfile militar ante la catedral, se preparó como un acto estrictamente familiar y sin presencia de las cámaras.