Rectificando décadas de especulación

MATHIAS SAUERBRUCH, ESTEVE BONELL, GONÇALO BYRNE Y CARMEN MORENO REFLEXIONAN SOBRE | sUS IMPRESIONES

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar - Domingo, 2 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

el Campus Ultzama ha generado estos días en Zenotz un debate intergeneracional que ha redundado en beneficio del tema central: humanizar la ciudad. En estas páginas hablan cuatro de ellos: Esteve Bonell, procedente de Barcelona, Gonçalo Byrne (Lisboa) y Mathias Sauerbruch (Berlín), los tres de extensa trayectoria, y Carmen Moreno, joven profesional de Granada.

Para Esteve Bonell, responsable de proyectos como el Edificio Fregoli o el Velódromo de Orta, ambos en Barcelona, y del Palacio de Deportes de Badalona, entre otros, es preciso “recuperar el papel del arquitecto dentro de la ciudad”. “La ciudad no la hacen solo los arquitectos, hay muchos más profesionales, pero sin arquitectura no existe”, afirma. Y añade: “En los últimos tiempos, la especulación ha tomado el mando, y debe ser la sociedad quien marque las pautas, no el mercado”. En su opinión, eventos como el Campus Ultzama “son fundamentales para reunirnos y contrastar ideas”, y también “para crear nuevas sensibilidades”. “Hay una promoción buenísima de arquitectos jóvenes y, sin embargo, ahora mismo no tenemos los cauces ni los políticos están a la altura de las circunstancias para apostar por humanizar la ciudad”, subrayó.

Por su parte, Mathias Sauerbruch, que acudió a Ultzama con su socia y esposa, Louisa Hutton, opinó que la arquitectura debe atender a la dimensión humana de la ciudad. Y lamentó que en los últimos años haya sido “más un producto financiero que un servicio al usuario”, aunque lo positivo es que “nos hemos dado cuenta de que no podíamos seguir atendiendo a lo que marcan los mercados”. Los encuentros entre profesionales experimentados, jóvenes y estudiantes son, en ese sentido, “una gran idea” porque la arquitectura es una disciplina que requiere tiempo. Se necesitan años para que un profesional de este ámbito alcance “la madurez”, de ahí que sea tan interesante el intercambio de vivencias. “Los veteranos podemos aportar a los más jóvenes las experiencias que ya hemos vivido y ellos, a su vez, nos pueden dar una perspectiva más acorde con la realidad actual”. El estudio Sauerbruch Hutton es el responsable de la sede de la compañía GSW, primer rascacielos que se edificó en Berlín tras la caída del muro, además de otros proyectos en Inglaterra, Francia, Italia, Finlandia o los Países Bajos.

Para Gonçalo Byrne, especializado en la rehabilitación del patrimonio, el tema de humanizar la ciudad es “muy oportuno”. “Hay que tomar conciencia y empezar por preguntarse cómo, dónde y por qué se deshumanizó la ciudad, ya que este es un tema que no afecta solo a los arquitectos, que, dentro de este contexto, deben repensar su papel y su relación con el poder económico, político y ciudadano”, indicó, convencido de que “hay que hacer autocrítica”. “En los últimos veinte años, la profesión se fue por otros caminos y se creó esa especie de arquitectura espectáculo en los países ricos, que pagaban por tener un edificio icónico, cosa que para mí no tiene mucho sentido;la arquitectura solo tiene sentido si coloca en el centro a la persona”, insistió.

La granadina Carmen Moreno coincidió en que la arquitectura “se hace para la gente”, y “es importante tener en cuenta las necesidades sociales de cada momento”. “Pasado un tiempo de producción masiva en el país y después de una crisis es bueno replantearse los conceptos e intentar dar una respuesta más cualificada a la sociedad”.