Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Blindar la ciudad y la fiesta

Pamplona toma medidas para evitar incidentes en los Sanfermines. Los ataques yihadistas en otras ciudades europeas obligan a extremar la seguridad en unas calles que estarán abarrotadas de personas

Domingo, 2 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

El riesgo cero no existe, como proclaman los responsables de seguridad, pero también es cierto que no se puede vivir eternamente en una situación de alarma o de miedo paralizante. Entre un extremo y el otro están las medidas de vigilancia y de prevención. Así las cosas, no es nada extraordinario que Pamplona trate de blindarse con los medios a su alcance ante cualquier incidente que pueda afectar a sus vecinos y a los miles de visitantes que en los próximos días poblarán las calles de la ciudad. Es más, debe ser una obligación observar y analizar al milímetro los espacios más sensibles, los puntos débiles, y adoptar las medidas pertinentes. En estos días previos, nadie quiere introducir en las conversaciones la posibilidad de un ataque yihadistas como el que han sufrido desde el pasado verano diferentes urbes europeas como Niza, Berlín y Londres, pero el riesgo está ahí y el Estado español se encuentra en situación de alerta 4, como el pasado año. Ya se sabe que es más fácil hacer el mal que intentar evitarlo;por ello, Pamplona intentará ser una ciudad segura siguiendo unas pautas que, ayer mismo, también se desplegaron en Madrid con motivo de la numerosa concentración por la marcha del día del orgullo. Un protocolo utilizado también, sin ir más lejos, en la capital del Estado y en otras ciudades durante la celebración de la reciente Nochevieja. Y hay que acostumbrarse a solventar los contratiempos que toda esa puesta en escena pueda ocasionar: dificultades en el tráfico, cierre de calles y controles. No podemos ignorar algo que se nos antoja ajeno por la distancia o que creemos que solo les pasa a otros;las autoridades locales subrayaron el viernes, en comparecencia ante los medios de comunicación, que “no hay nada que indique que vayamos a tener algún problema” pero es necesario velar por la seguridad de los residentes en Pamplona y de los que quieren disfrutar de la fiesta, además de tranquilizar a quienes tienen dudas de viajar a un lugar que no parezca seguro. En este sentido, el miedo al yihadismo tampoco debe hacer olvidar esa otra realidad diaria de las fiestas que son los pequeños hurtos (el delito más frecuente) así como los puntuales abusos o agresiones sexuales que amenazan también la libertad de las mujeres. Dos hechos contra los que también hay que blindarse no solo como ciudad sino como sociedad.

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