Casco rojo

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Por Sergio Garbisu - Lunes, 3 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

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n o es la intención de este que escribe acabar a estas alturas con una de las temporadas más apretadas que se recuerdan en MotoGP, pero hay unas estadísticas de este pasado Gran Premio de Alemania que dicen mucho. El señor Márquez, cada vez que ha salido lider de Sachsenring en cualquier categoría (antigua 125, Moto2 o MotoGP), ha ganado finalmente el Mundial. Y exceptuando en 2015, el piloto que sale líder de esta carrera en GP, acaba ganando el campeonato. Blanco y en botella. Porque Marc cumplió la tradición y, por octavo año consecutivo, se llevó la carrera en Alemania, con una cierta tranquilidad. Hay una teoría que afirma que Marc, acostumbrado a practicar flat track (carreras sobre tierra en óvalos que se disputan siempre en sentido contrario a las agujas del reloj), arrasa en circuitos con mayoría de curvas a izquierdas (Austin y Sachsenring). Sea por lo que fuere, esta vez tan solo estuvo acosado en algunos momentos por un sorprendente y brillante Folger, que corriendo en casa, pilotó muy por encima de sus posibilidades, colocando por enésima vez en este campeonato a una Yamaha satélite (que realmente es la moto oficial del año pasado) por delante del equipo de fábrica. Y aquí está una de las claves de la posible resolución final del campeonato. Con una Ducati rápida pero inconstante y muy poco predecible según los circuitos en los que se corra, y una Yamaha oficial perdida entre elecciones de chasis, neumáticos y configuraciones, es clara la ventaja que ha tomado Honda de cara a la recta final del campeonato. Y si hablo de Honda, creo que estaremos de acuerdo que hoy en día Dani no llega a ser una amenaza para Marc, salvo lesión o catástrofe. Puede que aún gane alguna carrera, pero sigue siendo el nº 2 del box. Aún así, llegamos al parón veraniego con una de las clasificaciones más apretadas de los últimos años, con cinco pilotos en 26 puntos. Y no hay que olvidar que en este deporte, una suave caída que en entrenos se lleva por delante una clavícula, un tobillo o unos cuantos dedos puede ser catatrófica.

Volvemos el 4 de agosto en Brno. Ya tengo mono.