A propósito de la barca vikinga de las barracas

Ainhoa Huarte Iribarren - Lunes, 3 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Se acercan ya mis queridas fiestas de San Fermín. Con ellas, el ambiente, la calle, el disfrute, y cómo no, las barracas... y con ellas… mis peores recuerdos.

Dos años hará el próximo siete de julio que tuve un accidente en la barca vikinga. El tobillo completamente destrozado y muchos meses de silla de ruedas y muletas, dos operaciones… En fin…

Vaya por delante mi más absoluto agradecimiento al personal de Ambulancias Baztán Bidasoa, a todos los profesionales del Complejo Hospitalario y a Policía Municipal por su interés y por su buen hacer.

Por supuesto, y fundamentalmente, mi agradecimiento a mi familia y a algunos amigos que no me dejaron sola ni un momento durante una larga convalecencia y muchos problemas complicados de resolver.

Mi más absoluto desprecio a la empresa propietaria de la citada barca vikinga y a la Casa de Misericordia de Pamplona.

Fue un serio accidente que me ocasionó un año de baja laboral y, a día de hoy, muchas secuelas, incapacidad y dolor.

Un ir y venir de abogados para concluir que toda la responsabilidad por el accidente es únicamente mía, la empresa no dispone de ningún seguro de responsabilidad civil para estos accidentes, tampoco la Casa de Misericordia me ha respondido de manera alguna.

Conclusión: aparte de mis muchos problemas, una factura de ambulancia, facturas por varios miles de euros de Osasunbidea a cargo de todos los contribuyentes.

¿Por qué? Porque no hay ninguna normativa que obligue a la Casa de Misericordia ni a las atracciones a contar con un seguro de responsabilidad civil para este tipo de eventualidades.

Por favor, quienes vayáis a utilizar este tipo de atracciones en estas fiestas, estad muy seguros de lo que hacéis, y de lo mucho que podéis perder;hay muchos riesgos en estas atracciones que a simple vista no somos capaces de valorar, y que, como en mi caso, pueden tener consecuencias muy complicadas. Y por supuesto, estad muy seguros de que nadie, salvo los profesionales de la sanidad pública, os ayudará. En mi accidente, el único interés del responsable de la atracción era que me bajase de ella rápidamente para poder continuar con el juego.

Tengo muy claro que ni yo ni muchas personas que me conocen volverán a acercase siquiera a este tipo de atracciones.

Felices fiestas a todos/as, disfrutad y ayudad a disfrutar.

¡Viva San Fermín!