más de 700 personas pasaron la mañana del domingo

Masiva afluencia en la apertura del Gas

Los visitantes de los corralillos aumentan cada día, alcanzando su punto máximo con la llegada de los miuras

sara huarte - Lunes, 3 de Julio de 2017 - Actualizado a las 10:35h

Más de setecientas personas visitaron el recinto durante la mañana del domingo.

Más de setecientas personas visitaron el recinto durante la mañana del domingo. (IÑAKI PORTO)

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Más de setecientas personas visitaron el recinto durante la mañana del domingo.

PAMPLONA. "Qué pelaje, ¿eh?, comenta Jorge Casado, veterano corredor del encierro, señalando a uno de los temidos morlacos de Cebada Gago. Aitor, de siete años para ocho, y Unai, de 5 para 6, lo miran curiosos. No obstante, los dos coinciden en que sus preferidos de este año son los de Fuente Ymbro. "Son muy grandes", sentencia Aitor, mientras su padre se decanta por los de José Escolar. "Son espectaculares", confiesa este veterano corredor, con más de 25 años de carreras a sus espaldas. "Comencé con 16 y ahora tengo 41", explica Casado, habitual del tramo final de Santo Domingo.

Para Jorge y sus txikis, esta vuelta de reconocimiento para estudiar a los nobles animales con los que este socio de la peña Oberena compartirá carrera en escasos días es una tradición y un momento único para compartir pasión. "Menos los de San Lorenzo, todos han traído una presentación estupenda", señala Casado, que los minutos previos al estallido del cohete del encierro los vive con los compañeros de su peña. Especialmente si los morlacos entre cuyas astas ha de correr son de la ganadería Jandilla o Cebada Gago. "No se corre igual los días que sabes que estás delante de un cebada o un jandilla, han llenado muchas páginas de la historia de los Sanfermines y, aunque hagas casi lo mismo, la cabeza funciona a un ritmo brutal", confiesa, mientras Aitor y Unai presumen de haber visto a su aita correr el encierro por la tele. "No se pierden uno", confirma Jorge, orgulloso.

En la puerta, Txema Yoldi y Germán Escribano controlan la entrada de los visitantes y responden a las mil y una preguntas que estos formulan. "Preguntan hasta por el color de los toros", bromea Germán, que durante los dos años que ha estado ejerciendo de custodio de los corralillos del Gas se ha sorprendido por la "afición que tiene la gente". "Viene bastante gente de fuera, ayer mismo estuvo una familia de Donosti preguntando a ver cuándo podían venir a verlos", comenta, sabedor de que, a pesar del gran volumen de visitantes que recibieron ayer por la mañana, los días fuertes están por venir.

"El público aumenta mucho cuando llega el día seis y, sobre todo, cuando desembarcan los miuras", explica, apostillando que "a partir del 9 o el 10", comienza a disminuir el volumen de visitantes. "Para esas fechas ya han venido casi todos y, además, quedan menos ganaderías", señala, mientras Aitor Olazabal y su hijo Pello, de seis años, vuelven a asomarse a la ventana de los Fuente Ymbro. "Esta es la primera vez que venimos", apunta este donostiarra que vive las fiestas de San Fermín con intensidad. "Solemos venir el fin de semana, pero como este no vamos a poder venir, hemos aprovechado para venir ahora y, ya que estábamos, ver los toros en los corrales", explica, mientras Pello no pierde de vista los movimientos de los animales. "Los que más me han gustado han sido los últimos, los cabestros", comenta este txiki, que no se pierde ni un encierro.

Junto a ellos, y con la nariz pegada al cristal, Aitor de Karlos e Iker Azkona, ambos de trece años, estudian a los cebaditas. "Son los que más nos han gustado", apunta Aitor, que tampoco se pierde un encierro. "Es mejor verlos en la propia plaza, así luego ves a la vaquilla", explica, este joven aficionado y asiduo a los corralillos. "Cada vez que viene una ganadería nueva venimos a verla", confiesa, deseando que los históricos mMiura y los mortíferos jandilla desembarquen en Pamplona. "Cuando sea mayor, quiero correr el encierro, pero antes entrenaré con la vaquilla", asegura.

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