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Mérida abre con una ‘Orestíada’ política y emocional para modernizar los clásicos

La nueva adaptación teatral de la obra de Esquilo la dirigirá José Carlos Plaza

Martes, 4 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:02h

El director teatral José Carlos Plaza junto al reparto de ‘La Orestíada’.

El director teatral José Carlos Plaza junto al reparto de ‘La Orestíada’. (Foto: Jero Morales)

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  • El director teatral José Carlos Plaza junto al reparto de ‘La Orestíada’.

Mérida- La Orestíada, de Esquilo, regresa al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, con una versión de Luis García Montero y bajo la dirección de José Carlos Plaza, en la que la política y lo emocional, muy presentes en el desarrollo de la obra, permiten entender la “modernización de los clásicos”. Los ingredientes de la tragedia clásica se ponen al servicio de la actualidad para hablar de los problemas del ser humano y de la sociedad: poder, justicia, democracia, odio, amor, muerte, lo individual y lo colectivo, el egoísmo y la generosidad, el pueblo bajo las escaleras y arriba de ellas quienes “tejemanejan”.

Por octava vez, La Orestíada llega al festival emeritense, en esta ocasión para alzar mañana el telón de su 63ª edición, con un reparto que conjuga a actrices y actores que debutan, como Ricardo Gómez, Ana Wagener y Amaia Salamanca, y veteranos en este escenario histórico, como Roberto Álvarez, Juan Fernández María Isai, Alberto Berzal y Felipe García Vélez. Todos ellos, junto a Plaza y García Montero, y acompañados por el director del festival, Jesús Cimarro, presentaron en rueda de prensa esta nueva versión del texto de Esquilo, posiblemente la más poética, merced al trabajo del poeta granadino. Para Plaza, La Orestíada es una obra clave para el conocimiento de nosotros mismos y, por lo tanto, del comportamiento del ser humano. A su juicio, “el pensamiento clásico es de tal actualidad que da la sensación que el progreso técnico hubiese adelantado secularmente al progreso espiritual que parece no poder superar el pensamiento griego”. “Los conflictos del ser humano siguen ahí. No hemos avanzado”, dijo el director de la obra, quien subrayó, como también lo ha hecho el reparto, el trabajo “descomunal” de García Montero.

Esquilo construyó La Orestíada sobre tres tragedias: la del rey de Argos, Agamenón, papel que interpreta García Vélez;una venganza puesta en marcha por Electra (Amaia Salamanca) y Orestes (Ricardo Gómez), hijos del rey;y el juicio al que es sometido Orestes (Las euménides).

El hilo conductor, de ida y de vuelta, descansa sobre la figura de Clitemnestra, la esposa de Agamenón, cuyo perfil “poliédrico, complejo y de mujer adelantada a su tiempo” es encarnado por Ana Wagener. Según Plaza, La Orestíada es un escaparate profundo y riquísimo de nuestra conducta, pues ante nuestros ojos se desnuda el mundo individual (rencor, pasión, vanidad, celos, venganza, ansias de poder, madurez, reflexión y humillación) y el mundo colectivo (abuso del poder, mentiras públicas, golpes de estado ocultos, superstición, divinidad y la máscara de la democracia adulterada.“Es un texto actual, totalmente”, remarcó.

El vestuario, diseñado por el destacado figurinista Pedro Moreno, y la escenografía, creada por Francisco Leal, además de proyecciones audiovisuales que la apoyan y enriquecen, contribuirán a teñir de lirismo y magia escénica la atmósfera emeritense. Este será el primer estreno de la 63ª edición del Festival de Mérida, la sexta que dirige Cimarro de forma consecutiva, y que hasta el 27 de agosto programa siete grandes espectáculos, seis de ellos estrenos absolutos. - Efe

declaraciones del director

“ES un festival de la ciudadanía”

Jesús Cimarro. “El público de Mérida le dio la espalda pero ahora lo sienten como algo suyo. Estamos muy orgullosos de haber logrado que sea un festival de la ciudadanía”, precisó el director Jesús Cimarro. La Asociación Europea de Festivales otorgó al Festival de Mérida el certificado europeo como etiqueta de calidad, hecho que lo destaca por la defensa de sus valores artísticos y su implicación en la difusión de la cultura. “No concibo producir teatro para que no lo vea el público. Cuando se usan recursos públicos, tienen que tener rentabilidad. Hay que cuadrar los números y uno no puede permitirse déficit pero eso no quiere decir que no hagamos cosas de riesgo”, subrayó.

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