Mesa de Redacción

Seguridad mesurada

Por Víctor Goñi - Martes, 4 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Uno: la proliferación de agentes armados en la calle puede acabar generando más sensación de inseguridad y, por tanto, verdadera psicosis. Dos: la mejor seguridad es la que resulta particularmente perceptible a ojos de los malos. Ambas premisas son de aplicación a cualquier dispositivo policial diseñado para eventos de gran afluencia, como ocurre con los Sanfermines, en especial el día 6 y, en menor medida, el 7. Y bajo esos parámetros debe seguir operándose, pese a la intensificación del terrorismo yihadista, cierto que con una mayor simplicidad criminal al priorizar los atropellos y acuchillamientos a los explosivos. Un proceder, en teoría, incompatible con atentar en el blindado centro de Pamplona a la hora del Chupinazo, el momento de tensión suprema y en el que se concentra el mayor esfuerzo preventivo, además de que la capital navarra no se antoja en principio un objetivo prioritario para el islamismo radical en el vasto contexto europeo. Desde la convicción de que se procede a un chequeo sistemático de las redes y de los elementos de cierta radicalidad que podrían representar un hipotético riesgo, el engranaje policial de San Fermín -conformado por más de 3.000 efectivos- habrá de centrarse de nuevo en el redoblado combate de los crecientes hurtos y robos en vivienda, en la respuesta serena ante posibles amenazas de bomba en espacios cerrados, en minimizar el tráfico de drogas y el consumo de alcohol al volante, más la reacción rauda ante eventuales delitos de índole sexual. Todo con la proporcionalidad exigible cuando hay que recurrir al uso de la fuerza.