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Día Internacional contra el consumo de drogas

Por Juan Carlos Oria Mundín - Martes, 4 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

el 26 de junio se celebra el día internacional elegido por la OMS para concienciar a los países y a la personas de los graves problemas que causa el consumo de drogas. Es un problema de salud pública mundial de tal calibre que dedica varios días internacionales en un intento de mitigar sus efectos y limitar el poder de quienes se lucran con la salud de las personas: 31 de mayo, Día Internacional contra el Tabaquismo;15 de noviembre, Día mundial sin Alcohol;29 de octubre, Día Internacional sin juegos de azar;4 de febrero, Día Internacional contra el Cáncer (el tabaco la 1ª causa y el alcohol la 5ª);10 de octubre, Día Internacional de la Salud Mental (las adicciones son trastornos mentales graves). Pero este día ya no les será de utilidad a las casi diez millones de personas que han fallecido el pasado año por el consumo de drogas: 6.000.000 por el consumo de tabaco, 3.300.000 por el consumo de alcohol y más de 500.000 por otras drogas. A nivel mundial, un 6,2% de las muertes de los varones están relacionadas con el alcohol, en comparación con el 1,1% de las muertes de las mujeres. Y una importante merma en la calidad de vida en cerca de 139 millones de casos.

Cuando recordamos los años 80 y 90 del pasado siglo, la adicción a la heroína era uno de los principales problemas que la sociedad identificaba: abría titulares en medios de comunicación, debates políticos y sociales, se llenaban las cárceles con pequeños delitos… se estigmatizaba y marginaba aún más a quienes la padecían. Hasta que apareció el sida y la sociedad fue consciente de que las personas consumidoras se morían. Todo ello sirvió también para visibilizar el sufrimiento individual, familiar y social, y poco a poco promover recursos asistenciales para su tratamiento. Quienes ya en aquellos años nos dedicamos profesional y vocacionalmente (no es posible lo uno sin la otra) al tratamiento de las personas con trastornos adictivos, registrábamos en la gran mayoría de los casos el abuso de alcohol. Porque en realidad la adicción al alcohol ha sido en nuestro país en todo momento la adicción nacional, con una prevalencia tan enorme con respecto a las demás (salvo la adicción a la nicotina) que podríamos denominar a las otras como adicciones raras. Si tenemos en cuenta el daño producido a uno mismo y a otros, también el alcohol marca la diferencia muy por encima de todas las demás.

Las adicciones son trastornos crónicos, lo que significa que no disponemos de tratamientos farmacológicos, ni psicológicos ni socioeducativos que curen. Pero como en otras muchas enfermedades, sí disponemos de tratamientos que permiten controlarlas y posibiliten a las personas desarrollar su vida de una manera autónoma, saludable, productiva y gratificante al margen el consumo de drogas. Y ello a pesar de la enorme presión a la que estamos sometidos en nuestra sociedad, y especialmente jóvenes y menores, por intereses exclusivamente económicos: son nuestros representantes políticos quienes deben legislar para priorizar esos intereses comerciales o la salud de las personas a quienes representan. Con los datos científicos que disponemos, ambos son incompatibles. No es preciso inventar nuevas medidas, simplemente utilizar las que llevan años aplicando con respecto a la otra droga legal más utilizada: la nicotina. Ni es lícito permitir que los valores, las actitudes, los comportamientos, los manipulen quienes se lucran con ellas, utilizando su poder, especialmente el económico, para que personajes públicos simulen actos cotidianos en la socialización, el éxito personal, el deporte, o incluso asociarlos a la salud. Como el doctor Lorenzo Silva, secretario general de la Fundación Española del Corazón y vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología, ha recordado: “No existe ningún estudio aleatorizado sobre los beneficios del consumo moderado (de alcohol). Todos son poblacionales y retrospectivos”. Y estos últimos suelen tener importantes sesgos, pues en el grupo de abstemios se incluyen personas enfermas en tratamientos incompatibles con el consumo de alcohol, a exadictos que han dejado de beber… en contraposición a bebedores moderados sanos;comparativamente, estos últimos tendrán mejor salud general, pero no será por pretendido consumo moderado de alcohol. No existe ningún consumo moderado saludable.

En Navarra, en el último estudio epidemiológico (edades), el 5 % de las personas entre 15 y 64 años presentan un consumo abusivo de alcohol;es decir, 24.358 personas. Una de cada 20 personas que usted conozca es probable que realice un consumo abusivo de alcohol. Puede que sea un compañero de trabajo, su vecina o algún familiar cercano. Los datos reales de los centros de salud del SNS-O también lo confirman: 21.338 personas diagnosticadas por abuso de alcohol por las/los MAP de Navarra. En ese mismo año fueron atendidos para tratamiento por abuso de alcohol en la Red de Salud Mental 771, solo un 3,6 % de las personas diagnosticadas;en los años posteriores, ese número aún es menor. Recientemente se ha publicado que las personas con trastornos adictivos tardan veinte años en acudir a tratamiento. Para entonces, tanto la intensidad de la adicción, como las consecuencias orgánicas, psicológicas y sociales se han agravado exponencialmente. Y aún en estos casos, los tratamientos han demostrado una elevada efectividad.

Extrapolando los costes económicos de estudios europeos, en Navarra suponen 200 millones de euros al año, el 20% de presupuesto anual de salud de este año. La intervención temprana, el consejo médico, tan económico y efectivo, o el desarrollo de programas mantenidos y prolongados en todos los centros sanitarios, especialmente en los CS, son prácticas que han demostrado su efectividad. En otras CCAA ya ha iniciado, como por ejemplo, en Andalucía, Asturias o en País Vasco, donde hace ya más un año tras varios de formación a MAP, iniciaron un plan de prevención de consumo de alcohol en menores: “Sabíamos que entrábamos en el terreno de unos usos y costumbres muy arraigados, y que no iba a ser un camino de rosas;pero ni esos hábitos, por enraizados que estén, ni los intereses comerciales, pueden anteponerse cuando está en juego la salud de las personas” (Jon Darpón, consejero de Salud de G. Vasco). No es justa, ni ética, ni económicamente viable la inhibición ante este sufrimiento. Vienen días festivos, procuren que sean felices, pues seguro que la felicidad no estará en el interior de una botella, envuelta en una papelina, en una pastilla o liada en un cigarrillo, aunque así se la quieran vender.

El autor es psicólogo clínico, director HD de Tratamiento de Trastornos Adictivos Zuria del SNS-O y presidente del Foro de Salud Mental

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