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El encierro de Pamplona, una "vacuna contra el miedo y el estrés" de los toros, según Purroy, catedrático de la UPNA

EFE - Miércoles, 5 de Julio de 2017 - Actualizado a las 12:55h

Cientos de corredores aguardan al inicio del encierro del día 11 en la calle Estafeta.

Cientos de corredores aguardan al inicio del encierro del día 11 el pasado año en la calle Estafeta. (UNAI BEROIZ)

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Cientos de corredores aguardan al inicio del encierro del día 11 en la calle Estafeta.

PAMPLONA. El encierro de Pamplona no solo no perjudica a los toros, sino que, por el contrario, son "una especie de vacuna contra el miedo y el estrés" que acumulan los astados, ha afirmado el catedrático de Producción Animal de la Universidad Pública de Navarra, Antonio Purroy.

El catedrático, en una entrevista con Efe, ha defendido la carrera ante los toros con la que se abre cada jornada de los Sanfermines: "Si fuera malo, ya no existiría, y sin embargo tiene más vida que nunca".

El encierro "se hace muy bien, se cuida mucho al toro, se le conduce, se le ayuda, los mozos saben llevarlos, no se recorta al toro, no aprende, corre acompañado por los cabestros, corre siempre hacia delante, en un sentido de 'huida' y eso no creo que sea malo", ha explicado.

De hecho, ha recordado, cuando "hace treinta o cuarenta años" las caídas de toros en los ruedos españoles eran habituales, un estudio dirigido por este catedrático demostró que los lidiados en Pamplona "se caían mucho menos que en otras plazas", un comportamiento que se achacó al "entrenamiento" que supone el encierro.

Respecto a laFeria del Toro de Pamplona, ha considerado que goza de "buen estado de salud" desde el punto de vista de la afluencia de público a la plaza, que se llena todas las tardes de los Sanfermines, lo cual "hoy en día es inconcebible en el mundo de la tauromaquia".

Pamplona es una ciudad de la que se afirma con frecuencia que hay poca afición a los toros, aunque Purroy ha destacado que "se suele decir eso de todas las ciudades pequeñas".

En realidad, ha apuntado, en una plaza puede haber entre un 10 y un 15 % de aficionados y el resto del público "es gente que ojalá siga yendo, porque son los que de verdad mantienen la tauromaquia, los que pagan las entradas de los festejos".

En ese sentido, ha resaltado que la plaza de Madrid, con menos de 22.000 localidades, no se llena todas las tardes de San Isidro, mientras que la de Pamplona, la tercera plaza en aforo del mundo, con 19.500 asientos, se llena todos los días.

Purroy, sobre el tópico de que en Navarra no hay afición a los toros, se ha preguntado cómo es posible entonces que en el festejo del 5 de julio haya dos novilleros navarros (Javier Marín y Toñete) y, en la del día 6, dos rejoneadores de la tierra (Pablo Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz).

El catedrático ha valorado la especial idiosincrasia de la feria pamplonesa, en la que "lo que prima es el toro, no solamente en cuanto a presentación, sino también en cuanto a comportamiento. Se exige que sean ganaderías de garantía".

Se trata, ha aseverado, de una feria "muy exigente para el toro" y por este motivo "aquí no puede venir cualquiera. Cuando han debutado ganaderías no tan célebres, porque estaban atravesando un buen momento, han tenido sus problemas, no digo que fracasos, pero casi".

A juicio de Purroy, los toros de mucho peso, como los que gustan en Pamplona, no son sinónimo de peores faenas: "Un toro grande, bien hecho, bien conformado, con buen trapío, con buenas defensas, no tiene por qué dar mal juego, todo lo contrario, es más propicio" para la lidia.

No obstante, ha admitido, el hecho de que la Feria del Toro sea "dura, muy espectacular" puede provocar que "ciertas figuras no quieran venir o lo hagan de tarde en tarde".

En todo caso, Purroy ha considerado que la Feria del Toro es "un festejo tremendamente consolidado", al que "no hay que darle ningún tipo de consejo". "No sé si habrá otra feria con más vida y más salud que ésta en el mundo", ha preguntado.

"No tengo miedo por ella, pero podría tener, no miedo, sino algo de preocupación, por la tauromaquia en general, ya que los movimientos antitaurinos y animalistas son muy potentes, aunque veo que se está defendiendo bien la fiesta de los toros", ha concluido el catedrático.