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El sellado de alcantarillas refuerza la seguridad en el cohete

Cámaras y sensores detectan cualquier entrada desde el exterior a la ‘zona caliente’

Un equipo especializado de Policía Nacional vigila el subsuelo para evitar sabotajes

Ana Ibarra / Iban Aguinaga - Miércoles, 5 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El responsable de explosivos en el candado de una alcantarilla situada debajo de la Plaza Consistorial.VER GALERÍA

El responsable de explosivos en el candado de una alcantarilla situada debajo de la Plaza Consistorial. (Iban Aguinaga)

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El responsable de explosivos en el candado de una alcantarilla situada debajo de la Plaza Consistorial.El jefe del a Unidad de Subsuelo en un cruce de calles en el interior de la galería.Sellado de alcantarillas frente al Consistorio.

GaleríaSeguridad en el subsuelo del chupinazo

  • Efectivos de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional comprueban el alcantarillado de la zona de la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
  • Efectivos de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional comprueban el alcantarillado de la zona de la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
  • Efectivos de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional comprueban el alcantarillado de la zona de la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
  • Efectivos de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional comprueban el alcantarillado de la zona de la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
  • Efectivos de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional comprueban el alcantarillado de la zona de la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.
  • Los trabajadores proceden al sellado de las arquetas de las alcantarillas de la Calle Mercaderes de Pamplona.
  • Los trabajadores proceden al sellado de las arquetas de las alcantarillas de la Calle Mercaderes de Pamplona.
  • Los trabajadores proceden al sellado de las arquetas de las alcantarillas de la Calle Mercaderes de Pamplona.
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pamplona- El subsuelo de la zona ‘zero’ de la ciudad está blindado para el día 6. Plaza Consistorial y aledaños, Cuesta de Santo Domingo, calles San Saturnino, Mayor o Mercaderes se convierten en zonas ‘calientes’ en caso de un hipotético sabotaje al existir la galería subterránea que canaliza todas las infraestructuras del Casco Viejo. Sin embargo, con las medidas de vigilancia que se llevan implementando desde hace años y que se han reforzado desde el año pasado -con un nivel 4 de alerta antiterrorista en todo el Estado- resulta imposible que nadie pueda acceder al subsuelo. “La seguridad es máxima, todas las entradas desde el exterior en la zona del chupinazo en caso de sabotaje están controladas al 99%. Es difícil que algo pase por esta zona”, confirma la víspera de Sanfermín Valerio, jefe de la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional. Las tapas de acceso a las alcantarrillas, que ya pesan más de 40 kilos, están soldadas al suelo y a su vez ancladas en su interior mediante una cadena a una base rígida a través de un candado lo que “hace imposible que puedan penetrar”.

Una cámara de infrarrojos y un sensor detectan las 24 horas del día la presencia de cualquier elemento sospecho activando un alarma que llega a una central de control, además del equipo de vigilancia policial que las recorre. Son 25 tapas las que se sellan aunque más de cien las existentes por la trama urbana de lo Viejo.

Además de los agentes, el acceso a esta galería, por la calle San Saturnino, es exclusivo para los trabajadores del Ayuntamiento que cuentan con una tarjeta personalizada. La galería que perfora la practica totalidad del Casco Viejo alberga, entre otras, las tuberías de agua, luz, fibra óptica, colectores y, para las fiestas, todo el cableado que utilizan los medios audiovisuales para cubrir el momento del encierro y del cohete. Este sistema de vigilancia también sirve para controlar el recorrido del encierro. De hecho, las cámaras se localizan en sitios estratégicos y cruces de calles. Debajo de la plaza consistorial se sienten las vibraciones de los coches que atraviesan las alcantarillas y una señalización interna indica la localización de las calles... un verdadero submundo.

El equipo policial de vigilancia está integrado por seis agentes de la Unidad de Subsuelo y 13 expertos en explosivos. Ayer se realizó la última inspección. “Si una tapa se abre, algo que es casi imposible, y alguien accediese, le detecte el sistema volumétrico de movimiento de personal;las cámaras lo captarían, saltaría la alarma y llegaríamos sabiendo con exactitud la zona ocupada”, subraya. En caso de explosión, la alcantarilla tendría un efecto “cañón” (saltaría a tapa) lo que agravaría los daños de la onda expansiva. “Se realizan desde esta zona otras inspecciones para evitar por ejemplo el robo o sabotaje por el sistema de butrón, que ya ha ocurrido en ciudades como Madrid en ataques a bancos, por ejemplo”, expone Valerio, con 40 años de experiencia. Esta labor de vigilancia se ha hecho siempre, sobre todo cuando las alcantarillas eran utilizadas por la kale borroka para guardar cócteles molotov días antes de utilizarlos en las manifestaciones, señala Valerio.

El responsable de explosivos del mismo cuerpo, también presente en la inspección, destacó que el bunker tiene una gruesa capa de hormigón. “Haría falta mucha cantidad de explosivos;lo más peligroso son las tapas de servicio por el efecto cañón, pero es improbable. No es factible colocar abajo un explosivo de cara a atentar contra la población y causar daños en el exterior. Más fácil sería en todo caso que se hiciera para atacar las vías de servicios y buscar un colapso en las infraestructuras”.