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DYA Navarra, un reconocimiento a 40 años de trabajo

María Calado y Paula Remírez, con media vida como voluntarias en esta asociación sin ánimo de lucro, hoy tendrán el privilegio de encender la mecha festiva gracias al respaldo de la ciudad en la votación popular

Un reportaje de Mikel Bernués / Fotografía Javier Bergasa - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Paula Ramírez y María Calado, encargadas de lanzar el Chupinazo.

Paula Ramírez y María Calado, encargadas de lanzar el Chupinazo. (Bergasa)

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  • Paula Ramírez y María Calado, encargadas de lanzar el Chupinazo.
  • María y Paula se asoman por ver primera al balcón desde el que hoy se dará inicio a las fiestas de San Fermín.

están muy tranquilas porque no se han hecho a la idea de la que se les viene encima. Paula Remírez y María Calado llevan media vida como voluntarias de la DYA, echando una mano en San Fermín (y el resto del año) de forma desinteresada y anónima. Hasta que a la gente de Pamplona le dio por apoyar su candidatura para lanzar el Chupinazo. Tres de cada cuatro votos fueron a parar a esta asociación con 40 años de historia en Navarra. Un cumpleaños más feliz que nunca. Luego la propia DYA decidió que ellas fueran las encargadas de gritarle los clásicos vivas a San Fermín. Se acabó el anonimato.

Se les ve contentas, asumiendo con naturalidad el arranque de esta vorágine mediática. De momento han cumplido con los trámites de rigor y han dedicado los últimos días a atender a la prensa. “La verdad es que esto abruma”, reconoce María. Lo gordo llegará este mediodía. Las dos han quedado en el balcón de la Casa Consistorial para saludar a una muchedumbre que espera abajo enloquecida. Y la fiesta no empezará hasta que ellas lo digan.

“Esto es para todo el colectivo. Desde los 12 primeros que abrieron esta casa en Navarra, los que han estado y hoy no están, los que están, los que entran nuevos y van a estar, todos los socios... Había que ponerle dos caras, pero allí arriba vamos a estar todos los voluntarios y los que ponen su granito de arena de una manera o de otra”, añade María, administrativa de Puente la Reina de 40 años y vicepresidenta de esta asociación sin ánimo de lucro, en la que lleva 20 años colaborando. “Nosotros podemos ser la imagen, pero quien tira el cohete es DYA Navarra. Y sobre todo lo que se refleja es el apoyo que ha tenido de toda la gente. No somos los voluntarios, ni siquiera los socios colaboradores. Un poquito de cada uno que forma parte de DYA va a estar en el balcón”, recalca Paula.

“¿Envidia? Bueno... un poco sí porque lógicamente esto pasa una vez en la vida y no se va a repetir. Pero estoy súper orgulloso de que sean ellas las que representen a la DYA y de que estemos allá arriba. Me quedo con eso, y sobre todo con el cariño que estamos recibiendo por parte de todo el mundo”, confiesa un satisfecho Mikel Corres, presidente de DYA Navarra.

la noticia

De Corea del Sur a San Fermín

“Vengo de una burbuja”

Paula Remírez, ingeniera informática de 34 años y profesora de Informática en Estella, lleva colaborando en la DYA desde 2001. También saca tiempo para el taekwondo, disciplina en la que compite y ejerce de árbitro. Y, como es lógico, no se imaginaba en el balcón de la casa consistorial “ni de churro. ¿Qué pinto yo lanzando el Chupinazo? ¡Si yo estaba en Corea!”.

Todo este tinglado le pilló arbitrando en Muju, un pueblito de Corea del Sur en el que se celebraba el Campeonato del Mundo de Taekwondo. “Sabía que la DYA era candidata, pero nada más... El día que se iba a decir quién iba a lanzar el Chupinazo tenía claro que me iba a enterar por todos los grupos de Whatsapp que tenemos de la DYA... pero mi sorpresa fue que Mikel me envió antes un mensaje de voz diciéndome que era la elegida”. En su ausencia, por el por si acaso y un día antes de conocer los resultados, la DYA había hecho su propia votación para determinar quién sería el elegido entre los elegidos. “Paula: enhorabuena. Hazte a la idea de que cuando vengas te van a bombardear, y ahí arriba te veo”, le advirtió el presidente de la asociación en ese mensaje.

“Sí está siendo un poco bombardeo... Yo vengo de un ambiente completamente diferente, de una burbuja. Era la única española en el campeonato y nadie sabía del tema. Tuve que explicar de qué iba todo, y no lo vives igual. Estaba en mi habitación con una compañera búlgara, respondiendo a todos los wasaps. Y ella me miraba raro, como diciendo ‘esta qué hace todo el rato con el teléfono’. No entendía nada. Y cuando llegué aquí lo primero que me dijeron fue que reservara estos días, y que iba a salir hasta en la sopa”.

“Yo creo que hasta que no estemos ahí arriba y se vea todo no nos daremos cuenta”, continúa María sobre la responsabilidad que les ha tocado en suerte. “Es que no es comparable a nada que haya podido vivir antes. Por eso igual no me hago a la idea. En los campeonatos, por ejemplo, tienes que controlar el estrés. Pero no me pongo en la situación de si me voy a poner nerviosa o no porque no lo sé”, dice Paula.

“Si cuando lo ves en la tele ya se te pone la carne de gallina, estar ahí en directo tiene que impresionar”, reflexiona una María a la que parece entrarle de pronto un poco de vértigo. “Hoy he leído que solo en la plaza del Ayuntamiento se concentran 12.500 personas, más de las que viven en todo el Casco Viejo”, añade consciente del impacto que supone el Chupinazo. “Te da una visibilidad que es imposible conseguir de otra manera. Siempre nos ven como una ambulancia amarilla, y somos mucho más. Hay muchas áreas y se trabajan muchas más cosas. Que la gente te conozca un poco más es impagable”.

encierros y ambulancia

Su labor en San Fermín

Lo mejor y lo peor

María y Paula comenzaron en la DYA porque el mundillo les llamaba la atención y además tenían amigos dentro. Durante las fiestas María cubre algunos encierros con la ambulancia de Puente la Reina, que colabora con el dispositivo. También le toca algún turno durante el día, de nuevo con la clásica ambulancia amarilla. Por su parte, Paula cubre todos los encierros “y casi todas las tardes y alguna noche con ambulancia”, explica.

Las dos no dudan en reconocer que lo más agradecido de su trabajo es el cariño que reciben “sobre todo en Sanfermines, cuando más de cara al público estamos. Se acerca muchísima gente y, sin venir a cuento, te da las gracias. Igual alguna vez, hace años, le habríamos atendido, o a algún familiar suyo... el caso es que te dan las gracias porque sí. Y eso es muy bonito”, detalla Paula. “Al final la DYA ha estado prestando servicio a todos los navarros durante muchísimos años, y a uno o a otro le ha tocado de cerca. A alguien de tu cuadrilla, a tu abuelo...”, añade. Como María tiene la base en un pueblo “eso todavía se nota más, y sí que es verdad que ese cariño es lo más bonito”, describe.

También hay momentos especialmente malos, como cuando conocen a la persona a la que les toca atender. “Si no le conoces obviamente le vas a tratar igual, pero no te llega tanto. Sin embargo, si es un conocido, y sobre todo si lo que le ha pasado es grave... Se supera gracias también a la dotación;sería mucho más complicado enfrentarte a eso en solitario. Pero somos un equipo, y si uno está un poco más de bajón entre todos nos echamos una mano”, dice Paula.

la colaboración

Llamamiento al voluntariado

Toda ayuda, bienvenida

“Sigue haciendo falta gente”, dice María Calado haciendo un llamamiento a todo aquel que se interese por el voluntariado. “Y no solo sanitarios. Se puede hacer voluntariado de muchas formas. Si a uno le gusta el monte y es especialista en temas de escalada, tiene cabida en la zona de rescate de montaña. Tenemos la parte acuática... hay muchas áreas. Hacen falta incluso mecánicos para arreglar las ambulancias”.

Para tranquilizar a posibles candidatos, aseguran que su labor es compatible con la fiesta porque, cuenta María, “hay tiempo para todo”. Y Paula relata las ventajas añadidas de vestir el amarillo fosforito. “Si te implicas y eres parte activa de la fiesta, la disfrutas más y conoces cosas de Pamplona que de otra forma no conocerías. Por ejemplo, este año los días impares, porque nos turnamos con Cruz Roja, hay una ambulancia que entra en la Ciudadela para cubrir la parte sanitaria de la pirotecnia encargada de los fuegos. Y nadie tiene la oportunidad de ver los fuegos desde dentro, con toda la Ciudadela vacía. O de estar dentro del vallado durante los encierros... La fiesta la sigues viviendo igual, pero además tienes un punto de vista privilegiado”, considera.

Para punto de vista privilegiado, nada comparable a la tercera planta del Ayuntamiento y su balconada, precisamente un día como hoy. Será el reconocimiento a 40 años de trabajo sin hacer mucho ruido. Es el día de la DYA.

“Había que ponerle dos caras, pero allí arriba vamos a estar todos los voluntarios de la DYA”

“Si cuando lo ves en la tele ya se te pone la carne de gallina, estar ahí en directo tiene que impresionar”

maría calado

Voluntaria de la DYA

“Si te implicas y formas parte activa de la fiesta, la disfrutas más y conoces más cosas de Pamplona”

“En San Fermín se acerca mucha gente y te da las gracias porque sí, sin venir a cuento. Y eso es muy bonito”

paula remírez

Voluntaria de la DYA

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