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[VÍDEO] El impresionante baile al son de los gaiteros

NOTICIASDENAVARRA.COM - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 12:54h

Los gaiteros hacen bailar a la plaza tras el Chupinazo de San Fermín 2017VER VÍDEOReproducir img

Espectacular danza multitudinaria al son de los gaiteros.

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  • Los gaiteros hacen bailar a la plaza tras el Chupinazo de San Fermín 2017Reproducir

PAMPLONA. Las miles de personas que han llenado la plaza del Ayuntamiento de Pamplona han saltado un año más al son del impresionante '¡Ánimo pues!' de la Banda de Txistularis y Gaiteros.

Tras el estallido del cohete, los txistularis se han reunido en el zaguán del ayuntamiento y han tocado las primeras notas de la Biribilketa de Gainza junto a la banda municipal La Pamplonesa. Justo unos minutos después, las puertas han abierto y sonaban los primeros acordes del Agur jaunak en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona, donde una marea blanca y roja se balanceaba de lado a lado llena de júbilo y de emoción al ritmo de la música mientras agitaban sus manos al compás.

La multitud ha abierto entonces paso a un manto de negro, blanco y rojo, una lengua humana con traje y txapela. Es el momento de los gaiteros que comienzan su recorrido por las calles del Casco Antiguo de la ciudad, que no pararán hasta el día 14, participando en numerosos actos programados. El recorrido dura aproximadamente una hora y se interpretan piezas como ¡Ánimo pues!, Las siete calles y Clarín de fiestas. Miles de personas bailan al son de la música en un momento muy emocionante y muy esperado, pero no es sino el prólogo de todo lo que está por llegar.

EL RESURGIR DE LA GAITA Este emocionante momento se ha convertido en una tradición que se popularizó, sobre todo, en la década de los 70, cuando en 1975 el Ayuntamiento recuperó sus gaiteros municipales. Sin embargo, la música y la danza en San Fermín son tan antiguas como la fiesta misma y existen documentos que acreditan este folklore al menos desde el siglo XVI. En el comienzo del siglo XIX no existen dulzaineros locales y éstos llegan de diferentes puntos de fuera de Pamplona con predomino de la zona occidental de la Merindad de Sangüesa (Zenborain, Uharte, Villaveta, Mendioroz, Unciti, Induráin), y sobre todo, de Aoiz, Burlada y de Viana, en cuya localidad parece que el instrumentos está consolidado. Asimismo, de fuera de Navarra llegan desde Segorbe y Valencia, acompañado de danzas. Ya en 1832, el Ayuntamiento refleja su voluntad de no admitir en las fiestas más que dulzainas y juglares, dejando los días contados a las guitarras, vihuelas, salterios, pulgaretas, etc.

De esta manera, el sonido de las gaitas, los txistus y el ttun ttun comienzan a tener mayor protagonismo, aunque el Consistorio todavía opta por contratar los servicios municipales para la fiesta sin adquirir un compromiso anual con los músicos. Por su parte, los chunchuneros van perdiendo fuerza con el paso del tiempo y ya en el comienzo del siglo XX solo quedan acompañando a la última figura de la Comparsa de Gigantes, Braulia, ya que los otros siete gigantes lo hacen ya con la gaita.

En los Sanfermines de 1913 aparecen los chunchuneros Antonio Artocha y Jerónimo Bergara y los txistularis tolosarras Leandro Zabala, Alberto Alberdi y José Chinchilla, contratados por el propio Ayuntamiento. No obstante, hay que observar que en aquellos años se empleaba el término de chunchunero para los habituales y el de txistularis para los tres citados de la Banda Municipal de Tolosa, cuya presencia en Pamplona es muy antigua algunos documentos relatan que a lo largo de la centuria acudieron más de cuarenta. Durante las primeras décadas del siglo XX, la danza popular brotaba del txistu y la gaita.

Gaiteros y chunchuneros tocaban en la Plaza del Castillo durante varias horas por las tardes, como alternativa a la corrida, utilizando bancos como tablado. A esta danza se le llamaba El baile del barato. Asimismo, las peñas se animaban con sus propios chunchuneros, gaiteros o guitarristas, ya que no había charangas. Durante la República, el Ayuntamiento optó por no contratar a la Banda Municipal de Txistularis de Tolosa, además de cancelar la participación corporativa en actos y funciones religiosas, dando cabida a la presencia de txistularis y gaiteros locales.

Y en 1941, cuando el Chupinazo comienza a lanzarse desde el balcón de la casa consistorial, el Consistorio acuerda constituir la Banda de Txistularis y Gaiteros municipales. Sin embargo, el txistu resurge con inusitada fuerza en los años sesenta para estar presente hasta nuestros días en numerosos actos. Por su parte, la gaita languidece en esta época por la proliferación de txistus y no fue hasta 1966 cuando llegan los hermanos Lacunza y ponen la semilla para que este instrumento tome protagonismo. Ya en 1975 el Ayuntamiento recupera sus gaiteros y comienza a vibrar el sonido de los dulzainas por todas las calles de la ciudad. En especial el día 6 de julio, tras el Chupinazo, convirtiéndose en un uno de los momenticos más esperados por los pamploneses.


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