Formando la cantera de futuros corredores

Los encierros txikis, recuperados por un grupo de corredores en 2010,

PARTIRÁN UN AÑO MÁS DE LOS CORRALES DE Santo Domingo los días 10 y 13

Cristina Jiménez | Iñaki Porto - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Arriba: Víctor El Busto, Josu Asurmendi, Antonio Álvarez, Joanes Asurmendi. Abajo: Fermín Beunza, Miguel Cirez, Xabier Santamaría y Gonzalo Reguera.

Arriba: Víctor El Busto, Josu Asurmendi, Antonio Álvarez, Joanes Asurmendi. Abajo: Fermín Beunza, Miguel Cirez, Xabier Santamaría y Gonzalo Reguera. (IÑAKI PORTO)

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Arriba: Víctor El Busto, Josu Asurmendi, Antonio Álvarez, Joanes Asurmendi. Abajo: Fermín Beunza, Miguel Cirez, Xabier Santamaría y Gonzalo Reguera.

Arriba: Víctor El Busto, Josu Asurmendi, Antonio Álvarez, Joanes Asurmendi. Abajo: Fermín Beunza, Miguel Cirez, Xabier Santamaría y Gonzalo Reguera.

pamplona- Por séptimo año consecutivo, los más pequeños podrán disfrutar de su encierro particular estos Sanfermines. Los días elegidos para los encierros txikis son el 10 y 13 de julio. La manada saldrá a las once y media de la mañana de los corrales de Santo Domingo y llegará hasta la Plaza del Ayuntamiento, donde darán media vuelta para regresar al punto de partida. Cada día se realizarán cuatro carreras: dos para que los más pequeños puedan correr acompañados de sus padres y otros dos solo para los chavales.

Para los Sanfermines de 2010, un grupo de corredores junto a la Federación de Peñas decidió recuperar una tradición que llevaba años suspendida. Por la normativa legal, les resultó imposible recuperar los antiguos encierros con vaquillas, así que optaron por un imponente grupo de seis toros y tres cabestros sobre ruedas, cedidos por Auzoenea en su mayoría, aunque algunos vienen de Leitza. El éxito en años anteriores ha sido “absoluto”, llegando a la masificación según comentan los organizadores, aunque confiesan que existe un margen de edad de los 14 a los 18 años para el que están buscando alternativas porque “se queda un poco fuera”.

Los encargados de que el proyecto salga adelante año tras año son un grupo de personas vinculadas estrechamente al mundo del encierro y, en especial, al tramo de Santo Domingo. Por este motivo, explica Fermín Beunza, uno de los corredores, han intentado “reflejar de la mejor manera posible la realidad del encierro, para que los txikis se familiaricen con él”. Los pequeños cantarán al santo en la hornacina, periódico en mano, antes del lanzamiento del cohete desde los corrales de Santo Domingo. Para la puesta a punto, contarán con la ayuda de 50 voluntarios que se identificarán con brazaletes y chalecos rojos. Serán los responsables de llevar los toros, además de hacer la función de pastores y dobladores, controlando que todo salga bien. En caso de cogida, pisotones o cualquier tipo de lesión, los pequeños corredores estarán bajo la supervisión de un dispositivo de Cruz Roja que velará por el bienestar de los mozos. “Desde el primer momento se hizo un plan voluntario pero, por primera vez este año, Cruz Roja participa de manera oficial, con una ambulancia incluida. Además, generalmente los que participamos en el encierro txiki somos los mismos que hemos estado en el encierro grande por la mañana”, comentó Antonio Álvarez, médico de la cuesta de Santo Domingo y organizador de los encierros txikis. La intervención “no suele ser necesaria más allá de pequeños rasguños, pero la idea es recrear de la mejor manera posible los servicios especiales que se despliegan durante los encierros”, concluye Álvarez. Finalmente, por tercer año, repartirán pulseras a los niños para que tengan apuntado el número de teléfono de los padres en caso de perderse.

La organización de estos encierros se ha gestado en el local de la peña Irrintzi. Josu Asurmendi, socio y participante en la iniciativa, explica que la respuesta del Ayuntamiento “es buena, pero la financiación corre totalmente a cuenta nuestra”. El grupo de corredores quiso trasladar su agradecimiento a los comercios del barrio que colaboran, especialmente a la librería Abarzuza, donde descansan las reses tras la carrera. Asimismo, pidieron la colaboración de todos los adultos que se acercan para que puedan correr los niños en los dos encierros de los txikis más mayores. “Lo único que necesitamos es que se aparten y no obstaculicen el recorrido con silletas y demás objetos”, afirmó Fermín Beunza.

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