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“Todas las voluntarias estaban aquí arriba con nosotras”

Paula Remírez y María Calado lanzan “con emoción” el cohete
Hoy, vuelven a su realidad y a velar por todos y todas

Amaia Rodríguez Oroz / Patxi Cascante - Viernes, 7 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Haizea Donamaría y Cheikhouna Nadie.

Haizea Donamaría y Cheikhouna Nadie.

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Haizea Donamaría y Cheikhouna Nadie.De i a d, arriba: David Indurain, Alicia Campyon, Manu Chueca e Isa Ecay. Abajo: Juanjo Calvo, María Calado, Peio Jiménez, Paula Remírez, Mercedes Azcárate y Mikel Corres.El pelotari Juan Martínez de Irujo y su mujer, Gemma Blanco.Encarna Ochoa, Lorenzo Etxarri, Javier Hernández y Conchi Cristóbal, funcionarios.Carlos Albillo, del Casco Viejo, con Rubén Encinas y Mari Jose Corretge.Trabajadores de la Mancomunidad, junto al presidente Aritz Ayesa.
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pamplona- No son dos. Son todos. Paula Remírez y María Calado salieron ayer al balcón del consistorio para iniciar las fiestas de la mejor manera posible. Lo hicieron tranquilas. Los nervios, los dejaron en casa. Sabían que, aunque no de forma presente, aquel Chupinazo no lo lanzaban solo ellas. Lo hacía toda la DYA. “Pasado mañana la gente no se acordará de nuestras caras, pero el mundo entero recordará que la DYA lanzó el Chupinazo de San Fermín”, decían minutos antes al gran momento.

Sobre las 11.15 horas tuvo lugar su aparición en la primera planta del ayuntamiento. Lo hicieron acompañadas de algunos de sus compañeros. Alicia Campyon, Isa Ecay, Peio Jiménez o Mikel Corres eran algunos de ellos. Emocionados, aunque también tranquilos, sonreían al pensar en sus dos compañeras. Aún así, para ellos, de la misma forma que para Paula y María, los protagonistas eran “todos”. “Es muy bonito que se reconozca la labor que llevamos haciendo por esta ciudad durante ya cuarenta años”, afirmaron, a la par que recordaron que, aunque ayer tocó disfrutar, el resto de días “habrá que trabajar”. “Es lo que hacemos siempre y este año, aunque sí es más especial, no será diferente”, añadían.

Bien sabido tenían Paula Remirez y María Calado que sus caras serían las más vistas en el mundo entero. Pero, ¿estrellas? No, estrellas no. “Por supuesto, no es algo a lo que estemos acostumbradas y es muy chocante, pero mañana (por hoy) tocará volver a nuestra realidad de cada día, que es estar ahí para lo que necesite la gente que venga a Pamplona”, decía la que minutos después se encargaría de encender la mecha que diera comienzo a estas fiestas. Se reía al pensar en que cualquier persona en cualquier parte del mundo estaría viendo su cara por televisión. “Será divertido”, comentaba. Para que los nervios no fallasen en el momento quizás más importante de las fiestas, había venido preparada. “Hemos tenido cachondeo en casa”, decía, mientras confesaba que su hermano le había grabado un vídeo simulando que tiraba el Chupinazo desde el balcón de su casa.

homenaje a sus compañerosComo no podía ser de otra manera y siguiendo el mismo discurso que llevan pronunciando desde que supieron que ellas dos serían las encargadas de lanzar el Chupinazo, tanto Paula como María quisieron hacer un homenaje a todos sus compañeros de la DYA y hacerlos, así, un poco más presentes. Paula, que ocultó la sorpresa en un primer momento, no pudo evitar enseñar con orgullo a la prensa la dedicatoria que había hecho a todos aquellos voluntarios con los que lleva trabajando desde hace media vida. Había escrito en su faja todos los nombres de sus compañeros, con el fin de representar, una vez más, que “este Chupinazo es de toda la DYA” y no solo de ellas. María, por su parte, llevaba estos nombres en el recuerdo. “Si no estuviéramos aquí, probablemente estaríamos con ellos, ayudándoles en las atenciones, que no son pocas precisamente este día”, apuntó.

la hora de la verdadLlegaba el momento. Las manecillas del reloj se aproximaban a las doce en punto y Paula y María seguían tan tranquilas. Incluso podría decirse que disfrutando de las idas y venidas de fotógrafos, cámaras de televisión y reporteros que las solicitaban por un lado y por otro. ¿Nervios? No, ninguno. “Al final, es solo un balón y salir a gritar”. Parecían no darse cuenta de las miles de personas que esperaban en la plaza sus vivas a San Fermín. ¿Emoción? “Eso siempre”. Entonces llegó el momento. Su momento. El balcón de la segunda planta del consistorio se abrió y ellas dos salieron. Desde allí arriba se escuchaban los gritos eufóricos del personal. Su grito, el tradicional: “Pamplonesas, pamploneses, ¡viva San Fermín! Gora San Fermín!”.

Después de gozar un rato del momento, volvieron dentro, donde otra vez toda la prensa les esperaba porque ahora tocaba conocer sus impresiones. “Estamos muy emocionadas”, decía Paula. “Si hasta las doce había mantenido la calma todo lo humanamente posible, ahora me ha venido toda la emoción de golpe”, indicó, para después afirmar: “Este ha sido mi momentico, hemos disfrutado de este momento tan único y eso no se cómo explicarlo con palabras”. María compartió esta misma impresión, y comentó que “todos los voluntarios” estuvieron allí con ellas. “Están igual de emocionados que nosotras, no paran de mandarnos mensajes de que ellos también están aquí arriba”, destacó.

Para estas dos voluntarias, así como para el resto de sus compañeros y compañeras, estas fiestas serán “muy especiales”, más que otros años, aunque no descuidarán el trabajo que cada año realizan con el dispositivo de la DYA. “Hay tiempo para todo, para dar a otros y para disfrutar”, explicó Paula durante los últimos momentos dentro del ayuntamiento. Ayer, dijeron, aprovecharían el día para soltar al son de la música los nervios acumulados en estos días previos. Hoy, Paula se colocará el peto amarillo y volverá a los encierros. María, hará lo propio mañana.