La aldea global

Modos y maneras rechazables

Por Txerra Díez Unzueta - Viernes, 7 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Galería Noticia

Tras la Segunda Guerra Mundial, los países europeos desarrollaron un modelo de oferta televisiva basado en dos titularidades, pública y privada, y desde entonces funciona en Europa con mayor o menor fortuna, en algunos casos como ejemplo excelso de tele como la añorada y deseada BBC y en otros rechazada y amenazada de extinción, básicamente por la manipulación del poder establecido que entiende estos medios públicos como instrumentos de su quehacer político diario, en un ejemplo deplorable de radio y tele del gobierno, financiada con dinero público y sometido a los intereses del gobernante de turno.

A menudo surge la discusión sobre límites y contenidos de lo público y sorprende que, a estas alturas, no se sepa hasta dónde llega una parrilla de tele pública. Una tele pública debe cuidar los contenidos y modos de hacer mediático, alejándose del amarillismo, entretenimiento exacerbado y abuso de programas alimentados con telerrealidad.

Es en el campo informativo, donde la tele pública debe buscar equilibrio, rigor de fuentes y contraste de datos para una información honesta. Los informativos deben ser objetivo básico de la propuesta televisiva pública. Junto a este mandato comunicativo, las teles de esta naturaleza deben de buscar modos y maneras que las identifique como emisoras alejadas del ruido promocional y comercial de concursos y regalos de fortunas a tutiplén como lo está practicando La 1, que sortea euros a mogollón y reparte como señuelo final un coche en un intento desesperado de fijar clientes en momentos de estío y vacación, haciendo de la tele una tómbola dicharachera y vulgar.

No vale jugar con dos barajas;cada tele tiene sus objetivos, condicionantes y maneras de hacer. Burlar la prohibición de publicidad con artimañas de patrocinio y spots encubiertos no es la mejor manera de dignificar un medio que pagamos todos.

Últimas Noticias Multimedia