Editorial de diario de noticias

Sensibilidad desde el Chupinazo

La fiesta arrancó con un gran ambiente en la calle y la presencia de la ikurriña en la fachada de la Casa Consistorial tras la decisión de la mayoría municipal y el deseo de representar “a todas las sensibilidades”

Viernes, 7 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

La palabra que enmarca el Chupinazo, el primer día de la fiesta, es sensibilidad. Sensibilidad social y política frente a intransigencia y agresividad. Por ese carril, que circula en paralelo al de la tolerancia, deberían discurrir, dentro de la normalidad en la convivencia festiva, estos días de San Fermín. A la sensibilidad apeló el alcalde, Joseba Asiron, cuando explicó la presencia de la ikurriña en la fachada de la Casa Consistorial, nunca como un desafío, sino como la decisión de la mayoría municipal de recoger y reconocer el sentimiento que profesan miles de pamploneses y navarros. Ya sucedió en la década de los ochenta. Sin embargo, Asiron ha tenido que buscar ahora el respaldo de un informe de los juristas del Ayuntamiento para sostener después las envestidas en forma de denuncias que ya le anunciaron ayer los partidos de la oposición municipal y la delegada del Gobierno. Este episodio puntual acaba teniendo, el día 6, más controversia de puertas a dentro que en el exterior, en las declaraciones políticas más que en las reacciones a pie de calle. Porque esa inquietud previa a cada Chupinazo, el recelo de que “puede pasar algo”, no acaba teniendo plasmación alguna en la plaza ni en la ciudad, donde el gentío sigue con su diversión, la mayoría indiferentes a las banderas que cuelgan o no de los mástiles. También ajenos, y a la vez confiados, al despliegue de medidas de seguridad para prevenir cualquier incidente como los que han sufrido otras ciudades europeas. El cierre de calles o las restricciones en el tráfico generará dificultades, sobre todo en el tránsito de vehículos, pero habrá que tener paciencia y tomar en cuenta que es por la seguridad de todos y de todas. La sensibilidad también tiene que ver con el comportamiento individual y la relación con los otros. Apenaba escuchar ayer en programas de televisión de alcance estatal cómo los intervinientes dedicaban más tiempo a opinar sobre el peligro de sufrir una agresión sexual en Pamplona -al hilo del reprobable suceso del pasado - que a ponderar las iniciativas y el despliegue realizado, tanto a nivel institucional como ciudadano, para evitar cualquier tipo de atropello a la mujer. Esa sensibilidad por la que tanto se viene trabajando en Pamplona sería deseable que calara en quienes vienen de fuera y tienen que dar en el exterior su visión de la fiesta y de su entramado.

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