cohete a dúo en Lesaka

Trabajo y buen ambiente por y para Lesaka

Tras 37 años en las oficinas municipales Modesto Maia se jubila en octubre

Tomás Rekondo ha tocado durante 65 años el clarinete en la Banda de Música

Aitor Arotzena - Viernes, 7 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

La tamborrada infantil dirigida por Mitxelena.

La tamborrada infantil dirigida por Mitxelena. (AITOR AROTZENA)

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La tamborrada infantil dirigida por Mitxelena.Maia y Rekondo, acompañados por sus esposas, Ana Sadaba y Mari Carmen Ferrero, nietos y el alcalde.Tomás Rekondo y Modesto Maia, con el cohete.El grupo de trikitilaris y panderojoles, guiados por Estitxu Elgorriaga.El grupo de acordeonistas, con Salvador Madariaga al mando.El grupo de txistularis, dirigido por Gaizka Sarasola, durante la kalejira.
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lesaka- “Seguramente Modesto Maia haya aportado más ambiente que yo en Lesaka” fue la frase con la que Tomás Rekondo respondió al alcalde cuando señaló su labor como músico, con 65 años tocando el clarinete (“Lo he tenido que dejar por la artrosis”, señalaba, aunque continua como txistulari). Rekondo hacía referencia al buen humor que refleja constantemente Pilloti en su quehacer diario como trabajador municipal en las oficinas del ayuntamiento, que dejará por jubilación el próximo mes de octubre. Ambos estuvieron acompañados por sus familias en el Ayuntamiento, Maia con su mujer Ana Sádaba y sus hijos Markel y Jabier, y Rekondo con su mujer Mari Carmen Ferrero, cuatro de sus seis hijas (su único hijo, Tomás, falleció en accidente de montaña) y sus dos nietos, Iraitz y Elene.

Retiradas Aunque desde la bajada de Txakain de fiestas del año pasado, en la que anunció que dejaba de tocar el clarinete con la banda ha recibido varios homenajes, para Tomás Rekondo lanzar el txupinazo ha sido un honor que “jamás, en absoluto, me lo esperaba, no sé si merezco tanto”. Su gran pasión ha sido y es la música. “Mi padre era muy aficionado. Cuando tenía 6 o 7 años me llevó a que aprendiera txistu con Santiago Irigoien. El Día del párroco fue mi puesta de largo porque fui de la iglesia al frontón en procesión. Tendría 9 o 10 años”. Lo suyo iba a ser el saxofón, pero las circunstancias hicieron que fuera el clarinete. “Iba a empezar con el saxofón, pero entonces se tocaba con los instrumentos del ayuntamiento, y no había. Pero sí había dos clarinetes que llevaron a arreglar, así que con Manolo Igoa, que ya tocaba otro instrumento en la Banda, nos pusimos a aprender”. La Banda de Música de Lesaka estuvo parada de 1970 a 1980 aproximadamente. “Y luego empezó otra vez, con Javier Igoa, que era entonces director de la Escuela de Música. Eso sí, tuvimos que comprarnos los instrumentos”. El suyo fue un regalo de su mujer. “Yo creo que Javier había hablado con ella y me lo regaló para mi cumpleaños”.

Modesto Maia lleva nada menos que 37 años trabajando en el ayuntamiento de Lesaka, “donde todo ha cambiado mucho. Antes el principal trabajo era cobrar la contribución y pasar las actas, todo a mano, pero desde que llegó la informática, todo es diferente. Por otra parte, recuerdo que en la administración no se utilizaba nada el euskara y hoy en día casi todo se hace en bilingüe”. Las dos grandes aficiones de Maia son “el monte y el fútbol, bueno, el Beti Gazte”. “Estoy convencido de que estamos en el mejor sitio del mundo para disfrutar del monte. Últimamente me está gustando mucho Frain, con los bancos de arriba y las vistas”.

Para Maia no ha sido su primer chupinazo. “La verdad es que con Ramón Etxenike, cuando cumplimos 25 años en el ayuntamiento, también lo lancé”, recuerda y como Rekondo, “alguno también tiré el día que el Beti Gazte lo lanzó”.

LAS FRASES

modesto maia “estamos en el mejor sitio del mundo para disfrutar del monte”

El trabajador municipal es también un apasionado de la montaña y del fútbol, especialmente del Beti Gazte, en el que jugó durante varias temporadas.


tomas rekondo “iba a empezar con el saxofón, pero en el ayuntamiento no había y comencé con el clarinete”

El panadero y músico recuerda la época en que los instrumentos eran municipales. En la época moderna, su mujer le regaló un clarinete.