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Estopa de cuidado de los ‘cebaditas’ para abrir boca

El toro ‘Punterito’ protagonizó las tres cornadas que dejó el primer encierro de los Sanfermines
La manada entró fraccionada al coso, con 2 astados rezagados
Pocas oportunidades de lucimiento para los corredores

Fotografías Vicente Larumbe, Joxerra Larrañaga, Iban Aguinaga, Santiago Torrado, Ángel Gómez, Emilio Zazu, Oskar Montero, Iñaki Porto, Juan Antonio Garaikoetxea, Unai Beroiz, Patxi Cascante, Eduardo Sanz , Pablo Roa, Oriol Maza, Javier Bergasa,. Juan Puerta, Dani Oloríz y Juan Miguel Ochoa. de Olza. Kepa García - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

El estadounidense Evan Henschel es atendido de la cornada en el pecho sufrida en la plaza Consistorial.

El estadounidense Evan Henschel es atendido de la cornada en el pecho sufrida en la plaza Consistorial.

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  • El estadounidense Evan Henschel es atendido de la cornada en el pecho sufrida en la plaza Consistorial.
  • Momento en el que ‘Punterito’ empitona al corredor norteamericano.

Pamplona- La ganadería de Cebada Gago protagonizó ayer el primer el encierro de los Sanfermines y lo hizo como manda su consolidada trayectoria en Pamplona, con una carrera plagada de sobresaltos, muchas dosis de emoción esparcidas por el recorrido y tres heridos por asta marca de la casa. Podía haber sido bastante peor si a Punterito, un cárdeno de 350 kilos, le hubiera dado por continuar con el recital de derrotes y amagues que mostró en Santo Domingo y Estafeta, donde hizo gala de algunas de las poderosas razones por las que la ganadería gaditana ostenta de largo el récord de corneados, 53 en 29 encierros.

Por alguna razón, y pese encontrarse en el último tramo rodeado de corredores que no paraban de zigzaguear a su alrededor, entró tranquilamente por el callejón -acompañado de otro hermano de camada, que también había quedado rezagado en el primer tramo de la calle Estafeta- hasta los corrales de la plaza, medio minuto después de que lo hubiera hecho el resto de la manada.

Los que conocían a Punterito ya se lo veían venir. Según reconoció el ganadero Salvador García Cebada en una entrevista televisiva al terminar el encierro, el animal había dado repetidas muestras de su temperamento y carácter antes de venir a Pamplona y ayer se limitó a cumplir con las expectativas. Desde el primer instante, para no defraudar.

Que los cebaditas iban a dejar poco margen para las florituras quedó claro desde el principio. Una salida remolona permitió que los astados se pusieran al mando de la operaciones, liderados por un imponente morlaco de capa de melocotón, Piroporro, que no abandonó tan privilegiada posición en toda la carrera, ajeno por completo a lo que iba sucediendo frente a él.

la carrera del cárdenoLo de Punterito fue diferente. Comenzó la cuesta de Santo Domingo por la izquierda, cabeceando sin parar a un lado y otro, y en un abrir y cerrar de ojos se cruzó al lado derecho tras un traspiés en el eje trasero que a punto estuvo de dejarle rezagado desde los primeros metros de la ascensión, lo que hubiera resultado peliagudo dados los modales que había enseñado hasta entonces.

Antes de llegar a la plaza Consistorial empitonó a un corredor norteamericano que ni lo vio llegar y se llevó por delante a un grupo de corredores agrupados en el vallado de la plaza Consistorial, corneando al segundo estadounidense, que ya pueda dar gracias de seguir con vida dada la zona donde recibió la cornada, a escasos centímetros del corazón.

Con la manada todavía agrupada, resaltaba sobre manera el colorido que ofrecían los distintos tonos de los astados y lo complicado que estaba resultando para los corredores buscarse un hueco entre tantas apreturas. Tirador, el otro toro cárdeno, no aguantó el ritmo de los demás y perdió contacto con sus hermanos, mientras Punterito seguía haciendo de las suyas, protagonizando el tercer corneado a mitad de la Estafeta, junto a la bajada de Javier.

El momento más tenso se produjo pocos metros después, en el tramo junto al bar La Granja, donde este mismo toro se quedó inmóvil frente a media docena de corredores que inconscientemente habían considerado como seguro un portal abierto que desde luego no lo era. El capote del santo evitó una tragedia y tras la parálisis inicial, los asustados corredores salieron disparados hacia la calle, sin que Punterito mostrara el menor interés por ellos.

No hubo demasiadas opciones para el lucimiento de los corredores, pero se pudieron ver bonitos detalles frente a la manada principal mientras recorrían, completamente hermanados, los últimos metros. Por detrás, tenían más problemas para conducir a los dos cárdenos hasta los corrales, no solo por las precauciones que había que adoptar con ellos dados sus continuos derrotes, sino también por la presencia de varios inconscientes que lejos de ayudar, se dedicaron a citar a los bureles, con el consabido riesgo para ellos y para los demás.

los apuntes

Duración. Dos minutos y cincuenta y ocho segundos duró el primer encierro de los Sanfermines 2017, aunque a los dos minutos y veinte segundos cuatro de los astados y todos los mansos ya se encontraban en el coso pamplonés.

Menos apreturas en la carrera. La decisión de colocar una ganadería de peso para el primer encierro de los Sanfermines pudo influir en el hecho de que hubiera menos afluencia de corredores para el debut.

Cada vez, más mujeres. La presencia de mujeres en el encierro cada vez resulta más importante.

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