Paz entre los corazones y sus banderas

Koldo Aldai Agirretxe - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Son simples trozos de tela, pero capaces de dividir a la comunidad. La culpa no la tiene el inocente algodón, sino la falta de conciencia humana. Nuestra comunidad navarra es diversa y las diferentes identidades deberían sumar, no confrontar. La responsabilidad es nuestra y de nuestra capacidad de aceptar y respetar los sentimientos y símbolos del otro, de hacerlos también nuestros.

Hay una parte de la comunidad navarra a la que le cuesta aceptar la ikurriña por sus connotaciones políticas, hay otra parte de la misma comunidad que se incomoda ante la rojigualdad, por la misma razón, por su enorme carga de significación histórica y política. El jueves pasado, en el importante balcón, donde enfocaban tantas cámaras de todo el mundo, esas identidades, aparentemente y no exentas de conflicto, sumaban. Lo importante es que haya mástiles para todos en las balconadas de fuera, sobre todo, en las de adentro.

Los Sanfermines y la izada de la ikurriña de última hora solo han puesto de manifiesto un problema que únicamente se resolverá con la generosidad y altura de miras de la ciudadanía. Las dos banderas tienen suficiente legitimidad social para esa y otras balconadas oficiales. Solo nos falta respetarnos un poco más. Solo nos hace falta hacer un poco más de sitio en nuestro corazón para el ondear de otros relatos y colores. Puesto que felizmente compartimos balconadas, puesto que afortunadamente compartimos ayuntamientos, plazas, calles y fiestas..., compartamos también algo del pálpito del vecino y su historia, de sus circunstancias y afectos. Nueva brisa de paz y sana convivencia agiten nuestras banderas por fin hermanadas.