la carta del día

Porque tanto y por tan poco

Por Joseja Zamarbide - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Cinco de la madrugada de un día sanferminero del 73, ojos adormilados y mente ausente ante la inhabitual hora para un chaval de ocho años con escasas pero intensas vivencias que simplemente pretendía presenciar y atestiguar la emoción que decían suscitar toda una tradición, como es la del encierro en aquella vieja Iruña.

Tres pesetas costaba el trayecto de aquellas arcaicas villavesas de suelos y asientos de madera, y blancas las luces de aquellas antiguas farolas que nos alumbraban a quienes nos encaminábamos hacia la Monumental pamplonesa, testigo de una de nuestras mayores emociones festivas.

Agolpados en aquel poblado tendido en compañía de mi madre, quien supo transmitirme ciertos valores de convivencia y el sentir de nuestras costumbres, y que sirvió para descubrir el despuntar de un nuevo día;un amanecer melódico, con la alegría que transmitía la música de aquel Maestro Bravo, quien amenizaba aquella inquietante espera.

Pareceré un poco carca, aunque confesaré que hoy me apetecía serlo, máxime ante esta costumbre tan mía de mantener esas costumbres tan nuestras, parcialmente irrecuperables a nivel individual, y que siempre perdurarán en mi recuerdo;grandes retazos en blanco y negro de aquella Pamplona que ya marchó, momentos que hacen que la vida se convierta en un original palíndromo, con un cúmulo de estrofas al viento perceptibles a presentes y ausentes capaces de llegar a embriagarme de recuerdos.

Ayer fue el día en que reviví aquella estampa, reencontrándome en el mismo tendido una plaza remozada con una mente con 44 julios más, la vieja más joven y el joven más viejo, pasando del sepia al color, aunque la fiesta nunca perdió su colorido, no solo de rojo pasión, que un corazón es daltónico, pero no nuestra razón. Así lo he percibido gracias a Florentino Gallego, el presente director de la orquesta del Maestro Bravo, quien desde 1994 sigue deleitándonos con aquel repertorio de canciones del pasado para iniciar a unos y recuperar a otros aquella emoción de antaño, desde los Clavelitos que nunca olvidamos recoger, hasta llegar al punto final en el que siempre “Todos queremos mas”, un año más, y ya iremos renovando el deseo. Gracias Florentino y a todos los miembros de la banda por ese momento. Eskerrik asko.

¡Viva San Fermín! Gora San Fermin!

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