Ver el mundo

V. Rodríguez - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Llegan las vacaciones y los que viven en el sur se van al norte, los del norte al sur, los del este al oeste y los del oeste al este. Y así podríamos hacer infinitas combinaciones. La cuestión es salir, nunca quedarse en el lugar en donde se vive, pero la verdad es que en las vacaciones se hace de todo menos descansar. Y en muchas ocasiones, se sale de las aglomeraciones de la propia ciudad para meterse en otra que, además, resulta más cara y más agobiante. Pero yo me pregunto: ¿por qué hay que salir? ¿Para conocer el mundo? Si llamamos mundo a la humanidad, cuando salimos nos dedicamos más a ver piedras que a conocer a las personas del lugar. Recuerdo que en el viaje de bodas (otra costumbre cultural), fuimos a Roma. Todos los días volvíamos al hotel rendidos y saturados de monumentos. Pero ¡hay que salir! Decía Lao-Tsé: “Abre tu ventana y verás el mundo”. ¿A qué ventana se refería? No aludía a una cristalera física, sino a un mirador interior;esa abertura cerrada que nos impide ver, que ciega el libre pensamiento;ese rosetón que tapona las ideas y que nos impide ver más allá del propio ombligo. Sí, señor Lao-Tsé, abramos las ventanas y dejemos que corra el viento.