Mesa de Redacción

Carne de toro

Por Félix Monreal - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El toro es el centro de la fiesta;para los taurinos, para los antitaurinos y para los amantes de la gastronomía. También para los vendedores de póster y camisetas. El toro estofado -procedente en estas fechas de alguna feria remota- no falta en el menú de los restaurantes. No es el peor de los destinos que puede tener la familia de los bovinos, condenados a ser cuarteados a cuchillo con lidia o sin lidia. No es mi intención polemizar sobre las corridas, aunque ya hace tiempo que dejé de acudir a la plaza;pero ocurre que los seres humanos somos imperfectos y te puede doler ver morir a un animal pero te relames de gusto ante un buen bocado de su carne y mojando el pan en la salsa que le acompaña. Antes de que un enorme socavón ocupara el espacio donde antes se levantaba parte de la manzana ubicada entre las calles Leyre y Amaya, allí abría sus puertas el bar Larumbe, que además de preparar y servir unos buenos platos de toro, la gente que atendía las mesas siempre encontraba un hueco en el exterior, en la acera, para acomodar a nuevos comensales. La visita era obligada cada año. Por eso, el premio al Toro más jugoso (en la cazuela) que otorga Gazteluleku es otra suerte de tauromaquia, de cucharón más que de espada, de plato plano más que de banderilla, pero, ¡ay! con el toro siempre devorado. Carne de cañón.

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