Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Hegemones

Ataca tú

Por Miguel Turullols - Domingo, 9 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Galería Noticia

ataca tú que a mí me da la risa. Ese viene a ser el silogismo nivel niño de Primaria (servidor) para entender por qué, tras tantos meses de asedio, Estado Islámico (DAESH) sigue resistiendo en Mosul.

De hecho, incluso voy a aventurarme en el terreno de lo políticamente incorrectísimo y decir que, al menos, una cosa buena ha tenido DAESH: ha unido a buena parte de Oriente Medio. Desde luego que su mera existencia es un horror y no compensa lo que acabo de decir. Pero en Irak están luchando juntos el ejército iraquí, la aviación francesa y americana, milicias suníes (financiadas por los países del golfo) y chiíes, tropas iraníes y kurdas. Si la política hace extraños compañeros de cama, esta debe ser la piltra más sicodélica y lujuriosa de la historia.

Al principio todo era amor y probar nuevas posturas de pasión entre los ¿aliados?, consecuencia de la fortaleza de DAESH, que hay que recordar que conquistó medio Irak en apenas dos semanas. Pero ahora que DAESH se bate en retirada y ha perdido buena parte de su dominio en Irak e incluso Siria, las cosas han cambiado.

Nadie quiere seguir perdiendo tropas, recursos o dinero en dar el golpe de gracia a un animal herido pero capaz de dar un último zarpazo muy dañino. Así que ataca tú que a mí me da la risa.

Y más cuando dirigen su mirada a esa extraña cama que comparten y se preguntan, ¿qué hago yo aquí con estos mamarrachos? En efecto, cuando consigan doblegar a DAESH, resurgirán todas las viejas rencillas con la diferencia de que ahora todo el mundo está armado hasta los dientes.

En Libia, los ciudadanos se constituyeron en milicias para derrocar a Gadafi y cuando lo consiguieron, ¿qué ocurrió? ¿Devolvieron las armas de donde las habían cogido y volvieron a su quehacer diario? No, se liaron a tiros entre ellos para imponer su modelo de Estado y, de paso, ajustar cuentas.

Por desgracia, quizá, para Irak, aunque parezca mentira, lo peor está aún por llegar.

Herramientas de Contenido