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Eskolunbe Mesperuza Rotger Miembro de Gesto por la Paz entre 1992 y 2013 MIGUEL ÁNGEL BLANCO, 20 años después

“Había muchísimo silencio, entre angutioso y expectante”

Como miembro de Gesto por la Paz, Mesperuza participó de forma activa en una manifestación que despertó conciencias en un periodo muy convulso y ante un hecho de especial gravedad

C.C. Borra - Domingo, 9 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Pamplona- El caso de Miguel Ángel Blanco supuso la culminación de cuatro años en los que prácticamente todos los días hubo al menos una persona secuestrada, comenzando por Julio Iglesias Zamora y siguiendo por José María Aldaia, José Antonio Ortega Lara y Cosme Delclaux. Gesto por La Paz se manifestó siempre en contra de estas acciones.

¿Qué papel desempeñó Gesto por la Paz en la manifestación del Pacto de Ajuria Enea para exigir la liberación de Blanco?

-Ya teníamos una larga trayectoria de movilizaciones ciudadanas, y fuimos quienes ayudamos en la parte cívica y organizativa de la manifestación. Por aquel entonces teníamos alrededor de 150 grupos activos en diferentes pueblos y barrios de las capitales vascas.

Aportaron, por tanto, su experiencia en este tipo de movilizaciones.

-El recorrido previo de Gesto por la Paz fue fundamental para que luego, en una situación extrema, se diera una solidaridad extrema.

¿Qué destacaría de los preparativos de la marcha?

-Fue muy importante consensuar el lema, Bakea orain eta betirako. Nuestra petición a los partidos fue que no hubiera ningún sesgo excluyente, era mucho más importante lo que estábamos pidiendo que cualquier posición partidista.

La masiva afluencia dificultó incluso que los manifestantes pudieran completar el recorrido.

-Fue complicado. Las dimensiones desde luego nos sorprendieron a nosotros mismos, y eso que estábamos acostumbrados a organizar manifestaciones. Hicimos lo que llamábamos un servicio de orden, del que yo he formado parte, compuesto por voluntarios para que la marcha se desarrollara como debía.

¿Qué recuerdo le ha quedado de esa cita dos décadas después?

-Muchísimo silencio, entre expectante y angustioso. Mucho respeto y la sensación en la gente de que teníamos que conseguirlo. Nosotros llevábamos tiempo haciendo concentraciones silenciosas, pero ahí buena parte de la sociedad se dio cuenta de que el compromiso por la paz y contra la violencia era fundamental, que no podía faltar nadie. Como la situación fue tan trágica, la solidaridad fue masiva.

¿Fue la manifestación más multitudinaria en Euskadi?

-No lo sé, pero si no la más grande, fijo que fue una de las más grandes. La tensión de tantos secuestros en tan pocos años y la imagen de Ortega Lara saliendo del zulo tras más de 500 días seguramente dejó al país en tal estado de shock que, al de una semana, muchas personas que no se habían posicionado salieron a la calle. La tensión acumulada eclosionó en la manifestación.

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