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Música

Necesario contrapunto a la fiesta

Por Teobaldos - Lunes, 10 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO la coral de cámara de pamplona

Intérpretes: Coral de Cámara de Pamplona. Dirección: David Gálvez Pintado. Solistas: Marta Huarte, soprano;J. Antonio Hoyos, barítono. Programa: Obras de Juan de Victoria, Remacha, Tomás Luis de Victoria, Rodrigo, Bacarisse, Antonio José, Dúo Vital y Guerrero. Lugar: Iglesia de San Miguel. Fecha: 8 de julio de 2017. Público: buena entrada (gratuita).

Encumbrada sobre tres pilares de alta polifonía (Victoria, Tomás Luis y Juan;y Guerrero), la Coral de Cámara de Pamplona desciende a las canciones populares castellanas y vascas, destiladas en las austeras armonizaciones de Remacha;a los pícaros diálogos amorosos, y, hasta a un relato bíblico de Rodrigo. Todo, tanto en el fondo como en la forma, como extraordinario contrapunto al jolgorio festivo de la calle;pero no menos necesario para que las celebraciones sean, también, para el espíritu, para el sosiego y la calma. Es el tradicionalísimo concierto de San Fermín de la Coral que debe volver al Gayarre, no porque la magnífica iglesia de San Miguel no sea marco digno, sino para continuar con aquella serena y elegante estética que Morondo impuso como contraste y complemento.

El programa presentado en esta ocasión, ofrecía más obras del repertorio habitual que novedades, pero éstas últimas, fueron interesantes y bien acogidas. Comenzaron por una preciosa Salve de Juan de Victoria, un excelente polifonista que viajó a Mexico, y desconocido para el auditorio. Me gustó el tempo que Gálvez imprimió a toda la polifonía, asentado a la acústica de la iglesia, ni muy despacio, para no perder la fluidez, ni muy ágil, para evitar la confusión. Bien atacada la primera entrada, las voces afluentes, que van engrosando el caudal sonoro, se distinguen con claridad. Muy hermoso el Eia Ergo en matiz fuerte;no hay que tenerle miedo al fuerte en la polifonía, si se hace bien, claro. Y muy compacta y homogénea la cuerda de tenores en el Oh clemens. En el Ave María a dos coros, siguió el buen planteamiento y la claridad, lo mismo que en la bellísima Ave Virgo de Guerrero. Ciertamente, la presencia de la polifonía del siglo de oro, salva cualquier programa. De las canciones de Remacha -muy socorridas para los coros, pero que no siempre llegan al público- recalco la envolvente boca cerrada del coro al solo -bien solucionado- de Leihorik leiho, y la cierta originalidad, más melódica que en otras versiones, del Urrundik. En la elegía a la muerte de Absalón de Rodrigo, Gálvez incidió más en la melancolía del rey David que en el dramatismo, con un tempo lento lleno de tristeza. No es obra fácil;las sopranos algo destempladas en el tramo agudo. Muy bien los solistas -M. Huarte y J.A. Hoyos- en Bacarisse: voces ya hechas, buen fraseo y aporte personal en el filado final en matiz piano. Detalle, también, en el diminuendo final de El Molinero de Antonio José, una de las obras nuevas del repertorio. Y gustó la Mozucade Dúo Vital, interpretada con gracia, y recibida con entusiasmo por el público.

Encontré a la Coral mejorada en las cuerdas masculinas, más compactas;con brillo en la de tenores. Quizás, en algún momento, las sopranos deben ceder en prepotencia. Hermosa polifonía y algunas novedades, es el balance del concierto, que registró buena entrada. De propina, como siempre, el Agur con los adioses.

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