Carlos Herrera = Rafael García Serrano

Lunes, 10 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Clavadico al García Serrano.

Clavadico al García Serrano.

Galería Noticia

Clavadico al García Serrano.

en quince días, al inefable por infumable Carlos Herrera, de profesión sus radios, la simpleza de sus (des)gracias, columnista dominguero y temible gorrero, se ha permitido calificar al Gobierno de Navarra de “detritus” primero y como entre guisqui y guisqui no se quedó satisfecho de “indecente”, después;Él, afortunadamente (para nos) alejado de estas tierras y tomando vela sin causa mayor que le afecte. A uno, de igual manera, pues que le da la vena y no se corta un pelo para tratarle de tal cual, de detritus humano y calavera y de indecente Pelota I rey del foro, por pura indignación y cabreo personal y sin necesidad ninguna de meterme a defender a nuestro ejecutivo, que ya tendrá quién lo haga por sí mismo.

Lo que sí me place hacer, con igual derecho que el de este listillo sujeto, es memoria y dar cuenta de la ralea a la que pertenece y la ausencia de dignidad de la que alardea y hace uso y abuso, sencilla y llanamente porque me lo pide el cuerpo. Y en aras de esa misma libertad de expresión por la que se siente (con derecho que no seré yo quien le niegue) protegido, se me antoja apuntar unos detalles que le significan.

Para este individuo, el COPE-rnicano Carlos Herrera, todo lo que no sea de su cuerda merece todas las vejaciones e insultos que se le ocurren cuando se levanta, se mira al espejo y se besa a sí mismo, atiborrado de la basura que luego se le antoja vomitar. Nunca jamás, se le habrá leído arremeter contra quien le da de comer, ni mencionar los montones de mierda que su tropa han acumulado con todos los agravantes, léase el Bárcenas, el González, el Zaplana, la Botella, la Aguirre y otros significados trapisondistas, nunca. ¡Pero ay de quien no comulgue con sus ruedas de molino!, esa gente que mal que le pese ha llegado a las instituciones, todos rojos y culpables para este individuo hasta de haber matado a Manolete.

Al Carlos Herrera le habría gustado montón ser Ernesto Giménez Caballero o José María Pemán o hasta Millán Astray por su idéntica insultante, impresentable y repugnante verborrea, pero se ha quedado en émulo de Rafael García Serrano con quien de poder compartiría prietas las filas camisa azul y boina roja, ya que por hacerlo lo hace hasta en bigotillo fascio-falangista y de las JONS y con igual ideario de que “estar por encima del bien y del mal era cuestión de dinero”.

Cuando no regurgita, este tipo va de gastrónomo y escribe de restaurantes de amigos, sin apercibirse de que en cuanto le ven entrar tiemblan de pánico como los joyeros de San Sebastián cuando llegaba la Carmen Polo, alias La Collares y cerraban ipso facto, a la carrera y en lo que se cuenta al ver peligrar el género que ofertaban en sus escaparates. A esta centuria lo que les viene al pelo es lo que en el Congreso de los Diputados les soltó a sus adláteres aquel inolvidable día 3 de marzo de 2003 su polo opuesto, José Antonio Labordeta: “¡A la mierda, joder!”. - L.M.S.