Sanfermines todo-seguido

del cómo y el porqué llegas a pamplona un día 6 de julio y en lo que se cuenta te ves sentado para todas las fiestas

Un reportaje de Lander Santamaría Fotografía Archivo - Lunes, 10 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Llegas a la estación de autobuses y corres al Chupinazo.

Llegas a la estación de autobuses y corres al Chupinazo.

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Llegas a la estación de autobuses y corres al Chupinazo.

La cosa es que llegamos a limpio empujón hasta la plaza apenas un cuarto de hora antes aseadamente acicalados y peripuestos con nuestra inmaculada vestimenta de pamplonicas-de-toda-la-vida que en realidad resulta ir vestido de bilbaíno de blanco y rojo desde las alpargatas hasta el pañuelico que no es de otra procedencia el que dicen sanferminero atuendo desde que se libró aquello impresentable deltomate de 1936-39 y en lo que se cuenta nos habían puesto como al Cirineo en el Vía Crucis camino del Gólgota de kalimotxo y una cosa con gas que dicen cava de baratillo del de la botella a dos euros o menos que cuesta y sirve únicamente para agitar y desparramar sobre el gentío además de naranjadas y limonadas colmadas de azúcar o glutamato (con algo de grados más dentro) que se te pega la ropa igual que engrudo soportable según se podía ya medio dispersos por las populares embestidas de la muchachada que ansiosamente enardecida aguardaba todo el monario de campanadas y los gritos de rigor del viva y gora San Fermín y que prendan el rabillo al cohete que llaman Chupinazo para que ascienda y suba según se espera de lo suyo hasta que estalla y se monta la-de-dios-es-cristo y todos (y todas) saltan y hacen que bailan y que fue entonces cuando nuestro Miguelico soltó el grito al pisar un traidor cristal culo de botella que le rebanó la suela de la alpargata y le provocó un corte en la planta de su pie derecho por el que manaba sangre como si fuera época de matanza y se lanzó a berrear igual que un gorrino (con perdón) y pedirnos ayuda que decía irse en sangre sobre los adoquines del santo suelo consistorial de donde logramos rescatarlo entre municipales y forales y lo que podíamos aportar con ayuda de parte del mocerío hasta que una moza muy maja de la que conocimos se llamaba DYA por el nombre que lucía en su especie de uniforme se piensa que para mejor identificación fue quien de urgencia le esposó un torniquete del tobillo arriba y le largó seis metros largos de venda bien esparapreada rodeando la herida hasta que en eso aparecieron entre el tumulto dos de sus compañeros amarrando una camilla para cargar a nuestro cofrade y meterlo en una formicheta blanca bautizada aicnalubmA en el parabrisas delantero parece que para que lo identificaran por el retrovisor los vehículos que circulaban delante por más que poca falta hacía si en cuenta se tiene el barullo que montaba la sirena hasta que arribamos a lo que llaman Centro Hospitalario de Navarra donde lo ingresaron para coserle con cuatro puntadas y vendarlo además de obsequiarle con promesa de devolución un par de muletas y por su propia voluntad lo largaran al ruedo de la fiesta que es de imaginar se la iba a pasar sentado toda entera y es que donde menos lo piensas salta la liebre y que te joroba todo lo previsto de lo que afirmo y doy fe.

lo que queda del día

¡Qué coñazo! Pues que resulta que, como nunca se puede estar a todo y cada día menos, va uno y se acaba de enterar, que ni creérselo podía, de la existencia de un ente al que sus secuaces denominan no se sí asociación o cofradía que protagonizó la “Santísima Procesión del Coño Insumiso”, lo que, a pesar de considerarnos ya más que curados de espanto, podemos confesar y confesamos nos llamó a alucinógeno asombro, que no sorpresa como ya se advierte. Se supone que el tal evento debe tratarse de llevar la contraria a algún otro que, por poder, lo mismo se dedica al Pene Indisciplicado y Levantisco o vaya usted a saber. Y pues que esto ya es “la escojonación” como decía el inolvidable Luis Ciges, o que se debe de tratar de algo relacionado con la Teoría de la Relatividad de aquel señor que decía ser y llamarse Albert Einstein. O así.

la frase

el pasado vuelve

“Cuando expulsamos al pasado por la ventana, no tarda en regresar por la puerta principal, disfrazado de las más extrañas maneras. Las guerras contra la memoria son perdidas, al cabo, por quienes las emprenden. (En esto creo, Carlos Fuentes, escritor, intelectual y diplomático mexicano, 1928-2012).

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