Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Los Fuente Ymbro, veloces y buenos toros una vez más

El hierro gaditano protagoniza el encierro más rápido de los Sanfermines, con un par de sustos sin relevancia ni heridos por asta
La manada viaja compacta por un recorrido con descenso de mozos después del fin de semana

Mikel Bernués - Martes, 11 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Uno de los toros de la ganadería de Fuente Ymbro tras un grupo de mozos a su paso por la calle de la Estafeta VER VÍDEO Reproducir img

Uno de los toros de la ganadería de Fuente Ymbro tras un grupo de mozos a su paso por la calle de la Estafeta. Se lleva por delante a un corredor enganchándole de la blusa.

Galería Noticia

Galería Imágenes del cuarto encierro de Sanfermines 2017

  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

pamplona - Los Fuente Ymbro van por la vida a toda prisa y sin malicia. Ayer protagonizaron el encierro más veloz en lo que va de Sanfermines (2’18”) con solo dos traslados al hospital por traumatismos leves. Y sin heridas por asta de toro (de qué si no) igual que el año pasado y que el anterior. Poco dada a las sorpresas, previsible como ninguna, la ganadería de Ricardo Gallardo cumplió con los pronósticos y dejó un titular clásico a su paso por Pamplona: encierro rápido y limpio. De manual.

La ciudad se despertó ligera, despojada de los turistas de fin de semana. Y aunque un encierro es siempre un evento masificado el recorrido lucía más aseado, libre de tanto colesterol agarrado a sus paredes en forma de espectadores vallas adentro. Hubo más huecos que en días precedentes, pero el hierro que viene entrenado y bien corrido en la finca gaditana de San José del Valle tampoco puso mucho de su parte para el lucimiento del personal. Los bichos solo se estiraron un poco a partir de la mitad de Estafeta, a la altura del Bodegón Sarria, y su velocidad complicó la faena del corredor.

Sonó el cohete y la manada arrancó compacta y liderada por tres mansos. Detrás viajaban tres bichos negros, dos castaños y un colorado que se ofrecían cobijo mutuo sin aspavientos que predijeran sustos. Los hermanos hermanados. Como debe ser. Hasta Estafeta, amén del ritmo regular y vertiginoso, apenas hay nada que contar. Algún pequeño montón en Santo Domingo sin consecuencias, y un insensato con pintas de velocista que perdió el pie llegando al Ayuntamiento y no debió de leerse el manual del encierro, porque inmediatamente se levantó y siguió corriendo. Tuvo suerte, la jugada le salió bien y se salvó de un disgusto.

un cinqueño se adelanta y asusta Ya en la curva más famosa del encierro Perdigón, cinqueño negro de 560 kilos, adelantó por el interior a sus compañeros e instantes después provocó el susto del día. En su camino se interpuso un mozo con un blusón negro al que ya no le valen remiendos. Los cuernos infinitos del bicho destrozaron el atuendo y le dieron un abrazo tan grande a su dueño que también abarcó a un muchacho de rasgos orientales que corría justo delante. Susto, golpe contra el suelo y más que probablemente pellizcos de pezuña en los dos cuerpos. Pudo ser mucho peor. Para completar la escena, otro joven con camisa azul que pasaba por allí se estrelló él solito contra la pared y en su rebote, de espaldas a la carrera, utilizó como colchón el lomo de Perdigón. Una caída amortiguada.

Semejante alboroto provocó el único amago de embestida de la jornada. El burel, desconcertado y perdido, hizo ademán de arremeter contra uno de esos portales convertidos en trampas mortales porque cobijan a más corredores pasivos que el camarote de los hermanos Marx. Por fortuna, Perdigón recobró muy pronto la cordura, hizo honor a la noble fama que acompaña desde hace 13 años a su familia en la capital navarra, y siguió a lo suyo.

A partir de aquí dos cabestros se descolgaron, la manada dejó algún hueco y varios mozos gozaron a galope tendido. Alguno, rostro conocido, se fue al suelo delante del pelotón cornudo, que pasó por encima como si nada. Estos simpáticos animales no parecían conscientes de las armas que les nacen en la sien, así que no amagaron a sus costados mientras movían a toda velocidad su imponente musculatura. Y eso que su procedencia es pura Jandilla, pero aunque comparten genes no se parecen en nada a sus primos, que hoy tendrán ocasión de añadir méritos o no a su cartel de peligrosos.

Y así, apacibles y rápidos mientras los corredores iban cayendo a su paso fruto de la velocidad, bichos bravos y mansos llegaron a la Plaza. Ahí se vivió el último susto. Después de que un par de mozos escaparan a gatas de la trayectoria animal, un tipo de camiseta verdiblanca no supo mirar atrás y se llevó el empellón de un toro negro. En su caída pudo agarrar el pitón izquierdo para evitar el pinchazo, pero no evitó el golpe de espaldas contra la arena del coso pamplonés. De nuevo, un susto y nada más para poner punto y final al cuarto encierro.

en corto

Hierro noble y fiel. Desde que en 2005 pisó por primera vez el adoquín de Pamplona, el hierro gaditano de Fuente Ymbro se ha mantenido fiel a la cita. En sus 13 apariciones suma 5 cornadas, dato que demuestra su nobleza.

la cifra

2’18”

El de ayer fue el encierro más veloz en lo que va de Sanfermines.

Herramientas de Contenido