Mesa de Redacción

Incontinencia

Por Félix Monreal - Martes, 11 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Reprendido por una mujer que le afeaba su conducta, el tipo que orinaba en una esquina de una transitada calle le respondió: “¿Y dónde quiere que mee, señora...?”. La excusa puede ser válida o no, porque una actitud incívica y guarra quizá también tenga algo que ver con las filas interminables en los baños de los bares y con la ausencia de wc portátiles en más lugares. Lo cierto y pestilente es que orinar en el Casco Viejo de Pamplona en estos días es un problema y no solo para quienes sufren de próstata. Tan complicado como que cuando encuentras unos urinarios estos tengan un mínimo de higiene y no sea como pisar en el suelo de un pantano. Porque al precio que cobran las bebidas, qué menos que tener limpios los baños. El caso es que el espectáculo de gente meando por las esquinas, entre contenedores o junto a la máquina de tabaco (que lo he visto...) es poco edificante, y no son solo hombres sino también mujeres que evacúan sin importarles lo transitado que esté el lugar. Ya se sabe, el apretón no conoce de vergüenzas. Y eso que la multa por orinar en la vía pública es de 300 euros. Sonará un poco escatológico, pero los orines deben estar en la Mesa de los Sanfermines. No en vano es un asunto que salpica de lleno a la fiesta.