Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

“Sabíamos que era buscar una aguja en un pajar”, dice uno de los investigadores

Un agente anónimo recuerda las horas “esquizofrénicas” en los rastreos de búsqueda de Miguel Ángel Blanco

Martes, 11 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

pamplona- “Había que encontrarlo, era una lotería, pero también nuestra misión y lo que teníamos que hacer. Había que forzar la máquina”. Así resume un miembro anónimo de la Policía Nacional que buscó a Miguel Ángel Blanco en aquellas horas “esquizofrénicas” de 1997, en las que no perdió la esperanza.

Han pasado 20 años pero este agente recuerda con nitidez cómo a las ocho de la tarde de aquel 10 de julio le informaron de que sus superiores ultimaban un gran despliegue de búsqueda en el que participaban, entre otros, todos los operativos de las brigadas de información de Bizkaia y Gipuzkoa. “El tiempo iba en contra y éramos conscientes de que era buscar una aguja en un pajar. Era muy difícil, una lotería”, rememora.

Las instrucciones concretas no tardaron en llegar y, junto a un compañero, le asignaron la misión de peinar en dos vehículos con otros seis efectivos del Grupo de Operaciones Especiales “la zona de Oñati y luego más hacia la costa, hacia Deba”. “Nos dijeron que fuéramos por carreteras secundarias, comarcales, sendas, que miráramos cualquier lugar donde pudiera estar retenido Miguel Ángel Blanco, pero sobre todo en casas y naves abandonadas o en vehículos grandes”, relata.

“todo muy rápido”Este policía recuerda el rápido ritmo de la búsqueda que exigía la cuenta atrás impuesta por ETA. Así pasaron los días, aunque muchas veces no sabían ni qué hora era o dónde estaban exactamente. “Comíamos un bocata y seguíamos, parábamos a un café y continuábamos”, recuerda. La peor sensación que recuerda era la duda de haber podido pasar cerca de Miguel Ángel Blanco y ni siquiera haberse dado cuenta, porque al principio había más orden y planificación y al final en esa carrera a contrarreloj el rastreo era más desesperado”.

“No hacíamos más que pensar en la movilización social. Era brutal”, insiste y admite que llegaron a pensar que igual ETA no cumplía, pero su experiencia les decía que rara vez “daban pasos atrás porque eso enseñaba su debilidad”. El agente sigue convencido de que la banda secuestró y marcó el plazo de 48 horas para asesinar a Blanco en respuesta a la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

El desenlace fue un final para el que los agentes estaban preparados, pero que “no disminuyó ni el dolor y ni el abatimiento cuando el crimen se perpetró”. “Cuando nos dijeron que lo habían encontrado nos dio un bajón tremendo y al mismo tiempo nos entró cansancio y mucho agotamiento”, concluye el agente. - Efe

Últimas Noticias Multimedia