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Condenado a 14,5 años de cárcel por retener y violar a su ex en Pamplona y 2 años a su madre por ayudarle

El Supremo desestima el recurso del acusado, rumano de 30 años, y le ratifica la pena por 4 delitos

Enrique Conde - Martes, 11 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Exterior del Palacio de Justicia de Pamplona.

Exterior del Palacio de Justicia de Pamplona. (Oskar Montero)

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Exterior del Palacio de Justicia de Pamplona.

pamplona- El Tribunal Supremo ha confirmado una condena de 14 años y cinco meses de prisión contra un joven que cuenta ahora con 30 años y de nacionalidad rumana, Nicolae R., vecino de Pamplona, por los delitos de violación (10 años), detención ilegal (3 años), amenazas (6 meses) y quebrantamiento de una orden de alejamiento (11 meses), que hace casi seis años se saltó la medida de protección de su expareja, al raptarla y retenerla en el domicilio de él. Para ello, contó con la colaboración de varios familiares, entre ellos su madre, que ayudó a ocultarla en un armario pese a que los agentes de la Policía Foral acudieron a buscarla. Finalmente, en otro piso, el acusado forzó a la víctima en dos ocasiones a mantener relaciones sexuales. La madre del acusado, Tudora R.D., que tiene 57 años, también ha sido condenada a dos años de cárcel por colaborar en la detención ilegal. A su hijo se le agrava la pena por parentesco.

El Supremo ha ratificado las condenas que les impusieron a los acusados en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Pamplona y en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. El Alto Tribunal ha desestimado sus recursos al entender que la credibilidad de la víctima no puede ser cuestionada. Así, recuerda que no fue la víctima la que procuró el encuentro con el acusado en víspera de que tuvieran un juicio. Recuerdan los jueces “el sentimiento de profundo temor de la víctima respecto a las reacciones del acusado”, que ella no se incorporó a la residencia en la que vivía y que la razón fue la violencia con la que se le privó de su libertad de deambulación;asimismo, el recurrente no cuestiona que estuvieron juntos y que escondió a la víctima en un armario al llegar la Policía Foral. “La tesis resulta razonable y es objetivamente aceptable como resultado del juicio oral”, dice el TS.

Todo ocurrió la tarde del 1 de noviembre de 2011, cuando el acusado vio en la plaza de Conde Rodezno (ahora de la Libertad) a la víctima, a quien se acercó pese a pesar sobre él una orden de alejamiento como medida cautelar en una denuncia de malos tratos que iba a ser juzgada al día siguiente. Tras varias amenazas de él hacia ella y sustraerle el teléfono móvil, la joven acompañó al acusado, que estaba junto a varios familiares, a su domicilio del Ensanche “por temor”. Una vez allí, los procesados buscaron convencer a la joven de que retomara su relación con N.R., diciéndole “que no le iba a pegar más y que iba a tomar pastillas para no beber”.

LA MADRE LA RETENÍAAlertada porque la joven no regresaba al centro de acogida en el que residía desde hacía varias semanas, una patrulla de Policía Foral acudió al piso hacia las 22.00 horas. En ese momento, T.D.R. agarró a la joven “por los brazos” y la metió en un armario, impidiéndole la salida al bloquear la puerta del mismo con una silla, sobre la que se sentó otro familiar. Luego, al irse los agentes, trasladaron a la víctima a otro piso de un hermano del procesado. Durante el camino, la mujer no pidió ayuda a los transeúntes ni trató de huir, tal y como reza la sentencia, “por estar rodeada de varios familiares de los procesados y por el miedo que tenía”. Allí, encerrados en una habitación bajo llave, el procesado golpeó a la joven, quien en numerosas ocasiones pidió abandonar el lugar, y la forzó a mantener relaciones sexuales hasta en dos ocasiones. En este punto, el procesado volvió a amenazar de muerte a la víctima y a la familia de la misma. A la mañana siguiente, mientras el acusado estaba en el baño, la joven recogió sus pertenencias y aprovechó para salir corriendo. Cogió la villavesa, acudió al centro de acogida y fue a denunciar.

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