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Gonzalo Caballero Torero

“Salir con la cornada y ver a la plaza gritando ‘torero’ ha sido de las cosas más maravillosas que me han pasado en la vida”

El torero Gonzalo Caballero fue dado de alta ayer y trasladado a Madrid, donde continuará recuperándose de su cogida en el coso pamplonés el pasado día 8

Leticia de las Heras Oskar Montero - Miércoles, 12 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Gonzalo Caballero, culminando su faena descalzo tras haber sido corneado el pasado día 8.

Gonzalo Caballero, culminando su faena descalzo tras haber sido corneado el pasado día 8.

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Gonzalo Caballero, culminando su faena descalzo tras haber sido corneado el pasado día 8.

Pamplona- El torero madrileño de 25 años Gonzalo Caballero fue dado de alta ayer y abandonó el Complejo Hospitalario de Navarra, siendo trasladado en ambulancia hasta Madrid, donde continuará con su recuperación. Allí permanecía ingresado desde que el pasado sábado día 8 sufriese una cornada en el glúteo. El diestro fue alcanzado al entrar a matar a su primer toro de José Escolar, sufriendo una herida de 12 centímetros que le afectó al nervio ciático.

Abandona Pamplona después de tres días ingresados, pero aún necesita seguir recuperándose, ¿no?

-Sí, me trasladan ahora en ambulancia hasta Madrid y ahí voy a seguir en manos del doctor García Padros, el médico de la plaza de toros de Las Ventas.

¿Tiene alguna previsión de cuándo podrá volverse a enfundar el traje de luces?

-Con seguridad no lo sé, eso lo marcará cómo me vaya recuperando. Me han dicho que por lo menos dos semanas parado voy a estar y después podré comenzar con la rehabilitación. A ver si para agosto estoy bien.

¿Qué tal se encuentra?

-Los primeros días con los calmantes sí que me he levantado un poco revuelto, pero gracias a Dios y a las manos en las que he caído, las del doctor Hidalgo, poco a poco voy mejorando y me encuentro con ganas de volver a los ruedos. En el mundo del toro el Doctor Hidalgo es conocido porque son unas manos buenísimas y para nosotros es nuestro seguro de vida.

¿Qué le hace a un torero después de que le hayan dado una cornada como la que recibió el día 8 salir al ruedo a terminar la faena en vez de entrar al quirófano directamente?

-Nos mueve ese amor y esa pasión por el toro. En ese momento tienes que olvidar todo lo que hay en tu cabeza y escuchar a tu corazón. Eso te lleva a hacer cosas que la mayoría de las personas a lo mejor no son capaces o no entienden. Salir andando otra vez con la cornada y ver a la plaza de Pamplona de pie gritándome “¡torero! ¡torero!” ha sido una de las cosas más maravillosas que me ha pasado en la vida.

Vio de pie además a toda la plaza, incluido el sol, que en esos momentos volvió la cara para animarle.

-Sí, y eso es algo que llena mi alma porque es una plaza como la de Pamplona. Caer tan de pie entre las peñas es algo que como artista me reconforta mucho tratándose de un público con tanta personalidad y tan admirado por todo el mundo.

¿Se vio venir la cogida?

-Bueno, la verdad es que el toro tenía peligro en todo momento. La faena caló mucho en la gente porque fue una faena con mucha verdad, le di al toro toda mi entrega y tuvo mucha emoción. Tengo la seguridad de que eso fue lo que metió a la gente desde el principio en la faena. La cornada al final es algo que nunca tienen en mente, pero sabes que está ahí.

Esta no es su primera cornada, ¿verdad?

-No, por desgracia tengo ya unas cuantas. Son gajes del oficio y creo que eso a uno le hace más fuerte, sobre todo cuando te coge en una plaza tan importante, que es cuando uno le da más valor todavía.

¿Cuál ha sido la cornada más grave que ha tenido a lo largo de su carrera como torero?

-Fue el año pasado en las fiestas de San Isidro. Fue una cornada de dos trayectorias que me atravesó el muslo de lado a lado y me contusionó el paquete vascular, me destrozó el vasto interno, el crural y el vasto externo, el fémur lo golpeó... Luego hubo otra también en Madrid que estuve en la UCI ingresado unos días porque me dañó una glándula del cerebro. Son cosas que no son agradables de recordar, pero que están ahí, al servicio del toreo.

Después de estas experiencias, ¿cómo se enfrenta a ese primer toro después de haber recibido una cornada?

-Yo pienso que cuando te cogen sin saber por qué, en un estado de verdad, te genera muchas dudas. Cuando tú te entregas de esa manera te hace más fuerte todavía. Sí que está claro que le das vueltas a la cabeza y que pasan muchas cosas por tu mente, precisamente por eso el trabajo en la mente de un torero es tan importante.

Pese a eso, ¿seguirá con las mismas ganas de volver a ponerse delante de un astado?

-Estoy con las mismas ganas o más de volver aquí, estoy deseando que Pamplona me vea salir ahora por la otra puerta, por la puerta grande. De novillero salí a hombros y ya guardaba un recuerdo muy bonito de esta plaza, pero ahora todavía más si cabe después de ver a la plaza tan entregada conmigo y ovacionándome de esa manera cuando salía, fue algo precioso y estoy deseando volver.