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Tirar de la manta

La venta ambulante ilegal acapara algunas calles del centro - Los comerciantes, impotentes ante la masificación

Cristina Jiménez - Iban Aguinaga/Dani Oloriz - Miércoles, 12 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Los jóvenes vendedores se amontonan a ambos lados de la avenida Carlos III, con el consiguiente malestar de los comerciantes de la zona.

Los jóvenes vendedores se amontonan a ambos lados de la avenida Carlos III, con el consiguiente malestar de los comerciantes de la zona. (Iban Aguinaga / Dani Oloriz)

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  • Los jóvenes vendedores se amontonan a ambos lados de la avenida Carlos III, con el consiguiente malestar de los comerciantes de la zona.

pamplona- Carlos III, una de las principales arterias de la ciudad, luce estos días una estampa ya casi tradicional de San Fermín. La avenida peatonal permanece ocupada la mayor parte del día por decenas de grandes telones con una oferta variada. Zapatillas, camisetas, collares, bolsos y complementos diversos son los productos que se pueden ver en el top manta. Los responsables de estos puestos aguardan permanentemente junto a ellos, bajo la atenta mirada de viandantes y cuerpos policiales que hacen la vista gorda y no intervienen. “No hacemos daño a nadie”, asegura uno de los manteros en un castellano precario y sentencia: “Hay gente que nos mira como a delincuentes y lo único que queremos es sobrevivir”. A su lado, un joven con varios monos de peluche colgando cuenta su experiencia: “Yo vine el año pasado y el ambiente esta vez es mejor que la anterior: en mis primeros Sanfermines vi hasta insultos hacia nosotros por estar vendiendo en la calle”. Cerca, descansando bajo la sombra de un árbol, yace Hamadi, un senegalés de 26 años que visita Pamplona por primera vez. Su rostro refleja cansancio. Chapurrea algunas palabras y finalmente afirma: “Nosotros respetamos y si alguien nos pide que no nos pongamos en la puerta de su tienda, nos vamos sin problemas”. Además, el joven reconoce que, aunque tienen todo preparado para atarlo con una cuerda y echarse a la carrera en caso de ser necesario, “el trato con la Policía es bueno”. Recalca, antes de atarse los cordones de una de las zapatillas deportivas que tiene a la venta, que “en la calle hay sitio para todos si se busca la convivencia”.

Sin embargo, los comerciantes de la zona continúan pidiendo soluciones. La problemática de la venta ambulante ilegal se repite un año más con la llegada de San Fermín. Amaya Villanueva, gerente de la Asociación de Comerciantes del Ensanche de Pamplona, explica que por un puesto de venta ambulante legal durante las fiestas se pueden pagar entre 300 y 9.000 euros en función de su localización “y los manteros no pagan impuestos de ningún tipo”, añade. Además, la venta de productos falsificados incrementa su malestar: “No solo es ilegal el modo, sino también el producto”, relata Villanueva. Desde la Asociación de Comerciantes consideran esto una discriminación injusta para ellos y en agosto del año pasado, tras la masificación del top manta, propusieron al Ayuntamiento un plan de control del comercio ilegal. El Consistorio aceptó la idea y para este año anunció medidas contra la acumulación masiva de vendedores en lugares públicos muy concurridos. Sin embargo, el pasado junio desecharon el plan por falta de tiempo. Los comerciantes hacen un llamamiento al Ayuntamiento para seguir una regulación que cumpla con la ley y no perjudique ni a las tiendas ni a la imagen de la ciudad, “porque da la sensación de descontrol”, según Villanueva. Las mantas colocadas en la vía pública alcanzan hasta los dos metros de alto y de ancho, “haciendo casi imposible el caminar por algunas aceras”. La repercusión en las tiendas del Segundo Ensanche, especialmente en Carlos III, ha sido tal que incluso algunos de los propietarios de los comercios han decidido cerrar durante las fiestas, para evitar los perjuicios de este tipo de venta.

otros lugaresEl Segundo Ensanche de la ciudad no es la única zona afectada por esta situación. Los puestos del parque de la Taconera también se muestran visiblemente desesperados ante la falta de colaboración del consistorio. El mercado situado todos los años en el Bosquecillo también sufre gravemente el instrusismo, llegando a vender, sin permiso, los mismos productos que ellos ofertan de manera legal, como fajas, pañuelos o prendas de San Fermín. Por el contrario, el paseo Sarasate, que durante las fiestas del año pasado sufrió una importante masificación de manteros, este año presenta un aspecto más tranquilo.

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