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Los Munárriz Juanjo y Asier han marcado un hito dentro de la comparsa

Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Juanjo y Asier Munárriz posan con la cabeza del Rey Europeo, gigante que baila el padre junto a dos personas más .

Juanjo y Asier Munárriz posan con la cabeza del Rey Europeo, gigante que baila el padre junto a dos personas más . (Foto: Unai Beroiz)

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Juanjo y Asier Munárriz posan con la cabeza del Rey Europeo, gigante que baila el padre junto a dos personas más .

Juanjo Munárriz, que lleva 17 años en la comparsa, y su hijo Asier Munárriz, con apenas tres años practicando, pueden hacer historia este año en San Fermín. En 156 años de historia de la comparsa de Gigantes y Cabezudos jamás habían bailado padre e hijo un gigante cada uno. Este año puede ser posible. Juanjo, que bailará el Rey Europeo, estará esperando ansioso a que su hijo, en algún momento del recorrido -esperan que sea el día 14-, pueda coger a sus espaldas la Reina Europeo y conseguir algo que jamás se había producido en el recorrido de la comparsa en San Fermín.

En ese momento la situación puede ser muy emotiva tanto para el padre como para el hijo. Y es que, compartir una experiencia única que a ambos entusiasma, compondría un momento más que conmovedor en estas fiestas, porque “si se produce la situación en la que los dos podamos estar bailando a la vez, va a ser algo especial. Es un orgullo para mí que mi hijo, que le apasiona San Fermín, pueda bailar a mi lado en algún momento”, comentó Juanjo.

Asier, que lleva tres años en la comparsa y dos de ellos practicando con los gigantes, solo ha podido bailar con el rey europeo en limitadas ocasiones. También llevando cabezudos espera que llegue ese momento este año. “Bailar con mi padre significa orgullo y también ilusión. La verdad es que es un plus bastante grande el poder coincidir con mi padre bailando la pareja de reyes europeos”.

El padre sabe qué es llevar 55 kilos encima, que es lo que pesa el gigante más pesado, el Rey Europeo, desde las nueve y media de la mañana hasta las tres y media del mediodía, con una parada para almorzar. Una tarea muy pesada y costosa pero que afrontan con mucha alegría cada año. Aunque con el paso de los días las fuerzas van flaqueando. “En los primeros días estamos muy frescos, pero cuando llegan los últimos días las piernas te duelen más. Pero es cierto que eso se repone con la ilusión que tienes por llevar los gigantes”, dijo el padre. El gigante que llevó el hijo pesó menos que el de su padre ya que no tiene tanta experiencia como él.

Ambos, apasionados de la fiesta de San Fermín, no pueden pensar en este festejo sin tener en cuenta los Gigantes y cabezudos. Los dos empezaron en la comparsa como kilikis y Zaldikos, donde más disfrutan, por el contacto con los más pequeños. “Yo me divertía más con el Zaldiko. Es una sensación muy especial, ya que ves lo bien que lo pasan los más pequeños de la casa”, explicó Juanjo. El hijo, que suele llevar los cabezudos, este año ha dado el gran paso de bailar un gigante. A pesar de que ya lo ha podido hacer en algún pasacalle, todavía no ha tenido la ocasión en estas fiestas.

Tanto el hijo como el padre no se ponen fecha de caducidad para bailar los gigantes. “Yo aguantaré hasta que me diga basta el cuerpo. Esto es algo especial y mientras el cuerpo me siga, yo seguiré bailando los gigantes”, afirmó Juanjo. La carrera de Asier en la comparsa es un gran pero primer paso, porque espera seguir bailando los gigantes durante muchos más años. “Acabo de comenzar y esto no ha hecho nada más que empezar, quiero estar aquí durante mucho tiempo”, comentó el hijo.

Sabemos que a todo le llega su final en la vida, pero Juanjo espera aprovechar todos los años que le quedan para bailar. Después, verá desde la barrera cómo su hijo disfruta con la comparsa. “Cuando ya no pueda bailar más estaré viendo a mi hijo, pero tomando algo por los bares”, relató el mayor de los dos.

Estos días de festividad en la capital navarra pueden servir para que padre e hijo vean realizado su sueño y vivir unos minutos inolvidables bailando la pareja de reyes europeos juntos por las calles de Pamplona.