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Ni un malo de película quiere perderse esto

Hasta el mismísimo darth vader quiso vivir un día de toros en la monumental pamplonesa

Un reportaje de Iker García. Fotografía Iñaki Porto - Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los soldados imperiales, en la zona de Alegría de Iruña.

Los soldados imperiales, en la zona de Alegría de Iruña. (Iñaki Porto)

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  • Los soldados imperiales, en la zona de Alegría de Iruña.

Los días van pasando, la juerga constante pesa cada vez más en las piernas de pamploneses y visitantes, pero esa es muy poca excusa para no disfrutar de una tarde de toros en la Monumental. La procesión va por dentro y en la plaza nadie diría que ya únicamente quedan dos días de fiestas.

A esto ayuda que las tardes de toros sean prácticamente un déjà vuconstante. Las cosas de palacio van despacio, y los cambios, en Pamplona, también. Se siguen tocando las mismas canciones en los mismos toros, pero siempre hay algún detalle diferente. En el día de ayer, todo el mundo en la plaza se sorprendió cuando, en el primer toro, tras la playlisthabitual -Todos los días sale el sol, No hay tregua, Mi gran noche-, sonó la Marcha Imperial de la saga de Star Wars. Y todavía se sorprendieron más cuando, en la zona de Alegría de Iruña apareció el mismísimo Darth Vader acompañado de sus soldados;y es que hasta a los malos más malosos les gusta San Fermín. Nadie se quiere perder esto.

El villano de aquella galaxia muy muy lejana saludó a todos, al compás de una de las canciones más famosas de la saga. No fue la única referencia al mundo del cine, ya que en el segundo, las peñas bailaron al más puro estilo Jonh Travolta y Olivia Newton-John al son del You’re the one that I want, de la película Grease.

Por lo demás, en ese mismo toro, al mismo tiempo que en sombra se aplaudía al picador y a su caballo, derribados por el toro Epicentro, en sol se desgañitaban con La chica Yeye. Los de la peña El Bullicio se protegían del sol con gorros de paja y algunos otros llevaban sombreros mexicanos tan grandes que daban sombra a más de uno.

Cuando llegó la hora de la merienda, ya saben, el papeo va desde el bocadillo de chorizo más triste hasta platos de macarrones, ajoarriero, paella o calderete. Y es que es imposible no aparcar eso de la operación bikini en San Fermín. De todas formas, seguro que alguno no necesitará tomar mucho el sol cuando todo esto termine. La merienda fue acompañada por la música de un grupo de gaiteros, que tomó el relevo de las incansables txarangas cuando estas pararon para coger energías.

En cuanto a los toreros, se pidieron orejas para todos y la concejala María Caballero, que presidía la corrida, estuvo generosa y concedió cinco -dos puertas grandes-.

El que se llevó la palma fue el debutante Ginés Marín, que le cortó dos orejas al último de la tarde y en la vuelta al ruedo ondeó una bandera de Osasuna que le lanzaron desde el tendido, algo que se había intentado otros días con distintos toreros, pero sin éxito, logrando meterse a las peñas sanfermineras en el bolsillo en un momento.

En fin, el tiempo sigue su curso. Solo quedan dos corridas en San Fermín, pero seguro que en la plaza todos tienen ganas de terminar por todo lo alto, mientras queden fuerzas.

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