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Hartazgo en los conductores de villavesas, que piden más respeto

Tras sufrir seis agresiones, se concentrarán mañana día 14 y no descartan otras movilizaciones

Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Carlos Villaín, conductor de villavesa agredido, durante una concentración anterior.

Carlos Villaín, conductor de villavesa agredido, durante una concentración anterior. (Unai Beroiz)

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Carlos Villaín, conductor de villavesa agredido, durante una concentración anterior.

Pamplona- En respuesta a la última agresión que sufrió un conductor de villavesa, el pasado martes, representantes sindicales y trabajadores de la empresa TCC, adjudicataria del transporte urbano comarcal, han convocado una nueva concentración en repulsa de estos actos violentos y como forma de reclamar mayor seguridad y mayor concienciación por parte de la ciudadanía y usuarios en el respeto de los trabajadores del transporte público. La concentración tendrá lugar el próximo día 14 de julio a las 10.30 horas de la mañana frente al Ayuntamiento de Pamplona.

Los golpes, puñetazos y vejaciones que soportó el chófer de la línea 16 el pasado 11 de julio de madrugada suponen ya la sexta agresión que sufre un conductor del transporte público en lo que llevamos de año.

En palabras de Alberto Iribarren, conductor de villavesas y presidente del comité de empresa de TCC, en las que hay que educar a la ciudadanía en el respeto a los trabajadores de un servicio público”. Iribarren sí que indicó que hay “buenos síntomas de mejoras” como el hecho de que se haya producido un juicio rápido y la condena de cuatro meses de cárcel -información que ya adelantó ayer este medio- o la indemnización de 6.984 euros que percibirá la víctima y que “sin duda servirán como ejemplarizante y que sirven para concienciar de que estos actos de violencia no pueden ser gratuitos”.

“Cuando ocurre una agresión, usuarios y conductores viajamos con una sensación de absoluto desamparo”, explica Carlos Villaín, miembro del comité de empresa por ELA y chófer con más de once años de experiencia que también fue víctima de una agresión violenta el pasado 25 de junio de 2017.

Así además de la incorporación de cámaras de videovigilancia a partir de agosto, o la implementación de mamparas de seguridad en algunos de los vehículos, los trabajadores del transporte público tienen reclamaciones más prosaicas como un mayor respeto a los chóferes, implicación de autoridades con presencia esporádica de policías durante festejos y servicios conflictivos o que la propia empresa se presente de oficio en el juzgado siempre que se dé una paralización del servicio derivada de las agresiones físicas.

“Personalmente echo de menos que los usuarios y viajeros nos apoyen y arropen en asuntos tan sencillos como sacar los colores a los agresores, avergonzar y señalar públicamente cuando se producen actitudes incívicas o prestarse como testigos cuando ocurre un incidente”, explica Villaín. “A veces es tan simple como que no miren para otro lado. Las mamparas están bien pero no nos libran de la mala educación”.

Algunas fuentes sindicales detallaron que los trabajadores también barajan la posibilidad otras medidas de concienciación como paros en los servicios. De momento, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona está estudiando modificar la ordenanza que rige el transporte actual para poder dotar de mayor autoridad a los conductores si se ven en peligro o amedrentados en su tarea y endurecer las penas a los agresores. - D. B. I.