Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Feria del Toro | La crónica

Ferrera de mi vida

Talavante cortó una oreja del 2º y ante el 5º, ‘Lugareño’, perdió con la espada la puerta grande, pero la esencia del buen toreo, con sentido lidiador y belleza añeja, la esparció el veterano extremeño

Por Manuel Sagüés - Viernes, 14 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:17h

Ferrera se siente en una honda trinchera con la mano izquierda ante la encastada acometida de ‘Lugareño’, notable toro de Cuvillo.

Ferrera se siente en una honda trinchera con la mano izquierda ante la encastada acometida de ‘Lugareño’, notable toro de Cuvillo. (JAVIER BERGASA)

Galería Noticia

  • Ferrera se siente en una honda trinchera con la mano izquierda ante la encastada acometida de ‘Lugareño’, notable toro de Cuvillo.

PAMPLONA- Alejandro Talavante sorteó el mejor lote de la corrida de Joaquín Núñez del Cuvillo y no cuajó un gran triunfo y una puerta grande de muchos kilates por liarse a pinchazos con el bravo toro lidiado en quinto lugar, Lugareño. Estuvo muy bien Talavante con sus dos toros, el primero de nombre Cambembo. A este le cortó una oreja sin discusiones con una faena de menos a más que fue cogiendo compostura y profundidad. Anotamos en esta manufactura una tanda al natural donde sobresalió un descomunal zurdazo, que se guardará en la retina como el mejor pasaje de la feria. Mérito del extremeño viendo que el cuvillo acometía casi siempre con un deslucido y molesto calamocheo. La estocada viajó algo baja pero fue de instantánea muerte, cosa que, hoy en día, empieza a ser casi obligada para tocar pelo. Casi en las antípodas surgieron loas argumentos y escena con Lugareño. El toro, como casi toda la corrida, acudió con prontitud a los picadores y tuvo fijeza, pero también todos fueron cuidados por su previsible casta más programada en la factoría de Vejer para embestir en el último tercio que para entregarse con poder ante los pencos. El toro tomó aire en banderillas, Talavante lo amasó enseguida y las tandas surgieron con ritmo, temple y profundidad por ambos pitones. Labor a la que pareció faltarle una o dos tandas de toreo fundamental antes de las manoletinas ya casi de rigor. Muy mal con la espada Talavante y a la basura algún punto de nota al bravo Lugareño y el que el torero se convirtiera en el triunfador indiscutible .

Ginés Marín se ganó la sustitución por Roca Rey el día anterior. Dos datos no muy a su favor: Vista su puesta en escena ante un lote de bajo tono, perdió algo de crédito de lo expuesto el día anterior ante los victorianos y puso en boca de muchos el que si hubiera estado Roca Rey la cosa hubiera aportado bastantes más emociones. El chaval si estuvo solvente ante el tercero, Rosito, a pesar de los molestos cabeceos del animal desde la mitad de cada muletazo. Se justificó. Con la espada acusó falta d de puntería.

En esta ocasión las cosas que pudieron ser y no lo fueron del todo las adelantamos y dejamos para el final el poso y torería de Ferrera, que provocó gozo y gustirrinín añejo. Personalidad y sabor. Olés que te llegan y te provocan, no como el bieeeen ventajista, pegapasista y pelotero. ¡Qué tío qué poso! Torería y suficiencia sin opciones de triunfo del balear-extremeño ante el abreplaza e insuficiente Poca Ropa. Ferrera si puso en escena lo mejor de sí, que es mucho por su sabiduría lidiadora y sus maneras empáticas para brillar él y lucir al toro. Saludó al modo del recordado Pana y tuvo torería en quites. Tanta que catequizó a parte de la parroquia definiendo en práctica lo que fueron desde antiguo los quites: sacar al toro del caballo una vez picado y llevárselo a la vez que, aprovechando el recorrido, sujetar al animal sin que se vaya suelto con la hondura del cuerpo y el percal. Olé y olé. !Qué distinto, que hace aburridos otras historias sin nombre ni alma! Aroma Ferrera. Naturales excelsos de cuerpo y alma. ¡Qué gusto! ¡Olé Ferrera! De premio;no había pañuelos suficientes;no fue culpa del palco;fue por insensibilidad de algunos. La solera de Ferrera da sentido a la vida taurómaca.

Los toros

Ganadería. Seis toros de Joaquín Núñez del Cuvillo. Tres cinqueños, 1º, 2º y 5º. Bien presentados. Astifinos. Deslucidos por descastados 1º y 4º. Bravos y con importancia 4º y 5º. Manejables el 2º y el 6º.

Los toreros

Ferrera. Estocada caída y descabello (silencio). Y pinchazo hondo y dos descabellos (vuelta al ruedo tras petición y aviso).

Talavante. Estocada caída (oreja). Y cuatro pinchazos y media estocada (silencio y dos avisos).

Ginés Marín. Estocada caída y atravesada (silencio). Y estocada desprendida (silencio).

Las gradas

Presidencia. Bien a cargo de Enrique Maya, asesorado por Fernando Moreno. No dieron una oreja del 5º a Ferrera, que, aunque se la mereció, no había petición mayoritaria.

Ambiente. Lleno aparente y temperatura veraniega.

Herramientas de Contenido