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‘Fundador’ y ‘Galiano’ rompen la buena racha

Colorado y castaño de Núñez del Cuvillo provocan sendas cornadas en Estafeta y Santo Domingo tras cuatro encierros sin heridas por asta
Carrera rapidísima solo frenada por la pereza de la manada para entrar en chiqueros

Fotografías Vicente Larumbe, Joxerra Larrañaga, Iban Aguinaga, Santiago Torrado, Ángel Gómez, Emilio Zazu, Oskar Montero, Iñaki Porto, Juan Antonio Garaikoetxea, Unai Beroiz, Patxi Cascante, Eduardo Sanz , Pablo Roa, Oriol Maza, Javier Bergasa,. Juan Puerta, Dani Oloriz, Juan Miguel Ochoa. de Olza y Eneko Sanz. Mikel Bernués - Viernes, 14 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:17h

‘Fundador’ pisotea a un mozo en Estafeta. Detrás aparece ‘Galiano’, el otro burel protagonista en el encierro de ayer.

‘Fundador’ pisotea a un mozo en Estafeta. Detrás aparece ‘Galiano’, el otro burel protagonista en el encierro de ayer.

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  • ‘Fundador’ pisotea a un mozo en Estafeta. Detrás aparece ‘Galiano’, el otro burel protagonista en el encierro de ayer.
  • Instante en el que ‘Galiano’ se fija en Antxon Harizpe y arremete contra él, levantándole del suelo y con cornada en el muslo izquierdo.

pamplona- Galiano, cuatreño castaño de Núñez del Cuvillo, rompió ayer la buena racha de encierros sin cornadas -cuatro consecutivos- y lo hizo en cuanto pudo, nada más salir de los corrales de Santo Domingo. Casi debajo de la hornacina desde la que San Fermín reparte bendiciones y suerte divina.

Junto con su hermano Fundador, colorado más pesado pero igual de vivo, protagonizó un arranque de carrera peligrosísimo, los dos enseñando asta y arrimados al costado derecho de la calle. Sus capas destacaban frente al negro mulato del resto, y los dos decidieron destacar también en este séptimo encierro haciendo gala de cuernos. Primero Galiano pilló en carrera al vecino de Amaiur Antxon Harizpe y le barrió con herida por asta en el muslo izquierdo y fea caída. Y justo después Fundador, que trotaba por delante y antes ya había amenazado al mozo corneado, se topó con un corredor de pies anómalos. En vez de apuntar hacia la huida, miraban a la manada. Y en vez de avanzar primero uno y luego el otro y así todo el rato hasta alcanzar velocidad, sus zapatillas estaban paradas en mitad del camino. Fundador lo tuvo fácil. No clavó sus pitones en el corredor estático, pero le golpeó en el pecho y lo lanzó por los aires sin miramientos. Un buen viaje.

La cosa no había hecho más que empezar. La manada escaló Santo Domingo unida, sin más sustos serios por fortuna, y en Mercaderes Rosito, negro mulato, decidió ejercer de avanzadilla. Ya en este tramo su velocidad hizo pasar muchos apuros a más de uno. La carrera llegó a la curva con Estafeta, de nuevo superada por la manada de forma limpia (el antideslizante lleva más de una década haciendo tantos milagros como el santo morenico), y la torada se estiró lo suficiente para que los mozos gozaran. Con ritmo frenético siguió el hierro gaditano a lo largo del tramo. Ahí Rosito, el más veloz de los cuvillos, asustó mucho. Por ejemplo a César Cruchaga, expeditivo exdefensa rojillo que se las apañó como pudo para saltar un montón de corredores caídos y esquivar el pitón del bicho en el momento en el que le tocaba el sobaco.

En esa misma zona del recorrido y de la anatomía, Sergio Colás, uno de esos mozos que por imposible que parezca siempre acaba en la misma cara del toro y acompañándole un buen trecho, no pudo zafarse de un pequeño grupo de corredores que frenaron su carrera y fue alcanzado por Fundador, el colorado que en Santo Domingo se quedó con las ganas. Pinchazo de tres centímetros en la axila y segunda cogida del día, esta a la altura del bar Fitero.

En Telefónica los golpes, pisotones, empujones... y toda esa violencia que sí o sí desprende la carrera parecieron amortiguarse respecto a la jornada previa. Pero los milagros se repitieron. Para variar. Mención especial para el mozo que resoplaba aliviado, arrimado al vallado en la bajada al callejón, cuando se supo vivo después de que el cuerno de Rosito le pasara por el pecho sin abrir brecha. Pudo no contarlo.

perezoso finalLos seis toros gaditanos, como muchos mozos en San Fermín, no tuvieron ninguna pereza para salir de casa;pero sí les costó mucho entrar. Los animales llegaron a la plaza tan veloces como los que más y pisaron la arena en solo dos minutos y diez segundos. Pero no se enteraron del rumbo de los dos mansos que iban con ellos. Y se quedaron desconcertados, perezosos, incluso amenazando con volver sobre sus pasos en una plaza con sus orillas repletas de espectadores. Por fin llegaron los cuatro mansos restantes, descolgados mucho antes, y junto con la ayuda de los dobladores les explicaron por dónde se va a los corrales. Entre tanto, había transcurrido medio minuto.

En su llegada al ruedo se produjo el último momento peliagudo, protagonizado por un reincidente con camisa verdiblanca que se cayó otra vez delante del toro y otra vez pudo contarlo. Van tres golpes en tres días. “No sé qué estoy haciendo este año, que no paro”, reconocía luego este veterano a las cámaras. Algo tendrán los encierros cuando a algunos no se les pasa la fiebre aunque un bicho les pise la cara con la pezuña, como le sucedió el miércoles. Ayer volvió. Y hoy tiene un caramelo irresistible para despedirse de San Fermín: los Miura.

en corto

Octava participación. Núñez del Cuvillo debutó en Pamplona 1995 y desde entonces ha vuelto en 7 ocasiones.

la cifra

2’ 10”

Aunque la manada, remolona, tardó en encontrar el camino a chiqueros y se demoró medio minuto en la plaza, pisó el ruedo a los dos minutos y diez segundos. Una carrera rapidísima.

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