Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Resaca reivindicativa al sol del coso

las peñas denunciaron las agresiones sexistas y abandonaron la plaza sin la música de las txarangas

Un reportaje de Leticia de las Heras. Fotografía Javier Bergasa - Viernes, 14 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:17h

Pese a los días de fiesta acumulados, las peñas continuaron bailando y entonando canciones durante toda la tarde.

Pese a los días de fiesta acumulados, las peñas continuaron bailando y entonando canciones durante toda la tarde. (JAVIER BERGASA)

Galería Noticia

  • Pese a los días de fiesta acumulados, las peñas continuaron bailando y entonando canciones durante toda la tarde.
  • Ginés Marín, en el paseíllo en la Monumental pamplonesa.
  • Pancarta contra las agresiones sexistas, portada por representantes de las peñas antes de la corrida.

La Plaza de Toros de Pamplona, con las peñas exprimiendo sus ganas de fiesta tras nueve días sin descanso, se convirtió ayer de forma especialmente visible en un espacio de reivindicación en el que denunciaron, entre otros asuntos, las agresiones sexistas acontecidas un año más durante las fiestas de San Fermín.

Solo la condena unánime de la plaza hacia esta lacra fue capaz de silenciar a las txarangas, que enmudecieron cuando representantes de todas las peñas salieron a la arena de la Monumental pamplonesa portando una pancarta en la que se podía leer: Eraso sexistarik ez! Una acción que contó con los aplausos tanto del sol como de la sombra. También en la grada la peña Muthiko portó otra pancarta de menores dimensiones denunciando estas agresiones a las mujeres. La misma tónica se mantuvo al final de la corrida, con las peñas saliendo a toda prisa para llegar a tiempo a la concentración de la plaza del Castillo y con las txarangas sin animar su salida, pareciendo la apertura de puertas más la del día ocho que la del trece.

Más discrepancias hubo cuando la mitad del tendido de sol quedó cubierta por una pancarta gigante reclamando el acercamiento a Euskalherria de los presos de ETA. Aunque más escondida, desde las gradas también se exhibió otra pancarta reclamando que se guarde la distancia de seguridad de 1,5 entre los coches y los ciclistas.Tras la apertura del toril la atención se centró ya en la corrida y en el vaso que cada uno tenía entre las manos. Son ya muchas horas de bailes y cubatas en el cuerpo, pero con el pobre de mí asomando ya en el horizonte y la última noche de Sanfermines por delante, las peñas escurren sus últimas fuerzas. Da igual que sea día siete o trece, a medida que avanza la corrida el público de sol se centra menos de la faena y más en entonar la canción de turno de las txarangas y en enterarse de lo que hizo el compañero de brindis la noche anterior.

La Plaza de Toros es muy de tradiciones y con el cuarto toro, el eterno ignorado, el sol perdió público, que aprovechó para merendar a la sombra del pasillo. Estos se enteraron del revolcón a Antonio Ferrera solo por los gritos de quienes estaban dentro.

El despliegue de tupperwares no dejó indiferentes a los que solo tienen un bocata aplastado, aunque a más de uno los macarrones o el ajoarriero ya no le entraba ni por los ojos, refugiándose en un vaso con más hielo derretido que ginebra. Y es que los días de fiesta y las gaupasas pesan ya más de lo que gustaría reconocer.

Pese al cansancio palpable del sol, más en tendido que en grada, los bailes no cesaron durante toda la tarde y el desfile de disfraces hizo un día más su presencia. Algunos como los jugadores del Puskers taldea se hicieron notar entre la Oberena, luciendo todos ellos unos gorros especialmente diseñados para la ocasión. Menos organización mostraron otros, que acumulando todos los complementos que pillaron por casa terminaron vestidos del torero hawaiano rey de los monos multicolores.

Herramientas de Contenido