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Saint Fermín

Durante estos días, centenares de turistas franceses se acercan a Iruña para disfrutar de las fiestas, aprovechando, además, que el 14 es festivo en su país. Para muchos es su primer año, pero otros, en cambio, son ya expertos en este ‘Saint Fermín’.

Un reportaje de Ana Jiménez | Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 14 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:17h

La cuadrilla de Jeremy decidió llevarle por sorpresa a Pamplona en su despedida de soltero.

La cuadrilla de Jeremy decidió llevarle por sorpresa a Pamplona en su despedida de soltero. (PATXI CASCANTE)

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  • La cuadrilla de Jeremy decidió llevarle por sorpresa a Pamplona en su despedida de soltero.

en una suma de San Fermín más proximidad, el resultado es una Pamplona con cierto acento francés. Centenares de franceses se desplazan a la capital foral para disfrutar de las fiestas, con especial presencia gala a lo largo de estos últimos días, ya que el 14 de julio es festivo nacional en Francia. En familia o entre amigos, pero con Iruña como destino. Así, las calles del Casco Viejo acogen durante estos días este particular Saint Fermín.

Desde Baiona, ciudad hermanada, llegó a Iruña la familia Ithurbisque. En cabeza estaba Alain, quien afirmó contar con muchos años de San Fermín a sus espaldas. “Llevo viniendo desde los quince años y tengo sesenta y ocho”, apuntó el francés. Año tras año, Alain fue ligándose cada vez más a la capital navarra y a sus fiestas, una afición que ha trasladado a su familia, como si se tratase de una tradición más ya. Ayer se encontraba con su mujer, y es que “ninguna pamplonesa me enamoró tanto como ella”, bromeó. También les acompañaban una de sus hijas y varios nietos, disfrutando juntos de un vermú en familia en el bar Gaucho, un clásico en la ruta hemingwera.

La familia Ithurbisque alarga su visita hasta mañana, en unos días que disfrutan acompañados de gente local que han ido conociendo durante este tiempo. “Hemos ido haciendo amigos con el paso de los años, y solemos visitarlos también durante el año”, comentó Alain.

Sin embargo, este paso del tiempo también ha implicado cambios, según comentó el francés. “Antes era diferente, esto ha cambiado bastante... Había otro ambiente, entre las peñas, los amigos... Aunque sigue habiendo una gran fiesta. Además, es un lugar seguro, no suele haber nunca muchos problemas”, señaló Alain.

En cuanto a la relación entre navarros y franceses, a ojos de Alain y desde su experiencia personal, “no hay complicaciones” y los visitantes galos pueden integrarse en la fiesta siendo bien acogidos por la gente local. Aunque, como también apuntó, “no todos lo hacen desde el respeto”, ya que hay algunos que se exceden en su Saint Fermíny perjudican a los demás.

“Los que más barullo montan he de decir que son los jóvenes franceses”, comentó Alain, haciendo autocrítica, ya que, en su opinión, “no entienden la verdadera fiesta, que está aquí entre las peñas y la gente de Pamplona, y vienen solo a beber y hacer locuras”.

Los nietos de Alain correteaban ayer a las puertas del Gaucho, rodeados por la peña Aldapa, que realizaba una parada en el local pamplonés. Uno de ellos, Patxi, aseguró estar “encantado en San Fermín”, por lo que el relevo generacional de Alain parece estar asegurado.

despedida de solteroPrácticamente recién llegados e inspeccionando el terreno -la plaza del Castillo-, se encontraban Jeremy y su cuadrilla de amigos. Aunque, en realidad, eran los pamploneses quienes observaban curiosos a Jeremy, ya que, como buena tradición en las despedidas de soltero, el prometido portaba un llamativo disfraz -eso sí, rojo- que sus amigos le habían enfundado.

Se trata de la sexta vez que los jóvenes de Baiona visitan la capital navarra durante las fiestas, aunque la primera sin vestir del clásico blanco y rojo para Jeremy. “Había estado otros años en Sanfermines, aunque, claro, esta vez ha sido todo una sorpresa organizada por ellos, me han traído sin saber nada”, comentaba Jeremy, con sus amigos, divertidos, guardándole las espaldas.

Sin mapa ni ruta establecida, los únicos planes en mente en ese momento eran “salir, beber, salir, beber”, bromeó Jeremy. La cuadrilla pondrá rumbo de vuelta a casa el día 15, aunque ayer ya se había dispersado y se encontraban solo la mitad de los amigos que han viajado a Pamplona. “Nos encanta San Fermín, además la gente nos acoge muy bien y estamos felices de poder volver año tras año”, afirmó el joven francés.

La visita del año que viene será ya casado, aunque Jeremy ayer bromeaba con la reacción de su prometida acerca de celebrar una despedida de soltero en unas fiestas como San Fermín. “Espero que lo encuentre divertido... Seguro que sí, venimos siempre”, comentó antes de seguir a sus amigos, poniendo rumbo a algún local del casco viejo pamplonés.

Desde una terraza de un local ubicado en la plaza del Castillo, Jachu, Fabien y Benoit observaban curiosos el ambiente festivo, copa en mano. Este es su primer año sanferminero, pero están “muy contentos y felices ” de haberse acercado a Pamplona, desde la localidad de “Esterençuby, un lugar al sur de Francia, muy cercano a Navarra”. Los jóvenes pasarán dos días en Pamplona y, pese a que ayer llevaban tan solo unas horas en Iruña, Benoit opinaba que “el ambiente era increíble y la gente se animaba mucho, siempre desde el respeto y con buenas relaciones”. En ese sentido, Fabien presumió, entre risas, que los Sanfermines se tratan de “las mejores fiestas del mundo... Como las de Baiona”.

Tras acabarse su copa, tenían pensado “salir por más bares, conocer un poco la ciudad y mezclarnos con la gente local de fiesta”, comentó Benoit. Aunque aún no conocían mucho el lugar, contaban con un programa oficial y esperaban “ver los gigantes, bandas de música, el encierro...”. “Tenemos entradas para ir a la Plaza de Toros esta tarde. Veremos la corrida y disfrutaremos de la fiesta”, comentó Benoit, quien también aseguró que “la relación entre los españoles y franceses es buena, no hemos tenido ningún problema nunca”.

En otra terraza pamplonesa, pero también rodeado de compatriotas, se encontraba Jean Marie, junto a sus dos amigos Pantxo y Alain. “Vinimos el año pasado por primera vez y nos encantó, así que hemos querido repetir de nuevo”, comentó Jean Marie. El grupo de amigos viajó desde Baigorri, y aprovechando la cercanía, “pasaremos un par de días en Pamplona, nos gusta ir de bares y disfrutar la fiesta, rodeados de gente de todo el mundo”, comentó el francés.

A su juicio, los navarros y franceses no tienen ningún tipo de problema entre ellos, al contrario, y Jean Marie opinó que “el trato siempre ha sido muy bueno, sin prejuicios, y además hay mucho respeto entre todos, tanto aquí como en Francia”, dando una buena acogida a todo el mundo.

Al fin y al cabo, durante Sanfermines idioma y nacionalidades quedan a un lado, y la fiesta acaba envolviendo a todos por igual.

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