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Adiós por todo lo alto

La tradicional despedida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona tuvo lugar ayer en la plaza Consistorial ante el público infantil más fiel y unos políticos que participaron en la fiesta.

Un reportaje de Cristina Jiménez. Fotografía Javier Bergasa - Sábado, 15 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Las cuatro parejas deleitaron a su público más incansable con un amplio repertorio de danzas.

Las cuatro parejas deleitaron a su público más incansable con un amplio repertorio de danzas. (Javier Bergasa)

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Las cuatro parejas deleitaron a su público más incansable con un amplio repertorio de danzas.La Corporación Municipal festejó la despedida desde el balcón central del ayuntamiento en un ambiente distendido.Kilikis y cabezudos permanecieron atentos en los balcones y ventanas.Los gigantes ‘observaron’ desde las alturas las dantzas de los grupos que los acompañaban.Este pequeño<em> ‘</em>gigante’<em></em>acudió a la última salida disfrazado de su favorito.
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Una ovación gigantedijo adiós a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. Las fiestas han terminado y con ellas los desfiles diarios de los vecinos más altos de la ciudad. Los gigantes, aunque huecos por dentro, llenan de ilusión año tras año el interior de los más pequeños. Su última salida se inició ayer a las 9.30 en el Palacio Ezpeleta y recorrió varias calles del Casco Antiguo: Mayor, Eslava, San Francisco, Plaza del Consejo y Zapatería, hasta llegar al Ayuntamiento. Allí se reunió con la Corporación Municipal y pasearon juntos por San Saturnino y la Calle Mayor hasta llegar a la iglesia de San Lorenzo, donde se celebró la Octava de San Fermín. Tras un breve descanso, continuaron su recorrido hasta regresar a la plaza Consistorial, que esperaba abarrotada de familias al colofón final.

Alrededor de las dos de la tarde, el corazón de la ciudad latió para despedir a los ocho amigos europeos, africanos, asiáticos y americanos en uno de los actos más emotivos de las fiestas. La emoción se palpaba en el ambiente y el público recibió a las cuatro parejas entre vítores y gritos de “¡que vienen, que vienen!”. Los más pequeños, acompañados de sus familias, predominaron entre el público que fue a ver por última vez a las figuras con más ritmo de Iruñea. Algunos de ellos, en brazos de sus padres, pudieron disfrutar desde arriba del repertorio de danzas de la comparsa. Otros, menos veteranos en las salidas de los gigantes, tuvieron que conformarse con disfrutar desde las silletas. Al ritmo de gaiteros y tambores, tanto los gigantes como otros grupos de dantzaris interpretaron numerosas piezas, varias en honor a la ciudad y a la Corporación Municipal. Las ventanas y balcones de los edificios circundantes presentaban una imagen poco usual: además de las numerosas personas que visualizaban desde allí la despedida, kilikis y cabezudos asomaban sus cabezas repartidos por la plaza, saludando a los más curiosos. Además, fueron los encargados de lanzar montones de caramelos al público en uno de los descansos de la comparsa. Entre la gente, corriendo y haciendo correr al resto, se movían los zaldikos que animaron la jornada, aunque fueron recibidos con lágrimas de susto por algunos de los más pequeños.

Al finalizar los bailes, llegó la hora de besar y abrazar a los gigantes. Decenas de niños y niñas se aproximaron, un año más, a las figuras de cuatro metros de alto y más de sesenta kilos de peso. “Yo cuando sea mayor quiero llevarlos por las calles”, exclamó Iker, un pequeño amante de la comparsa, aunque no solo le gusta la de Pamplona, sino “todas las que ha visto”, recalcó. A su lado, Naiara aseguraba que es la parte más divertida de San Fermín: “Nos juntamos los primos con nuestros padres y después vamos juntos a almorzar”, explicó la pequeña, que lucía con orgullo un pañuelico con el rostro de Caravinagre: “Antes me daba miedo, pero ahora es mi favorito”, confesó.

El día fue soleado y las suaves temperaturas permitieron que la ceremonia se desarrollase con rotundo éxito. La despedida de los gigantes es uno de los actos más multitudinarios del día 14 y clara señal de que San Fermín ha llegado a su fin. Muchos mostraron su deseo de alargar las fiestas un día más e incluso así se lo hicieron saber al alcalde entre gritos y cánticos: “Todos queremos más”, coreó el público. El ambiente fue, un año más, de felicidad y agradecimiento a los porteadores que, día tras día, dan vida a los ocho gigantes. Los asistentes aplaudieron en repetidas ocasiones y entonaron clásicos himnos como “Kiliki, con el palo no, con la verga sí”.

un kiliki bromistaLa nota humorística la puso Barbas, que animó las caras de los asistentes desde un balcón de la plaza Consistorial. El kiliki, que fue el maestro de ceremonias, hizo de speaker ybromeó con asuntos de candente actualidad como los vasos reutilizables, la polémica con los trajes tradicionales en la procesión del día 7 o la propuesta de Armando Cuenca de impulsar el carril bici. La Corporación Municipal, que observaba todo desde el balcón central del Ayuntamiento, se mostró alegre y aceptó las críticas con humor. De hecho, los ediles hicieron caso a la propuesta de Barbasde bailar ante la mirada atenta de los allí presentes. Joseba Asiron y María Caballero;Maider Beloki y Enrique Maya;y Joxe Abaurrea y Maite Esporrín se colocaron por parejas para contonearse durante una de las piezas interpretadas con más éxito: el Vals de Astrain.

Próxima salidaLo de ayer no fue un adiós, sino un hasta luego. Los más aficionados a los gigantes no tendrán que esperar hasta el año que viene para verles. La comparsa actuará, como es tradición, durante las fiestas de San Fermín de Aldapa, el próximo mes de septiembre.

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