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La música sanferminera rebosó ‘des-pa-si-to’

Ha habido menos conciertos profesionales en los Fueros y la selección de grupos para este espacio fue desigual y extraña algunos días
El espacio ‘Birjolastu’ ha sido uno de los aciertos del programa

Ana Oliveira Lizarribar / Andoni Zulet - Sábado, 15 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La plaza de los Fueros se abarrotó el sábado 8 de julio con Lágrimas de sangre y Vendetta.

La plaza de los Fueros se abarrotó el sábado 8 de julio con Lágrimas de sangre y Vendetta.

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La plaza de los Fueros se abarrotó el sábado 8 de julio con Lágrimas de sangre y Vendetta.El Alarde de Txistularis volvió a tener componente teatral.Los más pequeños disfrutaron de lo lindo en ‘Birjolastu’.El pamplonés Javier Colina volvió a la plaza de la Compañía el día 12.Tamara, en la plaza de la Cruz el martes 11.La verbena de la Plaza del Castillo, a reventar el jueves 13 de julio.
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pamplona- Realizar un balance de la programación cultural de las fiestas siempre resulta complicado porque no hay distancia ni tiempo para la reflexión profunda, pero sobre todo porque la mayoría del público apenas ha picoteado una o dos actividades y la imagen de conjunto siempre se asemeja más a una vista aérea que a una inmersión en el terreno. En todo caso, y desde esa perspectiva, la primera conclusión que parece clara es que los conciertos no han alcanzado, ni en cantidad ni en calidad, el nivel que una cita internacional como los Sanfermines requieren. La intermitencia de algunos ciclos y escenarios y la extraña elección de compañeros de tablas en algunas actuaciones obliga a repensar el diseño para no dejar los recuerdos musicales de este año exclusivamente en manos del Des-pa-si-to de Enrique Iglesias -no se enfade, señor Fonsi, solo es un guiño a los divertidos vídeos de los cómicos italianos-.

Por escenarios, los Fueros acogieron menos conciertos profesionales y, aunque esto a priori podría indicar que iban a ser mejores, no fue el caso. Tampoco fueron peores. Solo iguales que otros años. Abrieron el cartel Tremenda Jauria y Amparanoia, que celebraba su 20º aniversario, en una cita muy festiva. Continuaron el martes 7 Tipitako y André Reyes featuring Gipsy Kings. Los primeros lo tuvieron más que crudo para hacerse con el favor del público y los segundos, si ya partían con un nombre extraño aclarado hasta el juramento por el manager y los promotores, sí consiguieron concitar a más espectadores, que esperaron hasta el final para escuchar sus temas clásicos. El sábado 8 el acierto fue total. La plaza se abarrotó con la combinación de Lágrimas de sangre y Vendetta, que no defraudaron, más bien al contrario, lo que hace pensar que se dio en el blanco en la fecha y en los grupos escogidos para un segmento del respetable muy entregado a sus filias. El domingo, en cambio, el acoplamiento entre Zea Mays y El columpio asesino no acabó de cuajar y los segundos, que volvían a San Fermín con muchas ganas, sufrieron el castigo de una implacable tormenta que hizo saltar la luz y la electricidad del momento. Una pena.

Y hasta aquí. Los cuatro conciertos dejaron paso, a partir del lunes 10, a la denominada Zona Joven, con Javier Erro, karaoke Go!azen y Brigada Improductiva y Dj Txurru. Poco que decir.


otros espaciosEn cuanto al resto de escenarios, la plaza del Castillo volvió a ser un batiburrillo de orquestas (con todo el respeto), que, en muchos casos, repetían una y otra vez los mismos temas, lo que viene siendo una verbena, con la honrosa y extraña excepción de Gozategi el día 6. Y la de Serafín Zubiri En Esenzia, claro. En la plaza de la Compañía, en cambio, hubo importantes citas, tanto del lado de las músicas del mundo como del jazz;sin embargo, cabe preguntarse por qué estos dos ciclos compartieron espacio. Dentro del primer apartado, y aunque muchos pamploneses ni se enteraron, visitaron la ciudad artistas de la talla de Pascuala Ilabaca y The Skatalites, entre otros;y, en el caso del Jazzfermín, dejaron actuaciones de primer nivel Josemi Carmona y Javier Colina (con Bandolero) y Michel Portal y Josetxo Goia-Aribe.

La plaza de la Cruz también acogió sus tradicionales verbenas, con una cita especial, el día 11 con Tamara. El Ayuntamiento quizá debería tomar nota de algunos comentarios y colocar sillas en una zona para los asistentes de mayor edad. Y, fuera del programa oficial, la plaza de Recoletas tomó este año el relevo a la de San Francisco para los Herri Sanferminei!, que apenas se publicitaron. Y el rincón del Nafarroa Oinez también ofreció actuaciones.

Llegados a este punto, cabe preguntarse qué pasa con la programación musical, habida cuenta de las que vemos por ahí en fiestas de menor calado como el Pilar o las astes nagusias circundantes. Está claro que esos festejos nada tienen que ver con los Sanfermines. Aquí la fiesta sale muy cara por su excelente atención sanitaria, la limpieza de las calles, la seguridad y otros aspectos indispensables, pero es que es inevitable pensar que en estas mismas fechas hemos visto en la capital navarra a Chuck Berry y a Carlinhos Brown, por poner solo dos ejemplos.


además...El resto de la programación cumplió. Hubo para todos los públicos, con bertsos y jotas en el paseo de Sarasate, txistularis en la plaza de San José, teatro y cabaret en Baluarte y el Gayarre, títeres y marionetas impresionantes en Carlos III -una pena que no se dé más relevancia a este ciclo- y varias exposiciones más que interesantes en el Condestable que seguramente se vieron más antes de las fiestas y se retomarán ahora.

Destaca una apuesta exitosa que ha funcionado gracias, en parte, al boca a oreja entre las famSilias. Se trata de Birjolastu, un nuevo espacio infantil que debería consolidarse por demostrar que el entretenimiento puede nutrirse con educación y conciencia medioambiental. Organizado por el Ayuntamiento en colaboración con el Gobierno de Navarra y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y protagonizado por la compañía PAI, hizo las delicias de pequeños y mayores con distintas áreas dinamizadas por una veintena de artistas volcados en proponer juegos originales y sorprendentes con materiales de reciclaje. En unas fiestas en las que introducir actividades novedosas siempre es difícil, fue todo un descubrimiento.