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Feria del Toro | La crónica

MIURADA CON 4 OREJAS

Con un listón de premios bajo, Rafaelillo obtuvo un trofeo de cada toro y salió a hombros
Castaño y Pinar obtuvieron a cada uno de ‘Hurón’ y ‘Limonero’, dos buenos miura que abrocharon la feria

Por Manuel Sagüés - Sábado, 15 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Rafaelillo se emplea de rodillas y sobre la mano diestra ante ‘Aguilero’, flojo toro de Miura que abrió el último festejo de la Feria del Toro.

Rafaelillo se emplea de rodillas y sobre la mano diestra ante ‘Aguilero’, flojo toro de Miura que abrió el último festejo de la Feria del Toro. (Foto: Patxi Cascante)

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Rafaelillo se emplea de rodillas y sobre la mano diestra ante ‘Aguilero’, flojo toro de Miura que abrió el último festejo de la Feria del Toro.El bellísimo toro cárdeno lidiado en segundo lugar y de nombre ‘Déjalo’ dobló en varias ocasiones las manos ante Castaño.Ajustada chicuelina del torero albaceteño Rubén Pinar durante un quite.
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PAMPLONA- No es moco de pavo que en una corrida de Miura se corten tres orejas. Y menos que un torero, como ayer Rafael Rubio, Rafaelillo, acabe saliendo a hombros por la puerta grande. Javier Castaño sumó otro trofeo a los dos del triunfador y otra de Rubén Pinar. Castaño, si hubiera atinado con la tizona ante el colorado miura de nombre Hurón, que fue el mejor toro de la función, también hubiera salido a hombros. Su capa colorada y chorreada desde su listón dorsal hasta sus grandes bragas nos hizo soñar en aquél Murciélago de casta Navarra que fue indultado por Lagartijo hace más de un siglo en Córdoba y que acabó, en único e insólito honor, de ser semental esparcidor de simiente brava en la mítica vacada, siendo de una procedencia totalmente distinta a la miureña.

La corrida de Miura fue preciosa en hechuras. Los cárdenos tres primeros quisieron ir para adelante en caballo y engaños, pero la voluntad fue superada por una falta de fuerza expresada claramente en demasiada pérdida de remos, cansino trote y molesto calamocheo. Aún así, ofrecieron cierta toreabilidad en unas faenas en las que el pisoteo reparador de jurisdicciones fue constante. Otra tauromaquia que hay que entenderla, domeñarla y estar a la altura para matarla. Rafaelillo, brillante cazador de mil ratoneras, compuso una faena de medios muletazos, cercanía y mucho valor. Mató con mucha brevedad de una estocada caída. Salieron muchos pañuelos, pero insuficientes. El señor Romeo y asesores pecaron para los restos de la función poniendo el listón de premios a la baja.

Uno de los pasajes más vibrantes de toda la feria fue la primera tanda de derechazos que Javier Castaño aplicó al segundo, un tal Déjalo, al que le dio 25 metros de distancia. El galope del trolebús cárdeno fue colosal. A Castaño no le tembló ninguna congoja y redondeó una tanda corta, pero con gran emotividad. Ya el siguiente pasaje nos devolvió a la realidad de pelea por ambos pitones con predominio de rectificaciones de postura y medias acometidas del toro.

La tarde fue cogiendo un rumbo más importante a partir del 4º toro, un Nevadito con 660 kilos, el más mozo del, serial, más aún viéndole luchar contra el bajito torero pimentonero. En una de esas en las que el diestro luchaba a cara descubierta y blandiendo todo tipo de recursos lidiadores, Nevadito lanzó muy alto a Rafaelillo como si se tratara de una pelota. El bravo torero volvió a la cara del toro para dejar otra eficaz estocada, cobrada esta vez en segunda instancia. Entonces hubo el doble de pañuelos pidiendo una oreja. La presidencia, viendo que debía dársela y que suponía el que saliera a hombros, se debió lamentar de su mala contabilidad tras la muerte de Aguilero, el abreplaza y primero del ya innegable triunfador. Sin embargo, desde aquí no se restará ni méritos ni valor al pequeño-gran torero murciano.

Castaño también pudo salir en volandas, mas la faena iniciada sentado en una silla de anea y luego bien peleada ante el pavoroso Hurón, se diluyó con el verduguillo.

Rubén Pinar no tuvo casi opciones ante el flojeras Sobaquero, el 3º. Sí echó el resto y cuajó la faena más asentada de la tarde, ante otro torazo con posibilidades, Limonero.

Los toros

Ganadería. Seis toros de Miura. El 4º, cinqueño. Muy bien presentados, con gran trapío y en tipo. Varios de cuerna acapachada. Flojos los tres primeros. Los restantes más importantes y con fijeza en su pelea en varas y mejor movilidad y entrega en la muleta.

Los toreros

Rafaelillo. Estocada caída (oreja). En el 4º, pinchazo y estocada caída (oreja tras aviso).

Javier Castaño. Estocada caída y cinco descabellos (oreja). En el 5º, pinchazo y estocada desprendida (ovación).

Rubén Pinar. Dos pinchazos y estocada (silencio). En el 6º, estocada desprendida (oreja).

Las gradas

Presidencia. Generosa a cargo de Aritz Romeo, asesorado por Josetxo Gimeno y J. Mª de Andrés.

Ambiente. Lleno aparente en tarde de agradable temperatura. Rafaelillo fue paseado a hombros y salió por la Puerta del Encierro.