Asensio Moda de Altsasu cumple 90 años en plena forma

Alonso Asensio es la tercera generación de una saga familiar dedicada al comercio textil que tiene continuidad en estos tiempos de cambios

Nerea Mazkiaran - Sábado, 15 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Marta Asensio, Juana Mari Albiztur, Estibaliz Asensio y Alonso Asensio, en primer término, dos generaciones en este comercio de Altsasu.

Marta Asensio, Juana Mari Albiztur, Estibaliz Asensio y Alonso Asensio, en primer término, dos generaciones en este comercio de Altsasu. (N.M.)

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Marta Asensio, Juana Mari Albiztur, Estibaliz Asensio y Alonso Asensio, en primer término, dos generaciones en este comercio de Altsasu.

“Me salieron los dientes detrás del mostrador. Esto es mi vida”

altsasu- En estos tiempos de grandes superficies y compras por Internet, Asensio Moda de Altsasu cumple 90 años, un comercio de toda la vida que ha sabido adaptarse a los tiempos. Referente en esta localidad pero también en toda Sakana, Goierri guipuzcoano y Llanada Alavesa, en estas nueve décadas de andadura, este comercio ha sabido ganarse una clientela fiel. Lo cierto es que Alonso Asensio Vaquerizo, al frente del negocio familiar, se muestra confiado en cumplir 100 años y muchos más. La clave, en su opinión, es el trato personalizado y los consejos ofrecidos. También está en ofrecer calidad y confianza. “La gente está volviendo al comercio tradicional”, asegura.

Alonso Asensio es la tercera generación en el negocio, una saga que tiene continuidad con sus hijas Marta y Estibaliz. Todo comenzó en Huércal-Overa (Almería), cuando su abuelo, del que heredó su nombre, recorría Andalucía “de punta a punta en caballerizas” con tejidos y prendas. La familia decidió probar suerte en el norte, donde la industria había aumentado el poder adquisitivo de las gentes de lugar, que sumaban un sueldo al trabajo en el campo, a lo que se unía la llegada masiva de trabajadores de otras tierras.

Así, en 1920 se instalaron en Pamplona, primero con Pañerías Las Muñecas, en la calle Mayor, y luego en Pañerías El Murciano, en la calle Tejería. Eran tiempos en los que los negocios textiles se complementaban con la venta ambulante. En su ruta estaban Altsasu y Olazti. En la primera le conocían como Juan el telero y en Olazti como Juan el Pamplonica.

“Cuando venía aquí se hospedaba en el hotel España y conoció a mi madre, Angelita Vaquerizo”, recuerda Alonso Asensio. Una vez casados, decidieron asentarse en Altsasu, dOnde el matrimonio abrió una tienda en la calle Garzia Ximenez, en la que en la actualidad está la otra tienda, dedicada a textil hogar y complementos. Corría el año 1927, número que eligió su padre para abonarse a la lotería y que continúa su hijo. “Me salieron los dientes detrás del mostrador”, asegura este comerciante, que con 73 años se resiste a la jubilación. “Sigo cotizando a autónomos. Esto es mi vida”, confiesa.

OFICIOA Alonso Asensio no hay que decirle la talla. Y es que, viendo el cuerpo de una persona, ya sabe cuál será y qué corte favorecerá más al cliente. No en vano, son casi 60 años de oficio. “Comencé a probar trajes con 15 años. Hice la mili de voluntario para entrar cuanto antes en el negocio”, recuerda. Su padre lo había extendido por Gipuzkoa, a donde acudía todas las semanas. “Los lunes iba a Zumarraga, los martes a Beasain y los jueves a Legazpia”, apunta. Si bien vendía todo tipo de prendas, se especializó en los trajes a medida, que se confeccionaban en el taller de un tío suyo, Pañerías Asensio, en Logroño. “Se realizaban 125 trajes a la semana. Llegó a tener 40 trabajadores”, apunta.

Aproximadamente, 20 de éstos eran para la tienda de Altsasu. “Cada 15 días iba a Zumarraga un sastre de Logroño a probar trajes. Como en los dentistas, dábamos la hora y teníamos sala de espera. Así estuvimos muchos años” observa. “Los trajes venían en la Vitoriana en grandes cestas de mimbre”, recuerda Juana Mari Albiztur, su mano derecha durante 47 años. “Comencé en la tienda vieja con 15 años y luego aquí”, apunta. Y es que, en la década de los 70, abrió un nuevo comercio, en la misma calle, especializado en moda.

Mucho ha llovido desde entonces, subiendo y bajando las faldas, cambios en el ancho de los pantalones o cuellos. “La moda da vueltas, pero cada vez más rápido. Hay que estar muy atento porque la ropa está en la tienda dos meses, ya que enseguida vienen las rebajas”, apunta. No obstante, siempre hay clásicos, como algunas prendas de Levis o Lacoste, por citar algunas, marcas de las que es distribuidor oficial. “Muchos clientes me dicen, andar y andar y al final a Asensio a comprar”, apunta este comerciante. Al respecto, destaca la variedad que ofrecen en la tienda y que la gente cada vez viste más juvenil.

Cuando apenas se usaban las palabras emprendimiento o proactivo, Alonso Asensio organizaba desfiles de modas en la discoteca El Paraíso y colaboraba en eventos deportivos, unas maneras de promocionarse que aprendió de su padre, que repartía en los pueblos unas cuartillas en las que se presentaba, con fotografía incluida, en la que posaba elegante, y anunciaba su visita y la rapidez del servicio, al tiempo que daba una referencia de los artículos que ofrecía para terminar con una frase destacada: “Se admiten toda clase de encargos en el ramo de tejidos. Por difícil que este sea”.

Precisamente, una de las claves de la buena salud de este comercio es el servicio, seriedad y buena cara, según Alonso Asensio. “Al cliente hay que recibirle bien, ofreciéndole facilidades para probar la ropa y también para pagar”, apunta. Y es que este es un comercio en el que los clientes se llevan las ropas a casa para probar. Por otro lado, destaca la importancia de potenciar el pequeño comercio. Precisamente fue el primer presidente de la Asociación de Comerciantes de Alsasua, creada en los años 90. “Sin comercio, en los pueblos no hay vida” afirma.