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Cine e inmigración las buenas intenciones no bastan

Maíra Dias defiende en la tesis que ha presentado en la UPNA que, pese a su propósito militante, hay películas españolas que perpetúan tópicos acerca de los inmigrantes latinoamericanos.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar - Martes, 18 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Cosas que dejé en La Habana, Flores de otro mundo, Princesas, Pagafantas, Ander... Son algunos de los títulos que la investigadora brasileña afincada en Bilbao Maíra Dias ha estudiado para la tesis que acaba de presentar en la Universidad Pública de Navarra y que analiza la imagen de la inmigración latinoamericana en películas españolas de finales del siglo XX y principios del XXI. Una tesis que concluye que, si bien muchas de estas cintas parten de un propósito militante y denuncian la vulneración de derechos que padecen muchas de las personas que llegan a España en busca de una vida mejor, al mismo tiempo siguen aplicando un punto de vista neocolonialista, perpetuando estereotipos y homogeneizando conductas.

Tras entrar en contacto con el cine español en la década de los 90, Maíra Dias Pereira (São Paulo, 1978), licenciada en Psicología y Diploma de Estudios Avanzados en Historia del Arte, observó “una fuerte tendencia a representar la inmigración económica procedente de América Latina y a emitir un retrato de la otredad étnica, cultural e histórica”. “Este tema me llamó mucho la atención, puesto que se vincula con mi identidad de inmigrante latinoamericana y remite a experiencias de interculturalidad que había tenido en el país”. Por eso, percibió “el desafío y la importancia de estudiar un tema complejo, poco estudiado en el ámbito académico y de gran relevancia para la comunidad científica y para la sociedad en general”. Así explica Dias el motivo por el que llevó a cabo este trabajo. Y lo hizo en la UPNA bajo la batuta de Juan Madariaga Orbea, profesor del Departamento de Geografía e Historia y del programa de doctorado Humanidades y Ciencias Sociales. “Me interesó el cine como fuente documental e instrumento para cuestionar, reflexionar y comprender nuestro contexto histórico y sociocultural”, y, a partir de ahí, definió “la perspectiva teórica desde la que yo desarrollaría mi trabajo”.

48, 9, 5

El análisis de los títulos

Una vez determinado el tema concreto, “registramos una muestra amplificada de 48 películas que estaban de acuerdo con nuestra delimitación temática y temporal”;esto es: “que fueran largometrajes de ficción, que presentaran protagonistas o personajes secundarios inmigrantes económicos latinoamericanos en España, que fueran producidos entre 1996 y 2008, y, en el caso de las coproducciones, que el capital mayoritario fuera español”. El margen temporal se debe a que en esas fechas el flujo de población procedente de esos países predominó por encima del de otros de la Unión Europea.

Asimismo, Dias recabó datos acerca del número de espectadores y de la recaudación obtenida por estos 48 títulos en el Estado, “para medir su impacto social”. También investigó sus trayectorias en festivales, premios, su repercusión en los medios especializados y en libros y en artículos académicos. “Después hicimos un breve análisis, reconociendo los 109 personajes procedentes de América Latina e identificando algunas de las características que hemos considerado importantes para acercarnos a una representación más global del panorama de la inmigración económica latinoamericana en España”, afirma la doctora, que tras esta fase redujo la selección a nueve largometrajes, para luego “establecer un corpus fílmico compuesto por las cinco películas de mayor éxito comercial”. A saber: Cosas que dejé en La Habana(1997), de Manuel Gutiérrez Aragón;Flores de otro mundo (1999), de Icíar Bollaín;Sobreviviré (1999), de Alfonso Albacete y David Menkes;I Love You Baby (2001), también de Albacete y Menkes;Princesas (2005), de Fernando León de Aranoa, y Pagafantas (2009), de Borja Cobeaga. Además, destacó otras tres cintas por otras cuestiones: En la puta calle (1996), de Enrique Gabriel, “que generó muchas reflexiones en libros y en artículos”;Ander (2009), de Roberto Castón, y la coproducción con Colombia Rabia(2010), de Sebastián Cordero, “dos películas que tuvieron una fuerte presencia en los festivales y en los medios, así como galardones”.

En el conjunto de personajes analizados, destaca la presencia femenina. “En este sentido, vemos que el cine está conectado por el panorama sociodemográfico de la inmigración latinoamericana: las investigaciones destacan las altas cifras de inmigrantes del sexo femenino, procedentes, especialmente, de República Dominicana, Ecuador y Colombia”. Y esta circunstancia migratoria está “íntimamente relacionada” con el aumento de las ofertas de trabajo en el sector del servicio doméstico a partir de los 90”, subraya Dias, que apunta cómo estos personajes son retratados mayoritariamente como mujeres íntegras, honradas y honestas. Sin embargo, “si lo que está en juego es mantenerse o adquirir los documentos para residir o trabajar, pueden ser astutas y oportunistas”. Y, del mismo modo que son alegres, generosas, optimistas y vitales, también son atractivas y sensuales.

Cine de denuncia, pero...

Preservación de modelos distorsionados

En la investigación, Dias destaca el “rasgo militante” de muchas de estas películas, “que denuncian un conjunto de problemáticas culturales y socioeconómicas que traen como consecuencia las situaciones de marginación, exclusión social y discriminación racial”. Así, algunos filmes muestran la falta de tolerancia hacia estas personas y refleja su vulnerabilidad y falta de derechos. Pero, por otro lado, la autora remarca que el cine español más reciente “sigue operando en la construcción ideológica de lo que serían los pueblos latinoamericanos desde un punto de vista neocolonialista”. Y es que, la mayoría de estos personajes “son representados sistemáticamente con ciertas características físicas, aspectos de personalidad concretos, poca variedad lingüística, religiosa y cultural, y con tendencia a valorar ciertas formas limitadas de cultura, ocio y consumo (baile, alcohol, etcétera), no revelando interés por actividades intelectuales, artísticas, políticas o deportivas”. De este modo, abunda Dias, el cine favorece “la propagación de modelos de identidad latinoamericana marcados por el estereotipo y no explora las diferencias de la otredad étnica, cultural e histórica latinoamericana, contribuyendo a la propagación de modelos distorsionados y homogéneos”.

Afortunadamente, “hay discursos fílmicos que rompen esa tendencia”, abordando un discurso más plurar. Por ejemplo, Ander, “que trata la sexualidad y la etnicidad”;En la puta calle, “que alude a las relaciones coloniales entre España y Latinoamérica”;Cosas que dejé en La Habana, “que trae la historia de Nena, un personaje que se aleja de los tópicos de las representaciones femeninas, y Rabia, “que refleja problemáticas sociales de la experiencia de la inmigración a través del recurso del suspense”.

Con esta tesis doctoral, Maíra Dias pretende “contribuir a que se generen perspectivas críticas, incitando a otros debates sobre la representación cinematográfica de las poblaciones provenientes de América Latina en España, entre los investigadores del área de las ciencias humanas y sociales y entre las gentes del cine”. No en vano, el séptimo arte es “un artefacto que puede vehicular formas de representación estigmatizadas, pero, a la vez, también lo contemplamos como un instrumentos que puede descolonizar las representaciones;denunciar problemáticas sociales, culturales y políticas;humanizar los fenómenos migratorios;considerar los procesos históricos, lingüísticos y culturales discontinuos de las otredades;recontar en pasado y el presente de un grupo de comunidades de un modo complejo;desafiar los modelos hegemónicos de identidad cultural...” Y un largo etcétera.

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