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Luis F. Jiménez Director del festival de olite

“Olite debe abrirse a una relectura de los clásicos”

Se instalará hoy en Olite, “como un vecino más”, con la intención de atender todas las necesidades del festival, que se celebrará desde este viernes y hasta el 6 de agosto

Ana Oliveira Lizarribar Iñaki Porto - Miércoles, 19 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Luis F. Jiménez, director del festival de teatro clásico de Olite.

Luis F. Jiménez, director del festival de teatro clásico de Olite. (IÑAKI PORTO )

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  • Luis F. Jiménez, director del festival de teatro clásico de Olite.

pamplona- El pasado 20 de enero, el departamento de Cultura anunció la elección de Luis F. Jiménez (Toledo, 1956) como nuevo director del Festival de Teatro Clásico de Olite. El jurado valoró de su proyecto que “establece la creación de un puente transfronterizo cultural en los territorios circundantes”, así como el objetivo de “hacer de Olite un centro estratégico para las artes escénicas de Navarra, una referencia para los profesionales y una cita para los públicos con una programación local, estatal e internacional”.

Dice que con la programación que ha diseñado quiere trasladar al público a la escucha y a escucharse, ¿a qué se refiere?

-Me refiero a estos tiempos en los que vivimos, de tanta incertidumbre, con tantos integrismos, terrorismo. Quiero que el teatro nos ayude a superar estos momentos difíciles gracias a la escucha;que a través de los textos de los autores clásicos nos escuchemos a nosotros mismos y aprendamos un poco más de ellos. Estos autores hablan de la vida, de nuestras virtudes y nuestras miserias, del amor, de la muerte...

También hace un llamamiento a los ciudadanos de Olite para que sientan el festival como algo propio y lo defiendan con orgullo.

-Deseo que allá donde estén los escenarios, las compañías, los actores... esté el pueblo de Olite como uno más;que no los acoja como algo que llega de fuera, sino que se implique en la proyección del festival hacia el exterior. En ese sentido, varios colectivos locales van a participar en la medida de lo posible para estar presente en ese marco tan mágico que forman no solo los escenarios del festival, sino todo Olite.

¿Qué le llevó a presentarse a la dirección del festival, que por primera vez este año salía a concurso?

-Llevo mucho tiempo, ya 26 años, en París dirigiendo el Festival Quijote, que fundé y dirijo allí y que se hace para el teatro español y en español, y sentía la necesidad de estar más cerca de la profesión. Allí tengo contacto con las compañías y los profesionales y me cuentan;también vengo aquí a ferias y festivales, pero al final vivo en constante viaje y quería estar más cerca y aprender sobre lo que sucede aquí. También quería poner en práctica lo que he aprendido en París al servicio de la profesión. Me presenté a la dirección de Olite con esa intención. Sin más. Además, me interesó las características del festival, que es pequeño y grande al mismo tiempo, y me veía capaz de ponerme al frente de él. Y tuve la suerte y el honor de que me concediesen la dirección.

Como ha mencionado, suma una gran experiencia al frente del Festival Quijote, pero también de otros eventos, ¿cuáles diría que son las claves de la gestión de una actividad de estas características?

-Hay varias. La primera, aprender a mirar. También es importante estar cerca de los profesionales, de estar un poco a su servicio para darles las mejores condiciones de manera que presenten su mejor trabajo. En un festival todo el mundo tiene que hacer concesiones y los profesionales hacen muchos esfuerzos para llegar y hay que estar pendiente de ellos. Además, un festival debe servir para su proyección nacional, internacional o, en este caso, en Navarra. Y, por supuesto, pensar mucho en el público, estar cerca de los espectadores, pegarte a ellos. Cuando diriges un festival eres un poco misionero de una causa, es una entrega absoluta;no hay horas, son 24 horas sobre 24 horas.

¿Qué se encontró cuando aterrizó en la gestión de Olite? ¿Qué le pareció que se había hecho bien y qué le faltaba?

-A los festivales siempre les faltan cosas. Nunca se acaban, sobre todo cuando trabajas con una materia tan efímera como el teatro, que depende de una serie de condiciones. Hay que salvar muchos obstáculos. Quizá Olite debe trabajar por reafirmar su posición como plaza cultural en Navarra y, a partir de ahí, abrir la puerta a relaciones con otros festivales en España y también en el entorno internacional. Hay que tener en cuenta que está muy cerca de Francia y que Navarra tiene una relación muy directa con Aquitania. De hecho, este año han aceptado nuestra invitación Catherine Marnas, directora del Teatro Nacional de Burdeos, y Dominique Burucoa, director de la Scène Nationale de Baiona, con lo cual ya estamos creando esos lazos. Además, Olite es mágico;es un lugar que puede permitir esas relaciones. Tiene la Cava, pero también están los escenarios dentro del castillo (el Salón del Trono, el Patio de Armas, la Sala de Arcos...) y una serie de lugares emblemáticos como la portada de Santa María, la plaza de Carlos III, el muro donde proyectaremos un Segismundo. Todo Olite debe ser un escenario, que pase algo todos los días, en la calle, dentro, fuera, en un balcón...

En España hay festivales como el de Almagro, dedicado a los clásicos españoles, o el de Mérida, que tira más hacia Grecia, ¿hacia dónde debe ir Olite?

-Olite es un festival de inspiración clásica, pero creo que debe abrirse y permitir una relectura de los clásicos para hablar de hoy, de nosotros, de nuestro tiempo. Ya lo estamos haciendo este año y desde ahí iremos buscando una relación entre los autores y los directores, utilizando las nuevas tecnologías y lenguajes contemporáneos que acerquen a un público más joven al festival. Ese es, precisamente, uno de nuestros objetivos, atraer a nuevos públicos. Esas nuevas tendencias pueden implicar a los muchachos y hay que trabajarlas. También debemos vincularnos con otros festivales, buscar en el ámbito internacional...

Estaría bien que alguna vez pudiera estrenar una gran producción propia.

-Esa fue una de las propuestas que yo planteaba en mi proyecto, que el festival hiciese una gran producción. Es complicado porque supone mucho dinero y con el presupuesto actual no se puede hacer, pero debe ser uno de los objetivos: crear una producción que luego sea proyectada desde Olite a nivel nacional e internacional. Hacemos algo similar con la residencia;de hecho, este año se verá en la Cava Medida por medida, dirigida por José Padilla. Nació el año pasado en el contexto del festival, luego ganó el Premio Gayarre, se estrenó, giró por la comunidad, ha tenido una proyección nacional y ahora llega a Olite. Este año tendremos a otra compañía en residencia y confío en que el resultado será bueno y en que podremos ver el espectáculo el año que viene tanto en Navarra como fuera.

¿Cuáles son las coordenadas principales que le han guiado a la hora de diseñar la programación?

-Partiendo de la máxima ‘partamos de los clásicos para hablar de nuestro tiempo’, fui eligiendo autores clásicos y asociándolos a directores contemporáneos, porque son ellos los que mejor saben leer esos textos. Ahí están las hermosas relecturas que han hecho de Shakespeare Sanzol y Lima -La ternura y Sueño-;Alberto Conejero y Cervantes;Álamo y Fuenteovejuna;La judía de Toledo que Laila Ripoll ha situado en los años 60... Todas estas obras parten de lo eterno para mostrarse actualizadas. Y, por supuesto, en un festival como este no puede faltar La vida es sueño.

Que creo que es su debilidad.

-(Ríe) ¡Me ha pillado! Así es. En este caso elegí las propuestas que hacen Teatro Inverso -Rosaura- y La vida es sueño de Teatro del Temple, que tiene una gran trayectoria y que, además, es una compañía aragonesa y me permite trabajar con las comunidades fronterizas.

También se sigue en la línea de promover a los profesionales navarros.

-Así es. Esto ya se venía haciendo y lo vamos a potenciar. La Dirección de Cultura tiene muy claro que hay que apoyar, defender y dar espacio a los profesionales navarros y hemos creado lo que yo llamo Propuestas poéticas para espacios escénicos, que ofrecerá una serie de espectáculos de 20 minutos que espero que no se queden solo en Olite, sino que consoliden sus textos y sus puestas en escena y lleguen a programarse en diferentes espacios de Navarra. Desde el Festival de Olite les ofrecemos la oportunidad de crear algo que deseo que alcance mayor envergadura;por eso los llamo propuestas.

También apuestan por el valor social del teatro con la ‘Fuenteovejuna’ que dirige Pepa Gamboa con mujeres del barrio El Vacie de Sevilla.

-El teatro siempre debe tener en cuenta el tema social. Toda sociedad tienen colectivos marginales y el teatro tiene que alimentarles espiritualmente, ayudando a la vez al crecimiento individual de cada persona. Y ahí está, en efecto, el teatro social que hace Atalaya con estas mujeres que se han implicado del todo en el proceso de creación de este montaje a pesar de vivir en un mundo muy difícil.

Apenas restan horas para que empiece el festival, ¿hay ganas?

-Sí (ríe). De hecho, ya viajo mañana (por hoy) y, si me lo permiten, me convertiré en vecino de Olite por tres semanas.

¿Con qué se quedaría satisfecho al finalizar su primera edición al frente de la programación?

-Ufff... Sería una satisfacción enorme si se llenara todos los días (ríe). Ya tenemos dos días llenos,La ternuray Rinconete y Cortadillo, así que animo al público a que vaya reservando porque la cosa va rápida. Una vez pasados los Sanfermines parece que la gente despierta (ríe). Además de eso, estaría muy satisfecho si me sintiera muy bien en Olite, cerca de ese pueblo, y que las compañías fueran muy bien acogidas en ese marco tan mágico, que seguro que será así. Aunque ya solo vivir tres semanas en ese lugar haciendo lo que yo amo en la vida es un regalo. Un honor. Habrá momentos más tensos, otros más satisfactorios, y una gran fiesta de clausura con los Gabacho Maroc con los que vamos a tomar no sé si la Bastilla, pero sí la plaza de Olite (ríe).

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