Tour de Francia

Roglic es un pionero

17ª etapa el corredor del lotto-jumbo se convierte en el primer esloveno en ganar en la prueba francesa y vence tras fugarse en el galibier, mientras que froome continúa líder

Jueves, 20 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Primoz Roglic, en el momento de cruzar la línea de meta en Serre Chevalier.

Primoz Roglic, en el momento de cruzar la línea de meta en Serre Chevalier. (Foto: Efe)

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Primoz Roglic, en el momento de cruzar la línea de meta en Serre Chevalier.

Serre Chevalier- El esloveno Primoz Roglic (Lotto Jumbo) sorprendió con un ataque en el Galibier que le permitió conquistar la mítica cima y la decimoséptima etapa del Tour, entre La Mure y Serre Chevalier, primera cita alpina en la que el británico Chris Froome mantuvo el maillot amarillo.

Roglic, de 27 años y saltador de esquí hasta 2011, alzó los brazos en solitario, rubricando una escapada que nació a 6 kilómetros de la cima del Galibier y que supo aguantar hasta meta, en un enorme esfuerzo en solitario que hizo inútil la persecución del grupo de los favoritos.

Un hito histórico para el ciclista de Zagorje, primer esloveno que gana una etapa en el Tour de Francia. Además por delante de todos los grandes. Urán y Froome, con 6 y 4 segundos de bonificación, cruzaron la meta junto a Bardet, Barguil y Landa.

No aguantaron el último tirón Dan Martin y Fabio Aru, que cedieron 31 segundos. Con ellos llegó Alberto Contador, que pagó el esfuerzo que toda hazaña requiere. Fue protagonista destacado, pero al final se quedó sin el dulce que perseguía. Peor le fue a Nairo Quintana, quien se hundió definitivamente al perder más de 6 minutos. No es el año del colombiano.

Ante la jornada del Izoard, última oportunidad para los escaladores y aspirantes al trono de Froome, el británico sigue al mando con 27 segundos sobre Rigo Urán y Bardet. El italiano Fabio Aru cayó al cuarto puesto a 53 y Mikel Landa es quinto, a 1.24.

La primera etapa alpina fue movida desde el banderazo de salida. Nervios para formar la fuga hasta que se compuso en el kilómetro 25 con una treintena de corredores. En ella entraron los españoles Herrada, Castroviejo y Dani Navarro, además de Matthews, De Gendt y dos hombres de Contador: Mollema y Pantano,

Lo anunciado se cumplió. En la subida a la Croix de Fer (24 km al 5,2 de pendiente), atacó tímidamente Quintana y le respondió Contador. Amago del colombiano, golpe del español, quien puso asfalto por medio en solitario, con licencia del Sky, que se quedó en bloque.

Maniobra cantada de Contador, en contra de pasar inadvertido en el Tour, de perderse en el abismo de la general sin pena ni gloria. Su galopada le permitió alcanzar al grupo de cabeza a mitad de puerto. A casi todos, pues de Gendt y Navarro pasaron por la cima con medio minuto de adelanto.

En el Telegraphe, telonero del Galibier, Contador puso a Mollema de locomotora una vez que reventó Pantano en la zona de llano. El español cambió de bici por un pinchazo, pero enseguida enlazó con el grupo de once que abría carrera.

Empezó el ascenso de 12 kilómetros al Galibier sin Mollema, fulminado a las primeras de cambio, mientras en el grupo de Froome se rodaba como quería el Sky, que mantenía a Landa, Kwiatkowski y Nieve como guardia pretoriana del maillot amarillo.

El Trek, por la etapa y el Sky, por la general. El gran Galibier, ascendido 58 veces en el Tour, el segundo más visitado tras el Tourmalet, encumbró al esloveno Primoz Roglic, que atacó a 6 kilómetros de la cima. Pasó en solitario por el techo del Tour 2017, a 2.642 metros de altitud, y de paso se llevó el premio Henri Desgrange, dotado con 5.000 euros.

Tras Rogliz asomaron a 2.20 minutos los favoritos con Froome, que dieron caza a Contador antes de la cima. El madrileño lo intentó, pero las fuerzas no fueron suficientes para seguir a los gallos. Por si fuera poco, los ataques reiterados de Bardet y Dan Martin aceleraron el grupo de ilustres, sin poner en apuros a Froome, que respondió con solvencia, con o sin Landa, una vez más escudero de lujo.

Solo faltaba Aru, aislado a 20 segundos, en pleno descenso hasta Serre Chevalier. Ya nadie esperó a nadie. Roglic, buen contrarrelojista, se la jugó en los últimos 28 kilómetros de bajada, sin escatimar una pedalada, a tumba abierta. - Efe

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