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El inspector que tocó el cielo de la mano de Aznar

ARROGANTE Y SÍMBOLO DE LA ‘BEAUTIFUL PEOPLE’ AFÍN AL | PP, Blesa cayó en desgracia tras arruinar a miles de jubilados

Un reportaje de M. González - Jueves, 20 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Blesa, con su amigo y padrino profesional José María Aznar.

Blesa, con su amigo y padrino profesional José María Aznar. (EFE)

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  • Blesa, con su amigo y padrino profesional José María Aznar.

Miguel Blesa aterrizó en la presidencia del consejo de administración de la caja de ahorros madrileña en 1996 de la mano del expresidente del Gobierno José María Aznar para abandonar la entidad 13 años después, en los inicios de la crisis financiera, sin cumplir con su objetivo de consolidar la internacionalización de la entidad durante su mandato.

Licenciado en derecho por la Universidad de Granada, Blesa preparó las oposiciones al Cuerpo de Inspectores Financieros y Tributarios del Estado junto al que a la postre sería presidente del Gobierno, José María Aznar, que nunca ocultó su amistad con el fallecido. De hecho, sin experiencia previa en banca, Blesa entró en el consejo de administración de la caja de ahorros en 1993 y tres años más tarde, tras la llegada del PP al Gobierno, alcanzó la presidencia de la entidad. Con el apoyo de Alberto Ruiz-Gallardón, fue reelegido presidente de Caja Madrid en 1999 y 2003.

Durante su gestión, el capítulo más polémico fue la compra del City National Bank de Florida en septiembre de 2008, operación impulsada por el propio Blesa y que le llevó a la cárcel en dos ocasiones a raíz de la investigación del crédito de 26 millones de euros concedido al expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. No obstante, la causa que desembocó en la posterior inhabilitación del juez Elpidio José Silva, fue archivada el octubre de 2015 al considerarse que la compra del banco estadounidense no solo no fue arriesgada sino que incluso tuvo resultados positivos.

Blesa abandonó la presidencia de Caja Madrid en la Asamblea General celebrada el 28 de enero de 2010, que eligió al exministro de Economía y ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato como su sucesor, tras haberse opuesto la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre a la reelección de Blesa.

Aguirre, amparándose en los estatutos de la entidad, intentó forzar su salida presentando como candidato al que años después sería presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Entre otras maniobras, Caja Madrid financió los recursos judiciales del Ayuntamiento de Madrid contra la Ley de Cajas impulsada por Aguirre. Blesa plantó cara a Aguirre con el apoyo de Ruiz-Gallardón y el enfrentamiento entre ambos bandos acabó con la intervención de Mariano Rajoy, cuya mediación fue decisiva para la salida de Blesa y su sustitución por Rodrigo Rato.

El banquero fue derrotado, aunque su sustituto no fue el candidato de Aguirre, sino el ex ministro de Economía del PP que había alcanzado previamente un pacto con Rajoy.

La marcha de expresidente de Caja Madrid fue anterior al acuerdo de integración sellado el 30 de julio de 2010 por Caja Madrid con otras seis cajas -Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja- para crear Bankia, que salió a Bolsa el 20 de julio de 2011. El banquero jienense, que el próximo 8 de agosto iba a cumplir 70 años, falleció pues en la jornada previa a que se cumplan seis años desde la salida a Bolsa de Bankia.

En sus últimas palabras como presidente de Caja Madrid, Blesa se mostró satisfecho de su gestión y destacó el “salto cualitativo” dado por la caja desde 1996 hasta 2009 y la “trayectoria extraordinaria” emprendida. En concreto, se mostró especialmente orgulloso de la penetración lograda por la caja en el extranjero.

Hace cinco meses, Blesa fue condenado por la Audiencia Nacional a seis años de cárcel por el uso presuntamente fraudulento que hizo de su tarjeta black. Recurrió la resolución no firme ante el Tribunal Supremo, que estaba pendiente de pronunciarse sobre la misma.

Según informaron en fuentes de su entorno, Blesa no se encontraba en los últimos días desanimado ni deprimido, aunque sí preocupado por el devenir de la batalla judicial que afrontaba desde hace años.

esperanzasEstas fuentes destacan que el fallecimiento de Blesa se ha producido en un momento que no era el peor para el exbanquero, ya que albergaba “serias esperanzas de que el Tribunal Supremo le diera la razón en el caso de las tarjetas black, tras recurrir la pena de prisión de seis años que le impuso la Audiencia Nacional.

En cuanto a la comercialización indiscriminada de participaciones preferentes, un producto solo apto para inversores especializados que arruinó a miles de jubilados, a través de la red comercial de la caja, los abogados del exbanquero estaban convencidos de que se iba a cerrar también sin consecuencias

Blesa siempre mantuvo un porte elegante, enfundado en trajes a medida, sonriente y con un irónico sentido del humor, además de una memoria admirable, según quienes le conocían bien. “Estaba preocupado, claro, pero nunca deprimido, y siempre sin resignarse a ser condenado”, asegura uno de sus ex colaboradores con los que mantenía contacto. Era la personalidad de Blesa, temerario, desafiante y fuerte psicológicamente.

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